Cuando la ayuda es para destetar

Una de las labores de las asesoras es ayudar al destete. Aunque parezca contradictorio. 

Si un madre me pide ayuda para destetar por el motivo que sea, he de hacerlo. Creo que es la parte más dura de mi trabajo... Pero lo hago con cariño, procurando el máximo bienestar posible para la madre y para el bebé teniendo en cuenta las circunstancias del caso, valorando todo, e informando a la mamá sin intervenir en su decisión. Sin duda, algo complicado. Y sobre todo, sin juzgar.

Recordemos que la lactancia debería ser exclusiva (es decir, sin agua, ni infusiones ni otra leche que no sea materna) hasta los 6 meses, y a partir de ahí debería durar como mínimo hasta los 2 años, acompañada de alimentación complementaria adecuada. A partir de los 2 años, hasta que la mamá y el bebé quieran...

¿Cuánto es eso? Un bebé se desteta solito si lo hemos hecho bien entre los 2'5 años y los 7 años de edad. Esto es antropológicamente hablando. El destete natural humano se produce en esa amplia franja de edad. Y desde la etnopediatría el destete se produce a los 4 años aproximadamente.

Esto es lo ideal, pero a veces, muy pocas, hay necesidad de hacerlo antes.

Hay destetes realmente necesarios por motivos médicos, son muy muy pocos pero los hay. Hay muy pocos medicamentos realmente incompatibles con dar el pecho, y muy muy pocas enfermedades que contraindiquen verdaderamente la lactancia. Por eso es importante la labor de información y asesoramiento que hacemos en la consulta y en algunos grupos de apoyo.

Además el personal médico que atiende a las madres a menudo decide por ellas el momento del destete, muchas veces está desactualizado y no tiene los conocimientos deseables en cuestiones de lactancia, pero las madres se fian... Es necesario insitir en que los médicos y personal sanitario que atiende a las madres lactantes se actualice, en lactancia materna y en cualquier otro tema, y si no es posible estar al día de todo, (que no lo es) al menos reconocer que no saben si realmente es o no imperativo destetar ante un tratamiento o enfermedad concreta, y buscar la información pertinente. Hay  una página web concebida para ayudar al personal sanitario en sus consultas sobre lactancia materna y medicamentos: www.e-lactancia.org  

Estoy acompañando a dos mamás en sendos destetes, ambos forzosos por enfermedades graves. Sufriendo por ellas por su dolor físico, pero también por el emocional ya que ninguna de las dos deseaba el destete. ¡Ánimo chicas, mujeres valientes y madres luchadoras!


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La epiglotis


Nos podemos atragantar…, pero a cambio: ¡hablamos!




Este video nos muestra cómo cambia la posición de la laringe a medida que crecemos y explica el funcionamiento de la EPIGLOTIS cuando nos alimentamos o cuando respiramos.
En todos los mamíferos, incluyendo los niños recién nacidos, la laringe ocupa una posición alta en el cuello que les permite y tragar y respirar a la vez. Sin embargo, en el caso del ser humano se produce un descenso de la laringe hacia los dos años de edad, que hace que la faringe deba cumplir una doble función: permitir el paso de aire hacia la laringe, tráquea, bronquios y pulmones; y permitir el paso de alimentos hacia el esófago y el estómago.
Esta situación baja de la laringe es la causa de que el alimento pueda pasar al conducto respiratorio y obstruirlo, la quela epiglotis (lámina cartilaginosa sujeta a la parte posterior de la lengua de los mamíferos) no lo cierra por completo. Por tanto, si respiramos al alimentarnos, nos podemos atragantar. Es el precio que pagamos a la evolución para obtener el beneficio del habla. El mismo mecanismo que podría causarnos la muerte por atragantamiento nos permite pedir socorro.

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Soy asesora, pero en la consulta…

Es frecuente escuchar de boca de un reciente papá o una reciente mamá: “Sí, todo muy bien”

Como asesora de lactancia que vive en una ciudad pequeña, enseguida se me conoce. Pero a mí me gusta separar mi vida profesional de la personal, separar mi consulta de la calle. Es difícil, no para mí ya, los años curten, sino para los demás. Quien ha acudido a alguna de mis charlas o cursos y sabe quién soy, luego me ve por la calle y me identifica como la asesora, y cuando se encuentran  conmigo suelen ocurrir dos cosas: o hacen como que me ignoran, no vaya a ser que les “aleccione” porque han optado por la opción B, la del biberón. O se sienten como obligados a explicarme cómo les va, qué hacen, si dan o no el pecho, si dan “ayuditas” (que son estorbos, no ayudas), etc., etc.

Cuando se paran conmigo y me enseñan orgullosos a su bebé, yo ya no pregunto nada. Les doy la enhorabuena por su maternidad /paternidad.  No es asunto mío la opción que hayan elegido. Soy asesora, pero en la consulta. Soy asesora, pero respeto lo que hagan los demás aunque no comparta sus elecciones. El respeto es fundamental, pero en todo en la vida. Y la discreción. Así pues, procuro no sacar el tema, pero la mayoría de las veces son los papás quien lo sacan.

Foto presentada al I Concurso de fotografía "Maternidad y
paternidad" de Lactaranda.
Si me preguntan, encantada de echar una mano. Si no, no. Y menos fuera de mi consulta.

Constato con satisfacción día a día que la mayoría optan por el pecho y la lactancia, sobre todo si quienes se paran son parejas que ya han acudido a informarse a las reuniones -y por eso me conocen-. Pero he podido también darme cuenta de que aún es muy frecuente la frase: “Sí. Todo bien. Le damos el pecho. Muy contentos. Pero le ayudamos con un poco de bibe porque se queda con hambre.” O frases por el estilo.

Foto presentada al I Concurso de fotografía
 "Maternidad y paternidad" de Lactaranda
No. Eso es que hay algo que no va bien… ¿No os dais cuenta? Si un niño de biberón se queda con hambre, se le prepara otro biberón. Lógico. ¿No es lógico que si un niño de pecho se queda con hambre, le dé más pecho? Hay que saber, tener claro, que la producción de leche depende de la succión. Si hay demanda, y la satisfago, produciré lo suficiente. Si el niño pide pero le pongo una chupeta, está gastando su poquita fuerza en succionar una desagradable cosa de plástico de la que no sale nada, y para colmo tras la cual no hay ni una mamá, ni un abrazo, ni calor, ni el sonido del corazón, ni un rico olorcito a mamá… Si el niño me pide teta pero no lo sé identificar o interpretar, y me dedico a menear el cochecito con casi ansia, ¡¡hale!!, adelante, atrás, adelante, atrás… el niño se duerme quizá, pero de aburrimiento, de desesperación, y sobre todo de debilidad. Cuando llora es que ya tiene mucha hambre, es que ya le duele…  En estos casos no estoy satisfaciendo su demanda, y por tanto me estoy perdiendo una oportunidad de aumentar mi producción. Quizá me estoy saltando tomas sin darme cuenta…

Tenemos que seguir trabajando para transmitir a las madres la confianza que la sociedad las hizo perder por el camino. Sí, puedes dar el pecho. ¡¡Pues claro!! Tenemos que seguir trabajando para normalizar la lactancia.

Muchas no han visto nunca dar el pecho a un bebé. Quizá el suyo es el primer bebé que cogen… Y si además el puerperio me deja fritas las hormonas…  ¡¡cuidado!!  ¿Dónde acudir? A falta de referentes en la sociedad, y de personal de salud actualizado, informado y con falta de tiempo para atender a una puérpera… tienes los grupos de apoyo y las asesoras de lactancia, pero lo ideal es si tienes cerca una IBCLC. Confía en ellas, pero sobre todo, ¡confía en ti, mujer!

La información es parte del éxito, infórmate nada más quedarte embarazada.
No esperes a tener un problema… quizá luego no sepas dónde acudir.
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Pezones planos e invertidos, y la lactancia


Pezones planos o invertidos y lactancia

Como ya comenté al hablar de las temidas grietas, los pezones planos o invertidos NO son impedimento para la lactancia.


Por pezón plano se entiende el que no sobresale cuando la mujer tiene frío, está excitada o por estimulación. Y por pezón invertido el que se hunde hacia dentro en lugar de salir hacia fuera.

En ninguno de los dos casos está contraindicada la lactancia. OJO, es aquí donde los profesionales de la salud deben aconsejar bien, y donde la propia mamá debe saber que sí puede. ¿Por qué? Porque ya se sabe desde hace tiempo que los pezones no representan un papel primordial  en la fisiología de la lactancia, sino que es el trabajo de la lengua del bebé sobre la areola lo que hace extraer la leche. No se mama del pezón, se mama de la areola.

La mayoría de las mujeres con pezones planos o invertidos consiguen la lactancia sin mayor problema.

Embarazo
No hay que hacer nada especial para preparar los pechos/pezones para la lactancia. Déjalo todo en manos de la naturaleza. Las prácticas que a veces se recomendaban (parece que, por suerte, ya no es frecuente, en nuestro medio, encontrar profesionales que recomienden esta antigua práctica) son perjudiciales. NO hay que frotarlos, ni restregarlos con nada. (¿Sabes que antes de decía de frotar los pezones con un cepillo de uñas? ¡¡Imagínate qué dolor!!) Más frecuente es lo del alcohol con glicerina, que eso como ya he comentado lo he vivido. También otros tipos de aceites y mejunjes varios, según zonas. Estos productos resecan la piel y conseguimos el efecto contrario al deseado: predisponerlos para heridas, grietas y dolor. No hay tampoco que lavarlos de forma especial. Basta con la higiene diaria. Incluso es mejor saltarse los pezones y dejar que las glándulas de Montgomery hagan su función natural de lubrificación de la areola y pezón.

Lo único que sí es recomendable es que les dé el aire y un poco el sol.

Los formadores de pezones teóricamente se usan durante el embarazo para corregir los pezones invertidos. No funcionan, incluso pueden llegar a ser contraproducentes. (En el estudio de Alexander JM1 varias madres decidieron no dar el pecho por el engorro que suponía usar los formadores). Todos los estudios a este respecto concluyen que no hay que preparar los pezones de ningún modo y que el hacerlo reduce las posibilidades de una lactancia exitosa.

La mujer con pezón invertido necesite quizá un poco más de ayuda en el inicio y tal vez algo más de paciencia. De ahí la importancia de que ya en el embarazo nos informemos y contactemos con nuestro grupo de apoyo. Una asesora de lactancia puede ayudarte desde el minuto uno.

Aunque la madre puede necesitar más ayuda, apoyo y paciencia, la lactancia va a depender más de la flexibilidad del conjunto areola-pezón y no sólo del pezón. Con un pecho dúctil, aun con el pezón umbilicado, si el pecho es capaz de moldearse en la boca del bebé no tiene por qué surgir problema alguno. La lactancia no se contraindica, pero conseguir un agarre correcto puede ser dificultoso. De nuevo la asesora te echará una mano. Las estrategias a seguir:

·  La importancia de UN  BUEN PARTO: sin intervención médica, anestesias, protocolos de separación innecesarios…

·      La primera hora es importante. Las dos primeras horas el bebé está activo y despierto con todos sus instintos alerta. Luego, alrededor de las dos horas, entra en un periodo de letargo que puede durar hasta 24 horas. Si no ha iniciado la lactancia en esa primera hora o dos horas, es muy difícil que la inicie después, cuando está adormilado.

·       Supervisión y ayuda de la primera toma. Si lo hace bien la primera vez es fácil que lo haga bien siempre.

·     Nada de interferencias ni chupetes ni biberones, etc. Confunden al bebé siempre, pero en el caso de un pezón plano o invertido, más aún. ¡¡No se parece en nada un pezón plano a una tetina!!

·    Piel con piel y posiciones biológicas. Agarre espontáneo. Semi-sentada, reclinada hacia atrás ponte al bebé boca abajo encima de ti con la cabecita entre tus pechos. No le sujetes más que lo justo para que no se vaya a los lados. Los dos sin ropa el bebé irá oliendo y guiándose por instinto, cabeceando, golpeando con la barbilla, “gateando” sobre ti hasta elegir un pecho. Si dejamos que lo hagan solos, lo hacen bien. Puede tardar hasta 40 minutos, pero algunos no tardan nada. Las posturas ventrales son las que adoptan instintivamente todas las crías de primates para mamar. Se ha comprobado que los bebés pueden mamar con eficacia y sin dañar a su madre en esta posición aunque tengan problemas con la succión.

·       Enganchar al bebé primero a la parte inferior del pecho, lo más lejos posible de la unión pezón-areola para que así coja más areola dentro de su boca y abra más la boca.

·      Puedes sujetar el pecho en forma de “C” o de” U” sin que los dedos entorpezcan el agarre del niño para ayudarle a meter más la areola en la boca.

·      Puedes estimular el pezón de forma táctil, incluso con un hielo, o con el extractor justo antes de la toma.

·        Existen en el mercado unos sacapezones, tipo Niplette o el de Chicco que pueden venir bien en un momento dado. Como asesora prefiero recomendar el sencillo truco de la jeringa cortada. Pero como hemos dicho ya, no los usaremos en el embarazo, sólo como mucho justo antes de la toma para ayudar a sacar un poco el pezón, lo justo para que el bebé se agarre. En poco tiempo el bebé acaba sacando el pezón. He visto muchos pezones invertidos que con el reflejo de oxitocina salían solos en cuanto la madre cogía al bebé. ¡Maravillas de la naturaleza! Y he visto pezones invertidos, que pareciera que nunca iban a salir, que después de unas semanas de lactancia ya no volvieron a esconderse J.



La jeringa cortada: se puede realizar el vacío en el pezón con una jeringuilla de 20cc (podría ser de 10, según el ancho del pezón) a la que cortamos la punta. Invertimos el émbolo y hacemos la succión muy suavemente justo antes de la toma manteniendo unos segundos y regresando el émbolo a la posición de inicio antes de retirar la jeringa.



Estos son algunos de los formadores que hay hoy en el mercado:















El verdadero problema podría darse (pero esto no ocurre siempre afortunadamente) en los pezones realmente invertidos, es decir, aquellos que se hunden hacia dentro o desaparecen dentro de la areola cuando se intentan sacar: pezones umbilicados. Los filamentos musculares que hacen que salga el pezón no existen o son muy cortos. En este caso puede ser muy doloroso y provocar heridas. Aquí necesitaríamos mucho apoyo desde el principio y una madre muy motivada. Aún así no siempre se consigue…

Por último están las famosas pezoneras. Las pezoneras crean succión ineficaz, confusión de pezón, escaso aumento de peso, abandono de la lactancia. Pocas veces vemos a madres que den pecho con pezonera durante varios meses, porque normalmente lo que ocurre es que la madre o quita la pezonera o deja la lactancia.

Sólo se han de recomendar como medida transitoria y en ocasiones justificadas, donde quien debe valorarlo es la asesora de lactancia, que hará un seguimiento e indicará cuándo y cómo quitarlas. Y desde luego han de ser las adecuadas, finas y de la talla justa. No todas las casas comerciales las hacen con tallas. No vale cualquiera.

Añadir que si el pezón invertido o plano fuera sólo uno, tampoco sería un problema hacer la lactancia de un solo pecho.
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1 El estudio mencionado es Alexander JM, Grant AM, Campbell MJ. Randomised controlled trial of breast shell and Hoffman's exercises for inverted and non-protactile nipples. BMJ 1992;304:1030-2

Que puedes ver aquí:



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Suplementar con yodo




Cuando una mujer se queda embarazada su agenda se llena de citas médicas: matrona, ginecólogo, análisis, ecografías, curva de glucosa, revisiones, preparación al parto, suelo pélvico, etc.
Cuando nace el bebé tras el caos inicial de burocracia: registro civil, seguridad social, tesorería, hacienda, baja en la empresa… los tiempos de los nuevos papis, normalmente de la mamá, se llenan de visitas médicas pero esta vez para el bebé: prueba del talón, revisión de los 15 días, revisión del mes, de los dos meses, vacunas, revisión de los tres meses… y un largo etcétera. Casi siempre entre medias hay una revisión postparto, la de la “cuarentena” en la que con un poco de suerte te dicen si quieres tomar pastillas o ponerte un DIU, y a veces ni te miran. Poco más.
Si la mamá está teniendo dificultades con la lactancia, en general lo que se encuentra es con médicos, matronas, enfermeros que le alientan a dar biberones en lugar de ver cuál es el verdadero problema y ponerle remedio. Y ninguno le dice qué hacer. La mamá que quiere solucionarlo sigue buscando y quizá llega al grupo de apoyo a la lactancia más cercano, o con suerte tiene una IBCLC cerca. Si ha tenido contacto previo en el embarazo, es más fácil, y si han surgido problemas, que no siempre surgen, se arreglan antes. Pero cuando no se sabía la existencia del grupo o no se había acudido a él, éste suele ser ya el último recurso después de haber visto que la lactancia no está en el terreno de nadie. Es frecuente como asesora encontrarme madres con lactancias muy complicadas que de haber acudido antes a la especialista o en su defecto al grupo no habrían tenido ningún problema o estos habrían sido ínfimos. Como yo misma pude sentir en mis carnes:
Yo, muchos años atrás, desgarrada de dolor y en pleno puerperio: “Tengo grietas, dolor… ¿dónde acudo?”
Médico de cabecera: “No sé. Dale un biberón”.
Ginecólogo: “No, esta es la visita postparto, si quieres te doy unas pastillas anticonceptivas. Dale un biberón” (Hablaremos de esto: ¿quién tienen ganas y tiempo de sexo en el puerperio?)
Matrona: “Es normal, tiene que doler. Y es normal que tengas el suelo pélvico fatal.” (Falso, no es normal, pero de esto también hablaremos otro día).
Pediatra: “La niña tiene que comer, dale un biberón”.
Para mis grietas me dieron de todo tipo de cremas y mejunjes, pero ninguno adecuado. Ni laspezoneras de cera de abeja, ni el Purelan ni ninguna crema cura las grietas… De esto hablaremos otro día, que da mucho de sí.

¿Y de quién es la especialidad del pecho? Ahora lo sé, lo tengo claro: de la IBCLC.
En este camino de búsqueda de soluciones, ninguno de esos profesionales de salud te dicen lo importante que es el yodo. Y qué curioso que la mayoría de las veces he de ser yo como asesora quien recomiende el yodo a las madres porque a todos los distintos profesionales por los que la madre ha pasado se les ha olvidado decírselo. O como mucho le han recetado un producto innecesario y pagado a precio de oro tipo natalben, promil y demás.
¿Cómo puede ser todos los ginecólogos, pediatras, matronas, enfermeras que han atendido a esa madre olviden indicarle que debe tomar un suplemento de yodo durante toda la lactancia? Sí, ocurre cada día.
Toda la población adulta necesita unos 150 microgramos de yodo al día para su bienestar físico y psíquico. Esto se puede conseguir con la dieta rica en pescado. Son necesarias cantidades altas y constantes de este alimento y no todo el mundo tiene acceso y ganas de ello. Es por eso que se ha buscado el yodar la sal. Con la sal de consumo diario yodada es suficiente para obtener estos 150 microgramos.
Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia necesitan una suplementación de yodo. La glándula mamaria se encarga de elaborar la receta de la leche y busca los ingredientes en las reservas de la madre, en la sangre de la madre o la glándula crea las sustancias que necesita. Pero hay varias cosas que no puede sintetizar y si la madre no tiene reservas no se puede incluir en la leche. Una de ellas es el yodo.
El yodo es esencial para el correcto funcionamiento de la tiroides, que a su vez es esencial para la buena salud. Una deficiencia de yodo durante el embarazo y la primera infancia puede dar como resultado retraso mental irremediable y deterioro severo de las facultades motoras. El desarrollo del cerebro humano se produce durante la etapa fetal y en la primera infancia hasta los 2 ó 3 años. Para los bebés la leche materna es la única fuente de yodo, por lo tanto es vital que la madre tenga unos niveles adecuados en la leche para garantizar la ingesta de la criatura.

Además la presencia de hormonas tiroideas es un requisito previo para la producción de leche. Y para elaborar las hormonas tiroideas hay yodo, pues la tiroxina (T4) va asociada a cuatro moléculas de yodo, y la triyodotironina (T3) va asociada a tres. Si se produce un hipotiroidismo por falta de T3 y T4 se puede producir hipogalactia (verdadera falta de producción de leche).
La clave del buen funcionamiento de la tiroides es la ingestión adecuada, no excesiva, de yodo. Las necesidades de yodo varían a lo largo de la vida. La dosis mínima de yodo recomendada es de tan sólo 90 mg/día desde el nacimiento hasta los 6 años, 120 mg/día de los 6 a los 12 años, 150 mg/día en la edad adulta, y 250 a 300 mg/día durante el embarazo y la lactancia. La cantidad de yodo necesario para toda una vida es de tan sólo unos 4 g pero hay que ingerir diariamente porque no podemos almacenarlo en el organismo.
Estas necesidades no están garantizadas con la dieta y hay que consumir alimentos enriquecidos con yodo durante toda la vida, y además, durante el embarazo y la lactancia es necesario complementar la dieta con al menos 200 mg (microgramos) de yodo al día en forma de yoduro potásico.
Las necesidades del niño alimentado de forma exclusiva con leche materna deben ser garantizadas por la propia leche de la madre. Con una ingesta de leche de 150 a 200 ml por kilo de peso y día, la concentración de yodo en la leche deberá ser de un mínimo de 100 mg/L para aportar los 90 mg/kg/día de yodo que necesita el niño. Por lo tanto es necesario complementar la dieta materna con yodo. La manera más fácil, más exacta y más segura es tomar un complemento diario.

Sal yodada
Por eso las autoridades recomiendan el consumo generalizado de sal yodada como medida para aumentar el aporte de yodo en la dieta. Esto es así en España y parte de Europa.  En América (norte, centro y sur), que yo sepa, no es necesario ese suplemento, porque toda la sal es yodada. Eso significa que hasta la comida basura lleva yodo. En Europa no, la sal yodada es optativa, y el consumo es muchísimo menor.
El problema es que el yodo se “evapora” con facilidad, por lo que sólo permanece en el paquete de sal entre 3 y 5 meses… Y eso sin tener en cuenta que la degradación sería mayor una vez volcamos el paquete en el salero que usamos para cocinar.
Por otro lado, el yodo se pierde también durante la cocción, por lo que, finalmente, resulta complicado valorar el aporte final de yodo que ingerimos con el consumo de sal yodada. 
España, por ejemplo, está clasificada como un país con yoduria deficiente, es decir, consumimos menos yodo del necesario, aunque también es cierto que esta situación varía en función de las regiones.


La Organización Mundial de la Salud considera que “la carencia de yodo en el organismo es la principal causa en el mundo que se puede prevenir de lesión cerebral del niño durante el embarazo y la lactancia, además de ocasionar otro tipo de alteraciones en su desarrollo físico y mental”.
El Ministerio de Salud en un folleto informativo sobre la prevención de la deficiencia de yodo durante el embarazo y la lactancia dice: “El Yodo es un elemento imprescindible para el desarrollo del sistema nervioso central del niño y para su desarrollo y crecimiento”.
En ese mismo folleto del Ministerio de Salud se habla de la necesidad de suplementación de yodo durante el embarazo, pero también durante toda la lactancia: “Es fundamental que la mujer tenga buenas reservas de yodo incluso antes de quedarse embarazada. Esto permitirá, especialmente durante el primer trimestre de embarazo, que lleguen al feto las hormonas yodadas de la madre en las cantidades necesarias para la formación y maduración de los tejidos”. “Lo mismo sucede durante la lactancia, ya que el yodo que la madre elimina a través de la leche es la única forma de que el niño reciba esta sustancia, muy necesaria para prevenir problemas de retraso en el crecimiento y el desarrollo cerebral.”

Aunque la madre tome sal yodada debe tomar el suplemento ya que la sal yodada que consumimos aporta sólo la mitad de la cantidad recomendada diariamente.
Algunas madres prefieren tomar algas en lugar de suplementos, pero esta práctica tiene ciertos problemas. El consumo de 8 gramos (peso en seco, que son un par de hojas) de la mayoría de las algas puede dar como resultado desórdenes del tiroides debido a una ingestión excesiva de yodo.

Por ejemplo:
- 8g en seco de alga Wake aporta 3,2 mg (miligramos) que representa 2300 la CDR%
- 8g en seco de alga Nori aporta 0,94 mg que representa 670 la CDR%
- 8g en seco de Lechuga de mar aporta 1,3 mg que representa 920 la CDR%
Es decir entre 5 y 300 veces la cantidad diaria recomendada de yodo. Y ¡cuidado! pueden estar contaminadas con metales pesados y causar problemas de coagulación sanguínea además de sobrecargar el tiroides de forma peligrosa. Ojo pues con el tema de las algas.
Otro punto a tener en cuenta, y también bastante desconocido, es el tema de la povidona yodada (betadine, topionic…). Como hemos dicho, la tiroides necesita yodo para sintetizar hormonas, pero si hay un exceso de yodo en edades tan tempranas, la tiroides inhibe la captación del yodo y deja de funcionar como debiera provocando hipotiroidismo. El uso tópico de la povidona yodada provoca una sobrecarga incontrolada.

Para hacernos una idea, la concentración de yodo en la sal yodada es de 60 microgramos por gramo de sal. En la povidona yodada es de 10.000 microgramos/ml. El peligro no es sólo la altísima concentración de yodo, sino que además se absorbe mucho y muy rápido.
Por ejemplo se ha observado que la yodemia (yodo en sangre) del cordón umbilical aumenta hasta en un 50% en aquellas madres en las que se ha aplicado yodo momentos antes del expulsivo.
Esta sobrecarga de yodo en la madre hace que haya un aumento de yodo en la leche materna hasta 10 veces superior, en los días posteriores al parto, que aquellas madres a las que no se les aplica este antiséptico.

Todo ello hace que el bebé reciba mucho más yodo del que precisa y que su tiroides se bloquee provocando un hipotiroidismo transitorio que puede afectar al desarrollo cerebral del bebé, que provoca falsos positivos en la prueba del talón y que hace por lo tanto que se diagnostiquen y mediquen estas alteraciones que bien podrían haberse evitado.


En conclusión:
La madre lactante ha de tomar yodo durante toda la lactancia para asegurar el aporte suficiente de yodo a su hijo. La sal yodada y el pescado y marisco que la madre consume es para su propio aporte de yodo, pero el bebé lo va a recibir a través de la lactancia materna.
La madre hipotiroidea que toma hormona tiroidea ya tiene suficiente hormona para ella, pero igualmente necesita tomar el suplemento de yodo, para que pase suficiente yodo al feto o a la leche.

Una vez que el bebé toma alimentación complementaria, también seguiremos con el suplemento de yodo puesto que en principio deben comer sin sal, y cuando se empieza con la sal en la comida del bebé es muy muy poco lo que hay que echar, tan poco que para el adulto resulte soso, sosísimo. Y en cuando a la ingesta del pescado y marisco, no se recomiendan antes del año.

El suplemento a tomar sería el Yoduk 200. (Y que la sal de tu casa sea siempre yodada).


Os dejo enlaces interesantes sobre el tema:







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Mesas electorales... y lactancia

Carlos González escribió en su día a una mamá preocupada por la no exención de la mesa electoral lo siguiente:

Apreciada amiga:       

       Le escribo en relación con la consulta que nos hizo por teléfono. 

      
Plantea usted que ha sido designada para una mesa electoral, y que la Junta Electoral ha denegado su solicitud de exención, en que usted alegaba que tiene un niño de 9 meses, que toma el pecho, y otro de 2 años. Ello a pesar de que oralmente le habían informado de que las solicitudes de exención por lactancia materna siempre son aceptadas, por lo cual usted sospecha que la Junta ha considerado que 9 meses es una edad demasiado avanzada para dar el pecho.


        Me sorprende, en primer lugar, que la Junta Electoral establezca distinciones entre las madres que amamantan y las que dan el biberón. La separación prolongada entre madre e hijo puede ser muy dolorosa y producir problemas psicológicos a muchos niños, independientemente del tipo de lactancia. Nuestra legislación establece implícitamente que una separación de 12 horas es muy larga, cuando concede a la madre una hora de descanso para estar con su hijo en una jornada laboral de 8 horas, y cuando le concede la posibilidad de pedir una reducción de jornada hasta los 6 años, o un permiso sin sueldo hasta los 3 años. Todos estos derechos son independientes de que la madre dé el pecho o no. Usted misma ha considerado que una separación de 8 horas sería excesiva en su caso, y ha pedido una reducción de jornada, que le está costando una parte importante de su salario. Sería una grave contradicción que la misma legislación que reconoce su derecho a permanecer con su hijo en el ámbito laboral no lo hiciese así en el ámbito electoral, y creo que un recurso judicial tendría muchas probabilidades de prosperar (demasiado tarde, por desgracia, para evitar graves perjuicios a su hijo).

        También me sorprendería mucho que la junta Electoral pudiera decidir si la "autoriza" o no a amamantar a un niño de 9 meses. En primer lugar, la duración de la lactancia es una decisión estrictamente privada de la madre, que la Administración sólo puede respetar. En segundo lugar, España es signataria de los Objetivos para los Niños y el Desarrollo en el Decenio de 1990, subscritos en la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia (Nueva York, septiembre de 1990), que en su apartado II.B.f proponen "conseguir que todas las mujeres amamanten de forma exclusiva durante cuatro a seis meses, y continúen amamantando, junto con alimentos complementarios, hasta bien avanzado el segundo año". También ha aprobado España las Resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud WHA47.5, de 1994, y WHA49.15, de 1996. La primera insta a los Estados Miembros a que "se apoye a las madres en su decisión de amamantar a sus hijos, eliminando los obstáculos y previniendo las dificultades con que puedan tropezar en los servicios de salud, en el lugar de trabajo o en la comunidad". La segunda subraya la necesidad de aplicar la Declaración de Innocenti, en la cual se reconoce el derecho de todas las mujeres a amamantar a sus hijos durante dos años o más.

       Por todo ello, puesto que nadie puede obligarla a separarse de sus hijos ni impedir que les dé el pecho, habría que interpretar la resolución de la Junta Electoral en el sentido de que usted puede acudir al Colegio Electoral con sus hijos, permanecer con ellos durante toda la jornada y amamantarlos cuando lo considere oportuno; que estas actividades se consideran compatibles con sus deberes en la Mesa, y que la misma Junta ha tomado las medidas oportunas para garantizar su comodidad y la de sus hijos. 

       Espero que estas informaciones le sean de utilidad.

       Saludos cordiales

Espero que os sea de ayuda a todas las mamás que estáis en esta situación. 


Más info:


Enlace del Ministerio de Interior relativo a las mesas electorales y del BOE con la Instrucción de 2011 que regula las causas de exención en la Mesas Electorales:





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"El libro gordo de la lactancia"

En uno de los cientos de cursos que voy haciendo, la profe, mi querida Rosa Sorribas, (IBCLC) llamó al libro que más hay que estudiar "el libro gordo de Petete". Este libro es también llamado entre asesoras la "biblia de la lactancia".  Se trata del libro de cabecera de cualquier asesora de lactancia. Escrito para profesionales sanitarios, con sus más de 1000 páginas es una referencia y estudio obligado para ser buena asesora. Os presento el libro en cuestión:
Lactancia Materna. Ruth Lawrence.

Lactancia materna. Una guía para la profesión médica. De Ruth A. Lawrence y Robert M. Lawrence. Ed. ElsevierMosby. 6ª edición, 2007.

Este es mi libro gordo :-)

8ª edición, actualizada, en inglés, aquí. ¡¡No te  lo puedes perder!!

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IBCLC, ¿qué es eso?

Una IBCLC (International Board Certified Lactation Consultant) es más conocida como una Consultora Internacional en Lactancia Materna. Es decir, una asesora de lactancia con titulación reconocida a nivel internacional. Una especialista en lactancia materna.

ILCA (Internactional Lactation Consultant Association o lo que es lo mismo Asociación Internacional de Consultoras de Lactancia) define a una IBCLC como una profesional de la salud que se especializa en el manejo clínico de amamantar y la lactancia humana.

La IBCLC es certificada por el IBLCE (International Board of Lactation Consultant Examiners).

El examen se hace una vez al año, la última semana de julio en todos los países, que examinan a la vez. En España antes se hacía en Madrid, pero desde verano 2013 se puede hacer en varias ciudades dado que a partir de entonces se hace por ordenador. Es en castellano. Un examen de dos partes, una de 75 preguntas de opción múltiple y una segunda parte de 100 preguntas asociadas a una foto, es largo y duro. Los resultados tardan 3 meses en llegar, a finales de octubre o primeros de noviembre.
Las IBCLCs trabajan en diferentes lugares del sector de la salud, incluyendo hospitales, oficinas de pediatras, clínicas públicas, y en el sector privado ofreciendo visitas particulares (a domicilio) o en consulta privada. IBCLCs pueden ser del sexo masculino también.

Para llegar a ser IBCLC las asesoras hacen cursos de formación como el de FEDALMA (Federación de asociaciones pro-lactancia) o de otros grupos o entidades. Para el estudio se acude a cursos, jornadas, congresos y se leen y estudian libros especializados, investigaciones… Se estudia una parte muy densa de teoría, y otra de consejería. La formación práctica se aprende poco a poco, generalmente de forma autodidacta. Aunque cada vez más grupos de apoyo ya experimentados o con más rodaje ofrecen además de la formación, la supervisión de la formación práctica con una tutora, como fue el caso es el caso de LACTARANDA.

Hacer un curso de asesora no te convierte en asesora, de la misma manera que saber conducir no te convierte en un piloto de fórmula 1. Hay que seguir formándose, es la base para garantizar la calidad de los servicios.
Para examinarte primero hay que pasar una durísima criba aportando una documentación que certifique que tienes conocimientos suficientes y sobre todo muchas horas de práctica.

Entonces, previo pago, te presentas al examen. Es un duro y largo examen. Si apruebas con aproximadamente un 70% se te acredita como consultora internacional. Este título hay que revalidarlo cada 5 años volviendo a hacer el examen o certificando muchas horas más en cursos y formación. Se trata de garantizar que se posee la mejor formación para poder ayudar a las madres.

A partir de 2012 ya no se puede presentar a este examen ninguna asesora que no sea profesional de la salud, es decir, matrona, enfermera o médico.

O bien sin ser personal de salud podrán presentarse si justifican conocimientos certificados mediante examen oficial en 14 materias específicas relacionadas con la salud. Esto garantiza una buena formación de la consultora para proteger al público asegurando que todos los IBCLCs proporcionen una atención segura, competente y basada en estudios científicos recientes. Es una credencial internacional.



Una IBCLC , qué puede hacer:
  • Clases de lactancia previas al parto que te darán conocimiento de antemano para prevenir futuros inconvenientes, como por ejemplo: grietas, dolor, congestión, mastitis, baja producción.
  • Identificar las señales que el bebé muestra cuando tiene hambre.
  • Encontrar las posiciones más cómodas para amamantar y el agarre del pecho.
  • Identificar los posibles factores de riesgo para amamantar mediante una toma detallada de la historia clínica de la madre.
  • Prevenir que el bebé pierda excesivo peso los primeros días, que gane poco peso o que lo gane muy despacio…
  • Desarrollar un plan de cuidado detallado para amamantar basado en las necesidades y objetivos específicos de la familia para mejorar su situación actual.
  • Ayudar en la implementación del plan de cuidado para amamantar.
  • Proveer con sugerencias para poder seguir amamantando y mantener su producción de leche desde el nacimiento de su bebé hasta la edad del destete.
  • Proveer información basada en evidencia científica del efecto en la producción de leche materna, amamantar y en el bebé del uso de medicinas, tabaco, drogas, remedios caseros y más.
  • Demostración de técnicas para amamantar gemelos, bebés prematuros, y a bebés de cuidados especiales como Síndrome de Down, labio leporino, etc…
  • Seguir amamantando y mantener la producción de leche materna cuando la madre tiene que regresar al trabajo  o estudios fuera del hogar.
  • El uso apropiado de los extractores/bombas de leche materna, y de cualquier otro instrumento usado al amamantar.
  • Proveer información concerniente a métodos anticonceptivos y su relación con la lactancia.
  • Control de la producción abundante/excesiva de leche materna.
  • Inducción de la lactancia o relactación.
  • Formación de profesionales de la salud sobre lactancia
  • Atención de urgencias

Más información:
http://www.iblce-europe.org/
https://iblce.org/spanish-3/
http://www.iblce-europe.org/Start_1.htm
http://europe.iblce.org/upload/Candidate%20Information/English/Eligibility%20Criteria%20for%20the%20IBLCE%20Exam%20from%202012%20EUME%20full.pdf
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Y qué es una "asesora de lactancia"

"¿Que eres qué?" - me preguntan cuando digo que soy asesora de lactancia. Una asesora es la persona que apoya a la mujer que decide amamantar a su retoño y se encuentra -o no- con dificultades.
La mayoría de las asesoras hemos entrado en este mundo por experiencia propia en lactancia, casi siempre una experiencia dolorosa en la que no encontrábamos quien nos ayudara. O al revés, agradecidas por haber encontrado quien lo hiciera.
Hace 8 años y pico que mi primera lactancia comenzó. Surgieron problemas y nadie me los solucionaba. Después de un largo peregrinaje por médico de cabecera, pediatra, matrona, ginecólogo... yo ya no sabía a quién preguntar. Pero sobre todo no escuchaba de ninguno la respuesta que quería oír. Todos me dijeron "Bah, mujer. ¡Pues déjalo! Dale biberón".
¿Biberón? Pero si mis pechos tienen leche. Algo en mí me decía que no, que mi leche era mejor y que no debía dar un biberón. Cabezota que fui, y con mis dolores, al final por ensayo-error fui descubriendo de qué modo me hacía menos daño y mi hija, sabia ella, también aprendió a hacerlo bien.
Luego internet me fue dando las respuestas. Alba, aquella asesora que me dio respuestas, fue quien me abrió los ojos. ¿Asesoras? También hubo una primera vez en que yo hice esa pregunta. Y ahí empezó todo.
Después mi segunda hija, con una lactancia exitosa y larga, me indicó el camino. La mayor indicó la dirección, la pequeña marcó el ritmo.
Y aquí estoy, 8 años después, apoyando a las madres que inician su camino en la maternidad.
Agradecida porque todas esa madres me han dejado entrar en sus vidas y de las que he aprendido tanto. Agradecida porque por ellas estoy donde estoy y tengo bien claro mi camino.

Comienzan aquí las andanzas de una asesora de lactancia, que se está formando para ser IBCLC.
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