Mostrando entradas con la etiqueta grupos de apoyo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta grupos de apoyo. Mostrar todas las entradas

Cómo ser madre y no morir en el intento

 ¡Una locura!

A veces ser mamá es una locura, ¿verdad? Hablo sobre todo de madres primerizas. Cambia la vida, y cambia la forma de ver muchas cosas. ¿Cuántas actividades que antes hacías ahora te parecen hasta peligrosas?  Y si además vivimos lejos de la familia, incluso en otra ciudad u otro país, con trabajos que nos absorben en general a todos, nos vemos solas con el bebé y una se sube por las paredes, o te ves a ti misma hablando sola, o te pillas a ti misma contándole cosas a tu bebé, hablando en voz alta, traduciendo tus pensamientos.

Por eso los grupos de crianza son tan importantes. La tribu, que ya no tenemos. Y hablar con alguien que de verdad te comprenda, te aliviará. Te invito a venir a mi consulta, porque cualquier duda por mínima que sea, tiene respuesta. Cualquier problema por nimio que parezca, tiene solución. 


 

YO  TE  APOYO 

 



Etapas que se cierran: disolución de Lactaranda

"A mis madres"

Como sabéis, la asociación Lactaranda acaba de disolverse. Lactaranda llegó a ser un referente a nivel nacional, pero ahora, termina una etapa.

Es un orgullo para mí haber fundado y pertenecido a la asociación durante los últimos 10 años de mi vida. Y el haber compartido tantas horas de sábado tarde en las reuniones, y tantas otras horas, miles, de asesoría, a cientos de madres que así me lo habéis permitido. Primero en las reuniones de aquella salita que nos dejaba la entidad bancaria Caja Círculo. Luego en la sala del Centro Cívico. Después en la sede de Galerías Isilla, cuyo alquiler se pagaba sin ninguna subvención, y más tarde por fin en la sede que nos cedió el ayuntamiento.

Y también en vuestras casas. O a veces en la mía.

En estos años he dedicado gran parte de mi tiempo de forma altruista a esa labor de apoyo a las madres recientes y a sus bebés, a hacer que consiguieran la lactancia o que ésta al menos fuera algo mejor de cuando vinieron a mí.

En su día ya lo dije, pero reitero mis infinitas gracias a todas vosotras, mis madres, que me permitisteis entrar en vuestras vidas en el período más intenso de las mismas, en el inicio de la maternidad.



Recuerdo vuestras caras y vuestros bebés, aunque mi mente ya no da para recordar los nombres de todos, perdonadme. ¡¡Han sido 10 años!!

Con vosotras aprendí la parte más importante de la asesoría: el acompañamiento. La teoría me la dieron los cursos, los libros, las formaciones y el estudio, pero vosotras me distéis la técnica y la práctica. Cada una de vosotras diferentes, desiguales personalidades, distintos problemas, dispares maneras de afrontar los miedos y los retos de la maternidad. De cada una un grano de sabiduría. Gracias.

Quiero aprovechar también para agradecer el ánimo y el apoyo recibido una vez sabida la noticia de que Lactaranda desaparece. Gracias por vuestra empatía.

Por supuesto, Lactaranda eran también otras socias implicadas y activas. Y las vidas de todas cambian, los hijos crecen, los intereses evolucionan… A todas vosotras, AMIGAS con mayúsculas, gracias también por embarcaros conmigo en la aventura de la lactancia.

Agradecer el ánimo y el apoyo que nos habéis dado tanto a mí como al resto de componentes de la junta directiva, tanto por socios y/o amigos como por simpatizantes que habéis apreciado y valorado la labor realizada en este tiempo.

Quiero pedir perdón por los errores que cometí, o por si alguna no os sentisteis quizá bien asesoradas. Lo siento si no lo conseguí.

Gracias a mi familia por todo el tiempo que les he robado y todas las veces que me han acompañado.
Con el fin de Lactaranda termina una parte de mi vida. Una etapa más.

Ahora continúo, pero como profesional. 

Podéis encontrarme en la Consulta de Lactancia, físicamente en C/Isilla 3, 1º, 11. Aranda de Duero.

Y en las redes en Facebook, en linkedin  y en twiter.

(Redactado el miércoles 14 de diciembre de 2016)

Me he comprado unas pezoneras




Día 4

Pues eso, que tuve a mí bebé el otro día, y me duelen las tetas. Tengo grietas y me duele el pecho. Sufro de pensar que le toca otra vez. ¡¡Tengo un dolor horrible!!
Así que he ido a comprar unas pezoneras. No sé dónde oí que con las pezoneras no duele.
El caso es que cuando he ido me han preguntado que de qué talla las quería, y no sé, no sabía qué talla tengo. Yo creí que eso es como la talla del sujetador, pero ya he visto que no. Como no podía abrir una de cada para ver cuál es mi talla, así a ojo creo que mi talla es la S, la pequeña.
Pero llevo un par de tomas con ellas y no sé, no lo veo claro. Yo creo que mi niño no saca nada, y doler me duele  parecido. Aysss, no sé qué hacer. Si esto sigue así creo que le voy a dar un biberón… me rindo.
Pezonera
Día 6

Llevo ya dos días con las pezoneras, pero la cosa no mejora.  Me he puesto a investigar en internet y he encontrado que hay un grupo de apoyo a la lactancia en mi ciudad. ¡¡Anda!! No idea que había esos grupos. Creo que voy a ir a ver.

Día 8.

Pues ayer me pasé por el grupo de apoyo. Qué suerte que justo en el grupo de mi ciudad hay una IBCLC.  Estuvo conmigo una hora y media. Me hizo un informe con unas preguntas mientras me miraba a mí y al niño. Fue dulce y cariñosa, me hacía sugerencias y preguntas, pedía permiso para tocar, pero tocó poco. Me entendió perfectamente, tanto que me desahogué con ella. Y lloré. Mi marido flipaba, pero se sintió cómodo y partícipe. ¡Qué maravilla! El niño comió como no lo ha había hecho hasta ahora y por primera vez se soltó solo del pecho. Pero lo mejor de todo es que tuve mi primera toma sin dolor. ¡¡Nada de dolor!! ¡Qué pasada, yo pensaba que la lactancia tenía que doler! Ya sé que no es así.


NO sé muy bien contarte qué me hizo o dijo. Pero desde que estuve con ella no tengo dolor, no llevo pezoneras y el niño está comiendo bien. Estuvimos viendo posturas, me habló de poner al niño desnudito encima de mí, piel con piel. Y también le miró la boquita. Todo está bien. ¡Qué alivio siento!

Curso práctico de asesoría en lactancia - 7 de junio 2014


Nueva edición del curso.

Siguen pidiéndome formación, sobre todo práctica, para poder atender a madres y bebés en su lactancia.
El próximo 7 de junio imparto un curso de 9 horas, con actualización de conceptos y fundamentos de la lactancia, técnicas para hacer asesoría con madres y casos para resolver.
Serán 9 horas en un sábado, intenso para poder conciliar y para que los que venís de lejos podáis hacerlo en un día. 
Los bebés pequeños pueden venir. Si tu bebé ya necesita más espacio y movimiento igual es mejor que no venga para que puedas aprovechar más. Pero desde luego son bienvenidos. Si viene con tu pareja, en las proximidades hay bonitos sitios que visitar, además estará en esas fechas la exposición "Las edades del Hombre", y como hará bueno podrán ver la ciudad. Y podrás darle el pecho en clase, o estar con él en los descansos. Si tu pareja come con nosotros, dínoslo para reservar.



¿Eres profesional sanitario y sientes que la formación en lactancia no ha sido muy amplia? ¿Quieres ampliar conocimientos y hacer asesoría en lactancia? ¿Quieres ser IBCLC? Con este curso sumas horas para los requisitos de formación específica en lactancia y aprendes técnicas de asesoría, imprescindible para pasar el examen.

¿Quieres ser asesora de lactancia?Quizá cuando fuiste mamá tuviste un problema y una asesora te ayudó a encontrar la solución. Quizá después te ha gustado esto de la lactancia, has leído, has visto a otras madres y has sentido esa necesidad de compartir lo que has ido aprendiendo con tu maternidad.



Quizá te ha picado el gusanillo y te planteas empezar a formarte como asesora. Quizá tienes ya muchos conocimientos sobre lactancia pero no sabes cómo aplicarlos directamente...Cómo atender a una madre cuando viene al grupo o cuando hace una consulta, qué veo que la madre no me dice, qué hay detrás de todo... Y una vez identificado el problema, lo veo claro, pero ahora cómo le ayudo a resolverlo, qué le digo, qué hago... Cómo hago para que no se sienta mal y el problema se solucione...Seguro que te has planteado estas preguntas, ¿verdad?




El curso surge debido al interés -y a la necesidad de actualización y formación-. Muchas madres y profesionales de la salud me preguntan: "quiero ser asesora/IBCLC, ¿qué tengo que hacer?" Evidentemente hacer un curso no te convierte en asesora de forma automática, pero por algo se empieza. Los supuestos y casos clínicos ayudarán a saber cómo actuar de un modo práctico y ameno. 




El curso se celebrará el sábado 7 de junio de 2014, en Aranda de Duero. Incluye documentación, certificado de asistencia, diploma acreditado para las profesiones sanitarias, y la comida de trabajo. Tendrá una duración de 9 horas lectivas y está acreditado con 1,8 créditos por la Comisión de Formación Continuada de las profesiones sanitarias.




Las plazas son limitadas. Se reservan por riguroso orden de inscripción. 75 euros no socias. 60 euros para socias de Lactaranda.


Inscripciones y formulario en asesoradelactancia@hotmail.com, o en lactaranda@hotmail.com 



Comparte por:

¿Todo bien? No, todo no está bien.

Cuando hay algún problema...

Acabas de tener un bebé. Y de pronto tu vida es distinta. No puedes decir si mejor o peor. Diferente.  No te atreves a decir que es peor porque realmente adoras a tu bebé, pero ¿es realmente mejor?

Estás agotada, no has vuelto a dormir 4 horas seguidas (o más) desde el día antes del parto (o antes del embarazo si tu embarazo ha sido durillo). La lactancia puede que vaya bien, pero a veces sientes que esa personita que está ahí es un extraño. Y peor aún, a veces te culpas sólo de pensar eso.

Cuando estaba en tu vientre imaginabas un bebé hermoso, dormidito, probablemente tumbado rodeado de colores pastel, suaves, alegres, y de puntillas y lazos. Tranquilidad, relax, algo precioso. Pero ha nacido y el parto ha sido duro. No querías epidural pero no podías más de dolores y al final te la pusieron. O tal vez la querías desde el principio, qué más da. El caso es que fue largo, y difícil.

¿Todo bien? Te preguntan a tu alrededor.

Sí, respondes. ¿¡Qué vas a decir!? ¿Que estás agotada? ¿que no es lo que esperabas?  ¿que no sabes qué te pasa? ¿que lloras mucho?  ¿que además tu bebé tiene un problema…? Quizá una displasia de cadera, algo frecuente. Quizá usaron fórceps o ventosa y el niño tiene la cabecita deformada (cefalohematoma). Quizá un soplo. Quizá un angioma. Quizá los pies zambos. Quizá hipoacusia. Quizá clavícula rota. Quizá labio leporino… Aunque algunas de estas situaciones ya se pueden saber durante el embarazo y haberte preparado mentalmente para ello, no es así siempre. No estabas preparada para esto. Algo, lo que sea, algo que te hace sentir culpable. Seguro que piensas si tal vez hiciste o dejaste de hacer algo en el embarazo. O algo que comiste, o un medicamento… Como madre y mujer no puedes evitar culparte. Y lloras. Y la gente que está a tu alrededor te dice que no llores.

Pues no. ¡¡Llora!! Tienes que llorar lo que necesites. Pero tu pareja o una persona de confianza tiene que estar contigo, para que no llores sola. Igual que nunca dejaremos llorar solo a nuestro hijo.

Con los días las hormonas de tu cuerpo “puérpero” retomarán la normalidad y se recolocarán. Y tú aceptarás ese pequeño contratiempo. No consuela, pero casi todas las mamás te cuentan algo cuando te sinceras.

El acompañamiento es estos caso es fundamental hasta que la madre acepta y comprende el problema. Es como un duelo. Hemos perdido la visión idealizada que teníamos. Y como tal pasamos por unas fases: negación, enfado, negociación, depresión, aceptación. Es necesario que la madre exprese su dolor, hay que dejarle que lo haga y saber estar ahí. El padre también sufre, pero no tanto porque físicamente no ha notado nada. Sería la persona adecuada para estar y facilitar que la madre se exprese.

Por eso son tan importantes los profesionales que atienden a las madres, sobre todo en el puerperio. Como profesional de la lactancia veo a diario mamás en plena revolución post-parto, angustiadas porque no ha sido lo que esperaban. Y hay que saber apoyarles. 


¿Todo bien? Sí, ahora sí.
Comparte por:

Otras formas de dar la leche al bebé sin usar biberones

Es difícil desplazar el biberón en nuestra sociedad en la que automáticamente se relaciona a los bebés y los lactantes con esa imagen, y si no mira cómo se anuncia un sillón de lactancia en una tienda de puericultura de mi ciudad.



Cuando te quedas embarazada enseguida te regalan biberones y chupetas, o los compras pensando que igual los necesitas. Nada más lejos de la realidad. A no ser que de antemano hayas decidido (sabiendo los riesgos) no dar el pecho, no deberías acordarte siquiera de que existen esos artilugios.

Si una vez atendida por un buen profesional de lactancia, (una IBCLC o una buena asesora, o un pediatra o matrona con actualización en lactancia) fuera de recibo dar complementos al bebé, hay maneras de hacerlo.

Primera opción: leche de la propia madre. Extraída previamente claro.
Segunda opción: leche de donante (hablaremos de ello en otra ocasión) o de banco de leche.
Tercera opción: leche artificial o llamada leche de fórmula.

Estos complementos puedo darlos de muchos modos, pero cuando no queda más remedio que darlo en bibe ya os expliqué aquí que es mejor con método kassing.
Este método sí usa biberones, pero con ritmo controlado. Ya lo vimos aquí.


Está también la opción CALMA de Medela. Que como al fin y al cabo sigue siendo un biberón, mejor haciéndolo con la técnica de Kassing o ritmo controlado.

El Biberón con tetina CALMA se anuncia como que tiene la longitud correcta (pues el pezón se alarga hasta el doble de su longitud cuando el niño mama). Lo bueno que tiene es que la leche no fluye automáticamente sino que el bebé tiene que esforzarse para obtener la leche haciendo el vacío. Es el lactante quien regula la velocidad como haría en el pecho, permitiendo una succión-deglución-respiración correctas. Si lo pones boca abajo no gotea, ni siquiera apretando la tetina, hay que succionar para que salga la leche.

Esta tetina puede requerir un poco de paciencia, sobre todos si el bebé ya probó otras tetinas. A mí personalmente no me gusta nada, pero reconozco que sobre todo para abuelas (cuidadoras cuando la madre no está) que en su día no lactaron y que son reacias a dar la leche con otros medios, es una buena solución. Y en guarderías lo aceptan bien.

Los padres y los cuidadores contratados en casa suelen estar más abiertos a otros métodos cuando es la madre quien lo indica. Muy a menudo veo que las guarderías sobre todo no quieren –o no pueden por falta de tiempo y exceso de bebés– usar otra cosa que no sea biberón.


Así que, sin usar biberones, estos son los métodos para complementar:
Otras formas que no requieren ni biberón ni tetina. Y que son más sencillas, económicas y respetuosas:

1.- Vasito.
Es increíble ver lo bien que beben la leche los bebés de un vasito, incluso los prematuros. Me gusta enseñar a las madres vídeos de otros bebés haciéndolo, porque se quedan maravilladas. Y más las abuelas. Si están en la consulta y hemos decidido probar con el vaso, hacemos extracción manual y probamos con unos mililitros. Esto da mucha tranquilidad a la madre porque le demuestra las habilidades que tiene su bebé y satisface al bebé, que cuando hemos llegado a esta situación suele ser por hambre.
Es un método simple, que evita la confusión. No confunde aunque tampoco estimula la succión. Pero es válido para los primeros días, no a largo plazo. Es un método útil, simple, práctico y bajo de costo,  aunque pasivo.



Y cuando son más mayores y te reincorporas al trabajo remunerado, la leche que te saques que la beba en vaso, en vaso normal. El primer día derramará algo, pero enseguida dominará la técnica. Y así te saltas el paso por los biberones, que NO es obligatorio como mucha gente piensa. Un niño de pecho no tiene por qué tomar un biberón nunca.


2.- Cucharilla / recipiente cuchara.
La cuchara es útil para el calostro los primeros días. En las consultas hospitalarias ayuda a las madres a extraer el calostro y dárselo al bebé. Para bebés muy adormilados o que les cuesta cogerse al pecho.



El uso de la cuchara es transitorio, hasta que se agarre al pecho. Sólo puede hacerse con cantidades pequeñas, y es un proceso lento.

Luego, más mayores, hay métodos que se parecen a la cuchara. Por ejemplo el  Soft Cup de Medela, o cualquier biberón cuchara del mercado. Estos son más rápidos y eficaces.





  
3.- Jeringa dedo o sondas:
Reconozco que son mis preferidos. Llevo años comprobando cómo funciona y lo bien que lo admiten las madres y sus hijos.

Consiste en una jeringuilla, generalmente de 20 ml, con un dispositivo finger–feeder. Puede hacerse sin él, pero es preferible para alargar la cánula de la jeringa y además es más blandito que la jeringa por si sin querer rozamos la boca del bebé.

Está indicado para estimular la coordinación succión/deglución con respiración. El bebé ejercita los músculos linguales. Sirve para reeducar la succión. Y el bebé relaciona su esfuerzo con la obtención de leche, igual que ocurre al pecho.

Este método es válido para la suplementación a largo plazo.



4.- Sonda sin agarre al pecho:
Sería un poco lo mismo, pero en lugar de finger-feeder  hay sonda. La sonda va a un recipiente donde está la leche y se une al dedo. Igual que el método anterior reeduco la succión.




5.- Sonda con agarre al pecho, o relactador.
Volvemos a lo mismo, pero aquí el bebé succiona el pecho y obtiene la leche del recipiente al que esté conectada la sonda y además del pecho. Puede que la madre aún no tenga leche o esté tratando de aumentar su producción después de algún problema. Válido para inducción de lactancia en casos de adopción por ejemplo, siempre que el bebé no haya perdido su reflejo de succión.  Es ideal porque si el bebé sabe succionar, estimula el pecho a la vez que asegura la transferencia de leche.

Hay relactadores que se venden tal cual, o se puede hacer uno casero con una sonda que te vendan en farmacia o te den en un centro de salud u hospital si tienes contactos. La práctica me dice que en las farmacias es harto difícil conseguir las sondas. Yo trabajo con sondas que me dan las matronas del hospital.  






Para elegir el medio para suplementar consulta con tu asesora o con tu IBCLC más cercana. Ella te ayudará a valorar qué método es mejor en tu caso. Hay que considerar tus preferencias, tus expectativas, la cantidad que hay que darle, durante cuánto tiempo, el coste…


ACLARACIÓN: la leche de vaca es uno de los mayores alérgenos. (También lo son el huevo, el pescado y marisco, y los frutos secos.) Aclaro que la leche de bote o leche de fórmula o leche infantil tipo 1 (y tipo 2 y la leche tipo 3), o como la queramos llamar, es LECHE DE VACA,  a la que le quitan y le añaden componentes para tratar de que sea en algo parecida a la materna, aun sin conseguirlo claro. Es que hay muchas personas que no se han dado cuenta aún de que la leche que no es materna,  por mucho que sea para niños, no es la leche de su especie, es leche de vaca y como tal muy alergénica.

Quiero ser asesora de lactancia

¿Quieres ser asesora de lactancia?
Quizá cuando fuiste mamá tuviste un problema y una asesora te ayudó a encontrar la solución. Quizá después te ha gustado esto de la lactancia, has leído, has visto a otras madres y has sentido esa necesidad de compartir lo que has ido aprendiendo con tu maternidad.
Quizá te ha picado el gusanillo y te planteas empezar a formarte como asesora. Quizá tienes ya muchos conocimientos sobre lactancia pero no sabes cómo aplicarlos directamente...

Te ofrecemos la posibilidad de hacer un curso eminentemente práctico sobre asesoría de lactancia. Cómo atender a una madre cuando viene al grupo o cuando hace una consulta, qué veo que la madre no me dice, qué hay detrás de todo... Y una vez identificado el problema, lo veo claro, pero ahora cómo le ayudo a resolverlo, qué le digo, qué hago... Cómo hago para que no se sienta mal y el problema se solucione...
Seguro que te has planteado estas preguntas, ¿verdad?

El curso surge debido al interés -y a la necesidad de actualización y formación-. Muchas madres y algunos profesionales de la salud me preguntan: "quiero ser asesora, ¿qué tengo que hacer?"  Evidentemente hacer un curso no te convierte en asesora de forma automática, pero por algo se empieza. Y al ser práctico los supuestos y casos clínicos ayudarán a saber cómo actuar de un modo práctico y ameno. 



El curso se celebrará el sábado 23 de noviembre de 2013, en Aranda de Duero. Incluye documentación, certificado de asistencia, diploma acreditado para las profesiones sanitarias, y la comida de trabajo. Tendrá una duración de 9 horas lectivas y está acreditado con 1,8 créditos por la Comisión de Formación Continuada de las profesiones sanitarias.

Las plazas son limitadas. Se reservan por riguroso orden de inscripción. 65 euros no socias. 50 euros para socias de Lactaranda.
Inscripciones en asesoradelactancia@hotmail.com, o en lactaranda@hotmail.com y en 625.38.49.95
Comparte por:

Cuando la ayuda es para destetar

Una de las labores de las asesoras es ayudar al destete. Aunque parezca contradictorio. 

Si un madre me pide ayuda para destetar por el motivo que sea, he de hacerlo. Creo que es la parte más dura de mi trabajo... Pero lo hago con cariño, procurando el máximo bienestar posible para la madre y para el bebé teniendo en cuenta las circunstancias del caso, valorando todo, e informando a la mamá sin intervenir en su decisión. Sin duda, algo complicado. Y sobre todo, sin juzgar.

Recordemos que la lactancia debería ser exclusiva (es decir, sin agua, ni infusiones ni otra leche que no sea materna) hasta los 6 meses, y a partir de ahí debería durar como mínimo hasta los 2 años, acompañada de alimentación complementaria adecuada. A partir de los 2 años, hasta que la mamá y el bebé quieran...

¿Cuánto es eso? Un bebé se desteta solito si lo hemos hecho bien entre los 2'5 años y los 7 años de edad. Esto es antropológicamente hablando. El destete natural humano se produce en esa amplia franja de edad. Y desde la etnopediatría el destete se produce a los 4 años aproximadamente.

Esto es lo ideal, pero a veces, muy pocas, hay necesidad de hacerlo antes.

Hay destetes realmente necesarios por motivos médicos, son muy muy pocos pero los hay. Hay muy pocos medicamentos realmente incompatibles con dar el pecho, y muy muy pocas enfermedades que contraindiquen verdaderamente la lactancia. Por eso es importante la labor de información y asesoramiento que hacemos en la consulta y en algunos grupos de apoyo.

Además el personal médico que atiende a las madres a menudo decide por ellas el momento del destete, muchas veces está desactualizado y no tiene los conocimientos deseables en cuestiones de lactancia, pero las madres se fian... Es necesario insitir en que los médicos y personal sanitario que atiende a las madres lactantes se actualice, en lactancia materna y en cualquier otro tema, y si no es posible estar al día de todo, (que no lo es) al menos reconocer que no saben si realmente es o no imperativo destetar ante un tratamiento o enfermedad concreta, y buscar la información pertinente. Hay  una página web concebida para ayudar al personal sanitario en sus consultas sobre lactancia materna y medicamentos: www.e-lactancia.org  

Estoy acompañando a dos mamás en sendos destetes, ambos forzosos por enfermedades graves. Sufriendo por ellas por su dolor físico, pero también por el emocional ya que ninguna de las dos deseaba el destete. ¡Ánimo chicas, mujeres valientes y madres luchadoras!


Comparte por:

Soy asesora, pero en la consulta…

Es frecuente escuchar de boca de un reciente papá o una reciente mamá: “Sí, todo muy bien”

Como asesora de lactancia que vive en una ciudad pequeña, enseguida se me conoce. Pero a mí me gusta separar mi vida profesional de la personal, separar mi consulta de la calle. Es difícil, no para mí ya, los años curten, sino para los demás. Quien ha acudido a alguna de mis charlas o cursos y sabe quién soy, luego me ve por la calle y me identifica como la asesora, y cuando se encuentran  conmigo suelen ocurrir dos cosas: o hacen como que me ignoran, no vaya a ser que les “aleccione” porque han optado por la opción B, la del biberón. O se sienten como obligados a explicarme cómo les va, qué hacen, si dan o no el pecho, si dan “ayuditas” (que son estorbos, no ayudas), etc., etc.

Cuando se paran conmigo y me enseñan orgullosos a su bebé, yo ya no pregunto nada. Les doy la enhorabuena por su maternidad /paternidad.  No es asunto mío la opción que hayan elegido. Soy asesora, pero en la consulta. Soy asesora, pero respeto lo que hagan los demás aunque no comparta sus elecciones. El respeto es fundamental, pero en todo en la vida. Y la discreción. Así pues, procuro no sacar el tema, pero la mayoría de las veces son los papás quien lo sacan.

Foto presentada al I Concurso de fotografía "Maternidad y
paternidad" de Lactaranda.
Si me preguntan, encantada de echar una mano. Si no, no. Y menos fuera de mi consulta.

Constato con satisfacción día a día que la mayoría optan por el pecho y la lactancia, sobre todo si quienes se paran son parejas que ya han acudido a informarse a las reuniones -y por eso me conocen-. Pero he podido también darme cuenta de que aún es muy frecuente la frase: “Sí. Todo bien. Le damos el pecho. Muy contentos. Pero le ayudamos con un poco de bibe porque se queda con hambre.” O frases por el estilo.

Foto presentada al I Concurso de fotografía
 "Maternidad y paternidad" de Lactaranda
No. Eso es que hay algo que no va bien… ¿No os dais cuenta? Si un niño de biberón se queda con hambre, se le prepara otro biberón. Lógico. ¿No es lógico que si un niño de pecho se queda con hambre, le dé más pecho? Hay que saber, tener claro, que la producción de leche depende de la succión. Si hay demanda, y la satisfago, produciré lo suficiente. Si el niño pide pero le pongo una chupeta, está gastando su poquita fuerza en succionar una desagradable cosa de plástico de la que no sale nada, y para colmo tras la cual no hay ni una mamá, ni un abrazo, ni calor, ni el sonido del corazón, ni un rico olorcito a mamá… Si el niño me pide teta pero no lo sé identificar o interpretar, y me dedico a menear el cochecito con casi ansia, ¡¡hale!!, adelante, atrás, adelante, atrás… el niño se duerme quizá, pero de aburrimiento, de desesperación, y sobre todo de debilidad. Cuando llora es que ya tiene mucha hambre, es que ya le duele…  En estos casos no estoy satisfaciendo su demanda, y por tanto me estoy perdiendo una oportunidad de aumentar mi producción. Quizá me estoy saltando tomas sin darme cuenta…

Tenemos que seguir trabajando para transmitir a las madres la confianza que la sociedad las hizo perder por el camino. Sí, puedes dar el pecho. ¡¡Pues claro!! Tenemos que seguir trabajando para normalizar la lactancia.

Muchas no han visto nunca dar el pecho a un bebé. Quizá el suyo es el primer bebé que cogen… Y si además el puerperio me deja fritas las hormonas…  ¡¡cuidado!!  ¿Dónde acudir? A falta de referentes en la sociedad, y de personal de salud actualizado, informado y con falta de tiempo para atender a una puérpera… tienes los grupos de apoyo y las asesoras de lactancia, pero lo ideal es si tienes cerca una IBCLC. Confía en ellas, pero sobre todo, ¡confía en ti, mujer!

La información es parte del éxito, infórmate nada más quedarte embarazada.
No esperes a tener un problema… quizá luego no sepas dónde acudir.
Comparte por: