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Pezoneras de cera: otro engaño para las madres

No valen para nada. Empiezo resumiendo por si tienes poco tiempo para leer porque tienes un bebé en los brazos y en la teta.

Si estás pensando que quizá unas pezoneras de cera te pueden ayudar en tus grietas, te aconsejo que acudas a un especialista en lactancia para que te ofrezca una ayuda real y soluciones tu problema a la primera sin dar palos de ciego. Si no puede ser presencial, puedes consultar on-line, vía WhastApp, Skype o mail. Pero no es necesario que uses ni pruebes tantos artefactos que pretenden vendernos y que no valen para nada.

Sólo sirven para sacarnos los cuartos… Todas estas trampas comerciales e inútiles las han probado mis pechos en mi primera lactancia… Doy fe como madre que tuvo grietas que no funcionan. Doy fe como IBCLC especialista en lactancia, que no funcionan. E incluso que pueden ser perjudiciales, ¡y no sólo para los bolsillos!

Las pezoneras de cera de abeja son otro timo, que puedes encontrar desde 6 a 20 euros y pico, pero sobre todo, son un peligro para el bebé. Como todas sabemos un trozo de cera no puede curar nada y por supuesto no va a evitar las grietas que ya sabemos cómo se evitan. Aunque lo peor como digo es el riesgo de que tengan esporas del botulismo. Un niño no debe probar la miel antes del año. (Y después, con cautela añadiría...)

Las anuncian como hidratantes para usar semanas antes del parto, ¡¡incluso meses!! así como para prevenir y curar grietas. ¡Qué barbaridad! Amigas, las grietas se previenen con una buena posición. Y se curan con una buena posición o atajando la causa que las provocó (además de la mala posición las grietas pueden estar provocadas por otras causas como anquiloglosia, o pezones invertidos, o problemas de succión del bebé). Y en cuanto a hidratación, no es necesario hacer nada antes del parto con los pezones, ni tampoco después. Sobra con la higiene habitual. He leído muchos foros recomendando su uso y dando consejos totalmente desfasados en cuanto a lactancia. Por favor, informaos bien con un profesional. Quien las fabrica sólo quiere vender su producto, le da igual lo demás. No hay que fiarse así a bote pronto, de cualquiera.

Además, su uso no es recomendado porque no se airea el pezón y la humedad y calor son caldo de cultivo para otras bacterias. O sea, pueden provocar justamente lo que dicen que evitan.

En cuanto a la miel (al igual que otros endulzantes) puede ser también extremadamente peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el crecimiento de las esporas Clostridium botulinum, que producen toxinas. Las esporas del botulismo son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel, pero se encuentran también ampliamente presentes en el medio ambiente. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos, debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado para destruirlas, por lo que las esporas pueden potencialmente causar botulismo infantil. Por esta razón se aconseja no alimentar con miel ni ningún otro endulzante a los niños menores de 12 meses.

Aunque últimamente leo que algunas marcas de este tipo de pezoneras, no todas, dicen que no llevan más que aroma de miel pero no miel propiamente. En cualquier caso, no son necesarias para nada. Y, aunque no tuvieran el riesgo mencionado, desde luego no valen ni para prevenir ni para curar las grietas, así que no tiene sentido su uso. No sé ni cómo está permitida su venta…

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Pezoneras de plata: otro engaño para las madres

Pezoneras de plata: otro engaño para las madres

Periódicamente recibo mails o visitas de comerciales que me quieren vender pezoneras de plata. ¿Pezoneras de plata?

La primera vez que oír hablar de ellas “flipé” como se dice vulgarmente. ¿Para qué podía servir tal cosa? ¿En plata? Pues serán caras.

Por lo visto en Italia son bastante conocidas desde hace tiempo, y hay al menos 3 o 4 empresas que las comercializan allí. Y claro, la idea llegó a España. Y empezaron a ponerse en contacto con IBCLC o con grupos de apoyo para intentar vender el producto. Igual que se ponen en contacto con nosotras los fabricantes de extractores de leche, de ropa de lactancia, de cremas y ungüentos varios, de medicamentos, de sucedáneos de leche artificial…  y un largo etcétera.

Cuando me ofrecen un producto que no conozco, estudio un poco qué es, pregunto, investigo. Las pezoneras de plata nos las quieren vender como la panacea para prevenir y curar las grietas en los pezones. ¡¡Qué barbaridad!! Según el comercial: “Es un remedio natural que se conoce desde hace siglos. Se utilizan, por ejemplo, para la prevención y el tratamiento de fisuras en los pezones. Proporcionan un alivio ya dentro de uno o dos días.”

Las grietas no se curan tapándolas con una pezonera de plata, ni de ningún otro material, que no deja pasar el aire.

Las grietas no se previenen usando ese artefacto, porque la causa de las grietas es o una mala posición de la boca en el pecho o bien un problema de succión. Si existen estos problemas ninguna pezonera de plata ni de oro te va a librar de la grieta. Lo que sí te puede aliviar y librar de ellas es tener información y apoyo eficaces, y la visita a una consulta de una IBCLC, o en su defecto una buena asesora de lactancia.

Estas pezoneras son rígidas y se supone que se colocan entre tomas. Llevar eso puesto  mucho tiempo no va a curar nada y puede ocasionar una obstrucción, además de no dejar airear el pecho. En todo caso hay veces que unas conchas aireadoras, que son blandas y con ventilación (y bastante más baratas por cierto) a veces pueden venir bien para ayudar a curar la grieta. Pero siempre y cuando se haya dado con la causa de la misma y se ha hayan puesto los medios para solucionarla (frenillo, mala posición, copa no adecuada de extractor, prácticas inadecuadas de limpieza y cuidado de pezones, mastitis…).
Y además no hay estudios suficientes realizados en humanos que determinen los riesgos de ingerir alimentos en contacto con plata. Puedes leer  http://www.atsdr.cdc.gov/es/phs/es_phs146.html 

Si te ofrecen este producto, sé inteligente y di que no. Lo que cuestan estas pezoneras te sirve para pagar una consulta con una especialista en lactancia, algo bastante más útil.  ¡¡O para comprar la comida de la semana!!

No hay ninguna evidencia científica sobre la utilidad de este producto.


El caso de Eva y Mario

Eva es la mamá de Mario. Mario nació hace 7 días. Parto vaginal, con epidural y oxitocina sintética. Pero para el hospital donde ha nacido, un parto bastante bueno…

Mario nació en la semana 39 con 2960 grs, y dos días después le dieron el alta con un peso de 2870, una escasa pérdida. Al día tercero con la subida de la leche la madre no puede dolor pero va aguantando, retrasando o evitando las tomas. El cuarto día se compra unas pezoneras porque alguien le ha dicho que con eso no dolerá. Afortunadamente encuentra una farmacia que distribuye una marca de pezoneras que las hace en distintas tallas y le da la adecuada a su pecho.
Creo que ha sido una suerte, podía haberse encontrado con unas pezoneras de esas gruesas y enormes que entorpecen tantísimo la lactancia.

Y va tirando.

Cuando Mario tiene 7 días vienen a mi consulta. Eva y su pareja están llenos de dudas y temores, pero se relacionan bien con Mario, a quien veo activo. Me cuentan su historia, hablamos, mientras procuro que se sientan relajados, tranquilos, y voy tomando notas mentales de lo que veo. Aprovecho y veo la boca de Mario, descarto anquiloglosia u otros problemas. Eva está bien de salud, el pecho unas grietas en proceso de cura. Las grietas de Eva están casi cerradas. Con mis sugerencias va estando cada vez más cómoda. Se relaja, habla, y llora, como tantas mamás. Es importante que se desahogue y la escucho. Acaba echada en el sofá de la consulta haciendo una toma espectacular en la que Mario mama de maravilla durante un buen rato, sin pezonera, se le oye tragar, a buen ritmo, y se suelta solo totalmente borracho de leche.
La cara de Eva es la misma alegría. Sus ojos lloran pero ahora de emoción.

Ha sido una consulta fácil, un empujoncito para que Mario colocase bien su cara frente al pecho de mamá, un par de sugerencias. Y reforzar todo lo bien que estaban haciendo. Y ya está.

Mario, Eva y papá se han ido a casa contentos y empoderados.

Qué pasaba: simplemente era un  problema postural, cogía al niño por el codo en lugar de por el antebrazo y esto hacía que su boca no estuviera bien enfrentada al pecho. Las pezoneras de la talla adecuada estaban haciendo que se cerrara la herida de las grietas, aunque las tomas no estaban siendo del todo efectivas por lo largas y porque no se soltaba solo. El peso sin embargo no iba mal. (En la balanza de consulta ha pesado 3050 grs).Un movimiento del culete de Mario hacia su madre, y ya. Probar el afianzamiento espontáneo, y ya.

Han salido con información, un par de folletos, dudas resueltas, y sin dolor. Y con la invitación de preguntar todo lo que necesiten.

Ojala todas las consultas fueran así. No es lo habitual desde luego.

Una gran parte de las consultas que me llegan son casos difíciles, casi a la desesperada, después de haber ido al pediatra o a la matrona, incluso al ginecólogo sin haber obtenido una solución.  Algunas veces he tenido que enviar a gente a urgencias por grave deshidratación o algunos problemas gordos que los padres no sabían ver… Así que cuando llega una de estas más “sencillas” por ser posturales, en las que no hay problemas físicos en la madre ni en el bebé, pues se hace hasta raro. Que conste que a todas las parejas las dedico el tiempo que haga falta, tengan problemas “sencillos” o complicados. Puede que físicamente sea fácil, pero el factor psicológico es tan o más importante. La madre (y el padre claro) que viene ha de salir empoderada y con su problema resuelto o al menos encaminado a la resolución, sea fácil o difícil porque para ella es su problema y es importante.

Agradezco a todos los profesores con que me formé como IBCLC las enseñanzas de técnicas de asesoría que para mi trabajo son igual de importantes que los conocimientos médicos sobre lactancia.


Aprovecho para comentar que quedan un par de plazas libres en el curso de asesoría que imparto el día 7 de junio para Lactaranda, en el que se abordarán con especial insistencia todas estas técnicas de las que hablo.
Piel con piel
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Me he comprado unas pezoneras




Día 4

Pues eso, que tuve a mí bebé el otro día, y me duelen las tetas. Tengo grietas y me duele el pecho. Sufro de pensar que le toca otra vez. ¡¡Tengo un dolor horrible!!
Así que he ido a comprar unas pezoneras. No sé dónde oí que con las pezoneras no duele.
El caso es que cuando he ido me han preguntado que de qué talla las quería, y no sé, no sabía qué talla tengo. Yo creí que eso es como la talla del sujetador, pero ya he visto que no. Como no podía abrir una de cada para ver cuál es mi talla, así a ojo creo que mi talla es la S, la pequeña.
Pero llevo un par de tomas con ellas y no sé, no lo veo claro. Yo creo que mi niño no saca nada, y doler me duele  parecido. Aysss, no sé qué hacer. Si esto sigue así creo que le voy a dar un biberón… me rindo.
Pezonera
Día 6

Llevo ya dos días con las pezoneras, pero la cosa no mejora.  Me he puesto a investigar en internet y he encontrado que hay un grupo de apoyo a la lactancia en mi ciudad. ¡¡Anda!! No idea que había esos grupos. Creo que voy a ir a ver.

Día 8.

Pues ayer me pasé por el grupo de apoyo. Qué suerte que justo en el grupo de mi ciudad hay una IBCLC.  Estuvo conmigo una hora y media. Me hizo un informe con unas preguntas mientras me miraba a mí y al niño. Fue dulce y cariñosa, me hacía sugerencias y preguntas, pedía permiso para tocar, pero tocó poco. Me entendió perfectamente, tanto que me desahogué con ella. Y lloré. Mi marido flipaba, pero se sintió cómodo y partícipe. ¡Qué maravilla! El niño comió como no lo ha había hecho hasta ahora y por primera vez se soltó solo del pecho. Pero lo mejor de todo es que tuve mi primera toma sin dolor. ¡¡Nada de dolor!! ¡Qué pasada, yo pensaba que la lactancia tenía que doler! Ya sé que no es así.


NO sé muy bien contarte qué me hizo o dijo. Pero desde que estuve con ella no tengo dolor, no llevo pezoneras y el niño está comiendo bien. Estuvimos viendo posturas, me habló de poner al niño desnudito encima de mí, piel con piel. Y también le miró la boquita. Todo está bien. ¡Qué alivio siento!

Pezones planos e invertidos, y la lactancia


Pezones planos o invertidos y lactancia

Como ya comenté al hablar de las temidas grietas, los pezones planos o invertidos NO son impedimento para la lactancia.


Por pezón plano se entiende el que no sobresale cuando la mujer tiene frío, está excitada o por estimulación. Y por pezón invertido el que se hunde hacia dentro en lugar de salir hacia fuera.

En ninguno de los dos casos está contraindicada la lactancia. OJO, es aquí donde los profesionales de la salud deben aconsejar bien, y donde la propia mamá debe saber que sí puede. ¿Por qué? Porque ya se sabe desde hace tiempo que los pezones no representan un papel primordial  en la fisiología de la lactancia, sino que es el trabajo de la lengua del bebé sobre la areola lo que hace extraer la leche. No se mama del pezón, se mama de la areola.

La mayoría de las mujeres con pezones planos o invertidos consiguen la lactancia sin mayor problema.

Embarazo
No hay que hacer nada especial para preparar los pechos/pezones para la lactancia. Déjalo todo en manos de la naturaleza. Las prácticas que a veces se recomendaban (parece que, por suerte, ya no es frecuente, en nuestro medio, encontrar profesionales que recomienden esta antigua práctica) son perjudiciales. NO hay que frotarlos, ni restregarlos con nada. (¿Sabes que antes de decía de frotar los pezones con un cepillo de uñas? ¡¡Imagínate qué dolor!!) Más frecuente es lo del alcohol con glicerina, que eso como ya he comentado lo he vivido. También otros tipos de aceites y mejunjes varios, según zonas. Estos productos resecan la piel y conseguimos el efecto contrario al deseado: predisponerlos para heridas, grietas y dolor. No hay tampoco que lavarlos de forma especial. Basta con la higiene diaria. Incluso es mejor saltarse los pezones y dejar que las glándulas de Montgomery hagan su función natural de lubrificación de la areola y pezón.

Lo único que sí es recomendable es que les dé el aire y un poco el sol.

Los formadores de pezones teóricamente se usan durante el embarazo para corregir los pezones invertidos. No funcionan, incluso pueden llegar a ser contraproducentes. (En el estudio de Alexander JM1 varias madres decidieron no dar el pecho por el engorro que suponía usar los formadores). Todos los estudios a este respecto concluyen que no hay que preparar los pezones de ningún modo y que el hacerlo reduce las posibilidades de una lactancia exitosa.

La mujer con pezón invertido necesite quizá un poco más de ayuda en el inicio y tal vez algo más de paciencia. De ahí la importancia de que ya en el embarazo nos informemos y contactemos con nuestro grupo de apoyo. Una asesora de lactancia puede ayudarte desde el minuto uno.

Aunque la madre puede necesitar más ayuda, apoyo y paciencia, la lactancia va a depender más de la flexibilidad del conjunto areola-pezón y no sólo del pezón. Con un pecho dúctil, aun con el pezón umbilicado, si el pecho es capaz de moldearse en la boca del bebé no tiene por qué surgir problema alguno. La lactancia no se contraindica, pero conseguir un agarre correcto puede ser dificultoso. De nuevo la asesora te echará una mano. Las estrategias a seguir:

·  La importancia de UN  BUEN PARTO: sin intervención médica, anestesias, protocolos de separación innecesarios…

·      La primera hora es importante. Las dos primeras horas el bebé está activo y despierto con todos sus instintos alerta. Luego, alrededor de las dos horas, entra en un periodo de letargo que puede durar hasta 24 horas. Si no ha iniciado la lactancia en esa primera hora o dos horas, es muy difícil que la inicie después, cuando está adormilado.

·       Supervisión y ayuda de la primera toma. Si lo hace bien la primera vez es fácil que lo haga bien siempre.

·     Nada de interferencias ni chupetes ni biberones, etc. Confunden al bebé siempre, pero en el caso de un pezón plano o invertido, más aún. ¡¡No se parece en nada un pezón plano a una tetina!!

·    Piel con piel y posiciones biológicas. Agarre espontáneo. Semi-sentada, reclinada hacia atrás ponte al bebé boca abajo encima de ti con la cabecita entre tus pechos. No le sujetes más que lo justo para que no se vaya a los lados. Los dos sin ropa el bebé irá oliendo y guiándose por instinto, cabeceando, golpeando con la barbilla, “gateando” sobre ti hasta elegir un pecho. Si dejamos que lo hagan solos, lo hacen bien. Puede tardar hasta 40 minutos, pero algunos no tardan nada. Las posturas ventrales son las que adoptan instintivamente todas las crías de primates para mamar. Se ha comprobado que los bebés pueden mamar con eficacia y sin dañar a su madre en esta posición aunque tengan problemas con la succión.

·       Enganchar al bebé primero a la parte inferior del pecho, lo más lejos posible de la unión pezón-areola para que así coja más areola dentro de su boca y abra más la boca.

·      Puedes sujetar el pecho en forma de “C” o de” U” sin que los dedos entorpezcan el agarre del niño para ayudarle a meter más la areola en la boca.

·      Puedes estimular el pezón de forma táctil, incluso con un hielo, o con el extractor justo antes de la toma.

·        Existen en el mercado unos sacapezones, tipo Niplette o el de Chicco que pueden venir bien en un momento dado. Como asesora prefiero recomendar el sencillo truco de la jeringa cortada. Pero como hemos dicho ya, no los usaremos en el embarazo, sólo como mucho justo antes de la toma para ayudar a sacar un poco el pezón, lo justo para que el bebé se agarre. En poco tiempo el bebé acaba sacando el pezón. He visto muchos pezones invertidos que con el reflejo de oxitocina salían solos en cuanto la madre cogía al bebé. ¡Maravillas de la naturaleza! Y he visto pezones invertidos, que pareciera que nunca iban a salir, que después de unas semanas de lactancia ya no volvieron a esconderse J.



La jeringa cortada: se puede realizar el vacío en el pezón con una jeringuilla de 20cc (podría ser de 10, según el ancho del pezón) a la que cortamos la punta. Invertimos el émbolo y hacemos la succión muy suavemente justo antes de la toma manteniendo unos segundos y regresando el émbolo a la posición de inicio antes de retirar la jeringa.



Estos son algunos de los formadores que hay hoy en el mercado:















El verdadero problema podría darse (pero esto no ocurre siempre afortunadamente) en los pezones realmente invertidos, es decir, aquellos que se hunden hacia dentro o desaparecen dentro de la areola cuando se intentan sacar: pezones umbilicados. Los filamentos musculares que hacen que salga el pezón no existen o son muy cortos. En este caso puede ser muy doloroso y provocar heridas. Aquí necesitaríamos mucho apoyo desde el principio y una madre muy motivada. Aún así no siempre se consigue…

Por último están las famosas pezoneras. Las pezoneras crean succión ineficaz, confusión de pezón, escaso aumento de peso, abandono de la lactancia. Pocas veces vemos a madres que den pecho con pezonera durante varios meses, porque normalmente lo que ocurre es que la madre o quita la pezonera o deja la lactancia.

Sólo se han de recomendar como medida transitoria y en ocasiones justificadas, donde quien debe valorarlo es la asesora de lactancia, que hará un seguimiento e indicará cuándo y cómo quitarlas. Y desde luego han de ser las adecuadas, finas y de la talla justa. No todas las casas comerciales las hacen con tallas. No vale cualquiera.

Añadir que si el pezón invertido o plano fuera sólo uno, tampoco sería un problema hacer la lactancia de un solo pecho.
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1 El estudio mencionado es Alexander JM, Grant AM, Campbell MJ. Randomised controlled trial of breast shell and Hoffman's exercises for inverted and non-protactile nipples. BMJ 1992;304:1030-2

Que puedes ver aquí:



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Las grietas


Las grietas
Son, junto con la sensación de falta de leche, la principal causa de abandono precoz de la lactancia. Y es que, ¡¡duelen mucho!!
Temidas por todas, las grietas a veces son el único contacto previo con la lactancia de las mujeres embarazadas por primera vez y que han pensando en la lactancia. “Uf, mi amiga María tuvo unas grietas horribles.” “Sí, mi vecina Ana también, sangraban y todo.” “A mi cuñada le dieron una crema, pero no le hizo nada.” “Pues a mi prima le pusieron unas conchas de cera y se le pasó.”
Y así podríamos seguir hasta el infinito.
¿Qué hay de cierto en todo esto? Veamos pues.
La causa más frecuente de las grietas en el pezón es la mala posición del niño al amamantar, ya que la fricción de niño con un agarre insuficiente y el roce continuado es lo que provocará las grietas. Las grietas son secundarias al roce de la lengua y las encías sobre el pezón. Por eso se recomienda introducir bien la areola porque la lengua ha de trabajar sobre la areola, no sobre el pezón. Si el bebé está bien colocado no deben producirse grietas.
La grieta no aparece en 5 minutos, hacen falta varias mamadas. Si la madre nota dolor la primera vez, debe sacar al niño del pecho y volverlo a poner. Si duele, volverlo a quitar y así hasta que no duela. No hay que aguantarse el dolor, es así como acaba saliendo la grieta.

Otras causas de grietas son también el frenillo lingual, la existencia de micrognatia o retronagtia, la protusión lingual, una especial sensibilidad de la piel del pezón, o el uso de sustancias irritantes como jabones, o determinadas cremas o incluso determinados ejercicios que aún se recomiendan (mal hecho). Y por la introducción de biberones o chupetes.

Puedo saber que hay grietas si hay dolor desde el principio. Una cosa es una ligera sensibilidad al principio, los primeros días, debido a que normalmente nadie ha manipulado el pezón tantas veces como se hace en la lactancia. Pero de ahí al dolor hay un trecho. No debe doler. Dar el pecho no debe doler, nunca, nada, ni el primer día. También es indicativo de grietas el hecho de que el bebé vomite sangre (siempre que hayamos descartado que lo haga por enfermedad), podría ser sangre proveniente de las grietas de la madre.
¿Qué hago si ya las tengo?
Si me salen grietas, lo adecuado es corregir la causa que las origina. Lo más frecuente es la posición, la mala posición. Corregir la postura e insistir en que la boca quede bien sellada con el pecho introduciendo bien de areola inferior, con los labios bien evertidos y el niño bien alineado. Suele ser suficiente. Lo mejor, siempre, es que acudas a una IBCLC u otro profesional de la salud (que esté bien actualizado en lactancia), que verifique la posición. ¡¡Cuántas veces he visto en la consulta cómo un sencillo empujoncito del culete hacia adelante, o de la cabecita del bebé hacia atrás… obran milagros instantáneos!!
Pero ocurre con frecuencia que la lengua no puede hacer bien su movimiento, debido a un frenillo. Detectar un frenillo, sobre todo tipo 3 o tipo 4, es muy complicado para el personal que no está especializado, y ante la dificultad que sigue y el frenillo no detectado es fácil que el profesional diga aquello de “dale un biberón”.
Insisto en la importancia de la valoración de la toma por parte de un experto en lactancia, quien verificará no sólo el agarre y posición sino también los factores físicos y ambientales que influyen. De los frenillos hablaremos en otra ocasión.
Con la postura corregida todo mejorará. Si hay frenillo u otro problema físico detectado y tratado, todo mejorará, pero si estos factores no se corrigen, aún puedo usar medidas paliativas para aliviar el dolor y mejorar en todo caso, tanto el dolor de la madre como la transferencia de leche. No puedo permitir mientras arreglo el problema que mi bebé siga perdiendo peso o no recupere lo debido o que no gane lo que debería.
Para hacer la toma más corta y así no tener tanto tiempo dolor, puedo practicar la compresión mamaria. Así consigo que el bebé esté menos tiempo al pecho (que me duele) pero obteniendo toda la leche que debe. (Enlace a la técnica de la compresión.)
Antaño se recomendaban unas cremas para las grietas, tipo Cicatral, Grietum gel, y cremas de este tipo. También alcohol de 70º con glicerina, Purelan o cremas con lanolina, y lo último que vieron mis ojos las dichosas pezoneras de cera de abeja que sólo sirven para sacarnos los cuartos… Todas estas trampas comerciales e inútiles las han probado mis pechos en mi primera lactancia… Doy fe como madre que tuvo grietas que no funcionan. Doy fe como asesora de lactancia, futura IBCLC, que no funcionan. E incluso que pueden ser perjudiciales, ¡y no sólo para los bolsillos!

“Es que a Fulanita le fueron bien”.

Sí, ella mejoró, pero sería porque corrigió la postura, porque desapareció la causa del dolor, no por la pezonera o la crema en cuestión.

Por ejemplo, el Cicatral lleva benzocaina (anestésico). La benzocaina puede producir metahemoglobinemia (La metahemoglobinemia es un trastorno sanguíneo en el cual el cuerpo no puede reutilizar la hemoglobina después de que ésta se daña. La hemoglobina es la molécula que transporta el oxígeno y que se encuentra en los glóbulos rojos) y toxicidad sistémica si se absorbe. Dándolo en el pezón al mamar el niño lo absorbería en parte por muy bien que te limpiaras antes. Pero si antes de la toma te lavas el pezón, como así recomendaban, éste volvía a macerarse siendo inútil el uso de la crema.
En cuanto a las pezoneras de cera de abeja, otro timo a 6 euros y pico, pero sobre todo, un peligro para el bebé. Como todas sabemos un trozo de cera no puede curar nada y por supuesto no va a evitar las grietas que ya sabemos cómo se evitan. Aunque lo peor como digo es el riesgo de que tengan esporas del botulismo. Un niño no debe probar la miel antes del año. (Y después, con cautela añadiría…)
La miel (al igual que otros endulzantes) puede ser también extremadamente peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el crecimiento de las esporas Clostridium botulinum, que producen toxinas. Las esporas del botulismo son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel, pero se encuentran también ampliamente presentes en el medio ambiente. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos, debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado para destruirlas, por lo que las esporas pueden potencialmente causar botulismo infantil. Por esta razón se aconseja no alimentar con miel ni ningún otro endulzante a los niños menores de 12 meses.
De la misma manera la grasa de la lana de oveja tampoco cura. La lanolina no va a hacer que la grieta se cierre, no la va a curar. Como todas sabemos, la grasa, sea del tipo que sea, no cura. Así pues ni el Purelan ni la lanolina de otras marcas cura nada, no curan las grietas. Parece sin embargo que la lanolina viene en el pack de la maternidad y raro es la mamá que no tiene antes de dar a luz ya un botecito en su casa recomendado por alguien. Y si no lo tienen antes de parir, en seguida alguien se lo ofrecerá como la panacea cuando surjan las grietas, o peor aún, se lo venderán para curar. Que conste que no estoy en contra de la lanolina, como hidratante es una crema magnífica, ¡¡pero no cura las grietas!! Yo la uso para las manos, para los labios agrietados, los talones secos y sobre todo cuando hay muchos mocos y se seca la nariz de tanto sonarte con los pañuelos de papel. (Por cierto, los pañuelos de tela eran estupendos, ¿por qué ya no se usan?)
Puede que me digas que la usaste y te funcionó. Sí, como he dicho antes lo que funcionó es que aunque sólo fuera por ensayo/error, por probabilidades, la postura mejoró. O quizá el niño creció (con lo que su boquita aumentó de tamaño) y la grieta se curó. Pero no fue por echarte grasa en la tetas. Para hidratar y si tienes el pezón sensible, te vale, pero repito: NO CURA LA GRIETA.
No deja de asombrarme de igual modo que aún hoy hay personas (que suelen ser la madre, suegra, cuñada, vecina…) o peor aún, profesionales de la salud, que siguen recomendando hacer trabajitos manuales en los pezones durante el embarazo para “prepararlos”, sobre todo si están planos o invertidos. Veamos, no hay que preparar nada. Nuestro cuerpo es sabio y está muy bien diseñado. Las glándulas de Montgomery de nuestras areolas ya se encargan de lubrificar la areola (por cierto, se dice areola y no aureola* o cosas así. ¿Acaso la teta tiene aura?). Los llamados ejercicios de Hoffman y cualquier otra manipulación del pecho ya han demostrado su ineficacia. Preparar el pezón para la lactancia es tan absurdo como preparar los ojos para la visión o preparar el corazón para latir… Recuerda, en tu embarazo no debes hacer ningún tipo de ejercicio ni manipular de ningún modo tus pezones. Ni aunque estuvieran invertidos o fueran planos. La naturaleza ya se encarga de todo de manera sabia. Otro día hablaremos de eso, de los pezones planos e invertidos.
Llegados a este punto, ¿qué hago pues si a pesar de todo me salieron grietas?

·    Ir a una profesional cualificada, es decir, una IBCLC. O en su defecto un grupo de apoyo o una asesora de lactancia. Es curioso, porque nadie duda que si no veo bien voy a ponerme gafas. Si no oigo, me pongo un aparato, si me duele la pierna voy al especialista de turno. ¿Por qué no voy al especialista en lactancia cuando surge un problema? –La especialista en la lactancia es la IBCLC—

·     Es conveniente que nos dé el aire en los pezones lo máximo posible. Esto en verano es más fácil. Y si puede darnos un poco el sol, mejor. Ponte en la ventana al sol un rato, siempre y cuando no tengas vecinos mirones… o sí, así alegrarás al vecindario. J

·    Puedes usar unas conchas aireadoras para ayudar a que estén al aire más rato y sobre todo porque evitan el roce directo del sujetador, o del disco absorbente con el pecho evitando así la maceración del mismo.

·     En casos concretos puede aliviar el uso de pezoneras de silicona, finas y de la talla adecuada, pero con prudencia y supervisada por la asesora. Luego son difíciles de retirar y pueden ser causa de una peor transferencia de leche.

·     No untar cremas como hemos visto. Si encima lo taparas, aquello se macera que da gusto. ¿Te has fijado cómo se quedan las heridillas cuando te pones una tirita? Mejor que estén al aire…

·      Si parece que hay infección, es preferible no aplicar la propia leche tras la toma. Y en este caso usar una crema antibacteriana con mupirocina puede venir muy bien, tipo bactroban o plasimine.

·         Por supuesto corregir la causa. Esta es la clave.

·        Variar posturas con frecuencia, hasta encontrar la que nos va mejor.

·     La única prevención de las grietas es la información, haciendo una consulta pre-nacimiento con tu IBCLC, o acudiendo a un grupo de apoyo ya desde el embarazo. La información es poder.

·        Se pueden tomar analgésicos para el dolor.

·        Los discos de hidrogel pueden aliviarnos.

·        Se puede hacer lactancia diferida hasta que se curen.


Para terminar, una cita de Carlos González, pediatra especialista en lactancia.

“Mujeres con poca leche hay muy pocas; madres con leche de mala calidad creo que aún no se ha encontrado ninguna; pero los fallos en la técnica de la lactancia son el pan de cada día.”