Productos innecesarios (para la mamá)

No voy a hablar de los trastos que nos venden o pretender vender cuando somos o vamos a ser mamás, que son muchos. Eso dará para otro artículo.

O nos ofrecen curas milagrosas para las grietas, como las pezoneras de plata, o las pezoneras de cera, o la famosa crema de lanolina, que desde luego para curar grietas es para lo último que podría valer, y tampoco vale para prevenirlas. Sin embargo está en el "lote" de todas las embarazadas y recién paridas.

Voy a hablar de los productos que nos quieren vender para la lactancia, para hacernos creer que vamos a producir mejor leche, o más cantidad de leche.

Si sus creadores dicen que estos productos aumentan la cantidad de leche: ¡huye de ellos!

Si dicen que aumenta la calidad de la leche, ¡huye de ellos!



¿Por qué? Porque el cuerpo de una mamífera, o sea, tú, es muy sabio y produce lo que tiene que producir. La lactancia funciona fundamentalmente con tres hormonas, la oxitocina, la prolactina y el FIL. Y una clave en la lactancia es: a más succión, mayor producción. No hay absolutamente ningún producto que aumente tu producción de leche. Imagínate que hubiera un alimento que así lo hiciera. Imagina que tú no lo sabes, imagina que lo tomas porque está en tu alimentación, y resulta que te aumenta la producción. ¿Qué pasaría? Que tendrías un excedente de leche o una ingurgitación en el peor de los casos con riesgo de mastitis. 

Si realmente necesitas producir más leche porque hay un problema (poco aumento de peso del bebé, hipoplasia, hipogalactia verdadera…) entonces hay maneras de enseñar y ayudar a tu cuerpo a que aumente la producción. Pero desde luego no va a ser ninguna pastilla mágica. En pocos casos se puede precisar el uso de galactogogos reales, prescritos por un médico especialista en lactancia, pero si es necesario desde luego siempre va unido a una extracción eficaz y frecuente. Lo único que hace aumentar la producción es un frecuente y buen vaciado del pecho.

¿Para qué quieres tener más leche? ¿Necesitas realmente tener más leche? Asegúrate de que tu bebé mama bien, en buena posición, y sobre todo a demanda, y entonces tendrás la leche que necesitas...

El complemento de yodo es lo único necesario en la lactancia, (y aun así hay controversia al respecto). O el hierro si en las analíticas post-parto se ha visto que tienes carencia. O vitamina B12 si eres vegana. Además de una alimentación correcta, obviamente.

Yoduk cuesta aproximadamente 3 euros sin receta. Pero con receta 1 euro. Todo lo demás que quieran venderte, es innecesario. Existen en el mercado muchísimos complementos vitamínicos que se venden o anuncian específicos para lactancia. Todos a precio de oro: Natalben, unos 17€; Gestagyn Lactancia, Promil, Femasvit Lactancia, Prenavant, Ginecomplex…

No necesitas esos complementos. 


Y si tienes la sensación de poca leche o tu bebé no está cogiendo el peso esperado, consulta a una especialista, no te gastes el dinero en productos innecesarios.


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Productos innecesarios (para el bebé)
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Cesárea y lactancia

Una cesárea es una operación quirúrgica que consiste en extraer el feto del vientre de la madre mediante una incisión en la pared abdominal y uterina. 

La cesárea puede estar justificada muchas veces. Pero muchas más no lo está. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda situar la tasa de cesáreas en un 10-15% para reducir los datos de mortalidad de las madres y de los bebés en el parto.

En España se supera con creces. Según datos del ministerio de Sanidad de 2012 la tasa es de 25,25%, y es mayor aún en la sanidad privada. Castilla y León, nuestra comunidad, nada menos que un 27%.  (Puedes leer también este artículo sobre por qué ya los niños no nacen en día festivo).

Puede hacerse si hay complicaciones en el momento del parto como prolapso de cordón, problemas con la frecuencia cardíaca del bebé, desprendimiento prematuro de placenta, herpes genital en el momento del parto…. Pero también en ocasiones se programa con antelación, a veces por causas justificadas como placenta previa, macrosomía, mala colocación del feto, operaciones en el vientre previas, embarazos múltiples… A veces se programa sin necesidad, por comodidad de la madre (!!!), o por comodidad del personal (!!!).

Lo más frecuente es aplicar anestesia epidural o espinal así que la mujer es consciente del proceso.

Se trata de una cirugía abdominal importante, y por eso tiene más riesgos que un parto vaginal: más riesgo de infección, de hemorragia interna, de coágulos, de lesiones de vejiga o en el intestino, mayor dolor, más tiempo ingresada y recuperación más lenta que en el parto vaginal. Una cesárea incrementa el riesgo de otra cesárea en siguientes embarazos. La cesárea es una operación mayor, con riesgos para la madre. Pero hacer nacer al niño antes de tiempo también es malo para él, es un bebé no maduro que aún no iba a nacer.

Foto cesárea


Sea cual sea tu caso, lo importante es saber que con cesárea se puede amamantar sin problemas.
Aunque aún circula un falso mito por ahí que dice que en cesárea no sube la leche o que tarda más en subir. Ahora ya sabes que eso es falso. El comienzo de la lactancia no depende del tipo de parto, sino del momento en que sale la placenta. Una vez que sale (o te extraen) la placenta, la progesterona que ha estado alta todo el embarazo empieza a bajar para dar paso a la prolactina, encargada de producir la leche. Esto va ocurriendo de forma paulatina hasta que alrededor de las 50-72 horas ya se tiene leche. Mientras está el calostro, muy importante. Si se pone al bebé al pecho para que extraiga el calostro, poco a poco, muchas veces a ratitos cortos, cada poco, continuamente,  la subida de la leche no se nota de repente, ni con dolor o ingurgitación. Eso es buena señal. Si no notas ingurgitación es que lo estás haciendo muy bien.

Antes eran mucho más frecuentes que ahora las dolorosas ingurgitaciones porque no se ponía al pecho al niño nada más nacer ni con tanta frecuencia. Sin ir más lejos en mi primer parto tuve una ingurgitación de aúpa, por desconocimiento y poca ayuda en el hospital. Cuando ocurre es doloroso y cuesta un montón que el bebé se enganche. Puedes leer aquí cómo solucionarlo.

O sea, que fisiológicamente no hay ninguna razón por la cual el hecho de tener cesárea haga que la leche tarde más en subir.

Aún hay muchas mujeres que así lo creen firmemente y lo peor es que sus médicos así se lo hicieron creer… y a día de hoy siguen convencidas de que no dieron el pecho porque no podían al ser cesárea.

Pero…
Lo que sí puede ocurrir es que los obsoletos protocolos de separación influyan. Son las rutinas del hospital las que pueden hacer que todo este proceso natural se vea dificultado, empezando por esa innecesaria separación la primera hora de vida. Y siguiendo porque al haber dolor te lo pones al pecho menos veces, y porque necesitas que te echen una mano al principio para colocarte al bebé.

Vale, pero he tenido cesárea, justificada o no, ¿ahora qué hago?

Has tenido una cesárea. No era el parto que esperabas pero las circunstancias te han llevado a cesárea, quizá porque el bebé estaba de nalgas y en tu hospital no se atreven con un parto podálico. Quizá porque había sufrimiento fetal. Quizá porque es un parto múltiple y uno de los bebés, o los dos, no está colocado. Quizá porque sales de cuentas en festivo y el personal que te va a atender no quiere trabajar en la guardia, o simplemente porque no va a haber personal esos días festivos.

Sea la razón que sea, no ha sido parto vaginal. Y eso tiene una implicación: la separación de la madre y el bebé.

Algunos hospitales, creyéndose muy modernos o actualizados, dejan al bebé con el padre en una sala, solos, mientras la madre, sola, aislada, se recupera en otra. ¿No podrían ponerles juntos? ¡¡No!! No vaya a ser que a la madre le dé por querer tocar a su hijo… ("modo irónico on")

¿Qué ocurre pues? La separación suele durar entre 3 y 4 horas. Quizá algún hospital hace "sólo" 2 horas. Otros hacen muchas más horas y mientras llevan al bebé a incubadora o al nido. Eso es más triste aún. Si tu hospital al menos le deja con el padre, ni tan mal. Pero no debería ser así. El bebé tiene que estar con su madre. Y si ésta está bien, así como el bebé, si no ha habido complicaciones, si sólo tienen que controlar que recupere la movilidad tras la anestesia, no hay ningún impedimento para que el bebé esté en el pecho de su mamá, que es donde debe estar. Y con el papá acompañando y usando sus manos si mamá aún no se puede mover bien.

Por fortuna hay ya algunos hospitales que usan la lógica y han adaptado o modificado los protocolos. Y en un tiempo (¿cuántos años tendrán que pasar?) será lo normal en todos. No se pueden evitar todas las cesáreas, y de hecho las que son necesarias salvan vidas. Pero sí podemos luchar para que la cesárea sea respetada.

El primer día.

Como sabes, los bebés al nacer están despiertos y activos, en estado de alerta. Este estado dura entre una hora y hora y media, incluso dos horas. La OMS recomienda hacer piel con piel en esa primera hora, colocar al bebé en el pecho de mamá en contacto directo, para facilitar la primera toma y aprovechar todos los instintos activos. Una vez pasada esa primera hora el bebé cae en un letargo fisiológico, el letargo de los recién nacidos, que puede durar hasta 16-24 horas. Es un tiempo en que duermen y duermen y si no han mamado bien en esa primera hora luego adormilados va a ser más difícil.

Pero volvamos a ese momento de separación mamá-bebé. En la cesárea esa hora se la saltan. ¿Qué hacemos entonces? Cuando por fin "te dan" a tu bebé, es muy importante que te lo pongas encima inmediatamente, sin ropa de por medio, pero tapados por una sábana o toalla caliente. En ese momento mágico conoces de verdad, por fin, a tu bebé. Aprovecha para conocerlo y soltar todas las emociones. Es un momento mágico a pesar de todo. Una vez que mamá y bebé os habéis conocido y estáis por fin juntos, con papá al lado, es interesante contar con el apoyo de un especialista para explicaros todas las señales y posibles pasos a dar o ayudar en la colocación. Lo más normal es que el bebé no esté muy activo, pues se le pasó el estado de alerta. Pero en ese período de sueño también hacen movimientos y gestos y en cuanto se muevan un poco hay que aprovechar para ofrecerles el pecho. Al estar adormilados no van a estar buscando. Si le colocamos muy cerca del pezón, con la boca casi pegando, cuando haga algún movimiento lo tendrá cerca. Si hace ademán de abrir la boca, le ayudamos. El primer agarre al pecho será más difícil, costará más tiempo que se enganche. Pero sí puede hacerlo a pesar del letargo. El especialista te puede ayudar a colocar bien la boca o darte indicaciones concretas para que tú lo hagas. Te en cuenta que hablamos de cesárea y es posible que tengas dolor, que aún sigas sondada, que tengas malestar y que apenas te puedas mover.

Durante todo el letargo es mejor que el bebé no se separe de mamá, y si mamá también se duerme, eso que se lleva por delante. A medida que pasen las horas el bebé se irá activando y despertando.

Importante estar atento a sus señales para no saltarse nada. Las señales son el movimiento de la cabeza, de los brazos, y apertura de la boca. No le dejes llorar, ponle al pecho antes.

Al principio le va a costar mucho agarrarse bien. Puedes mientras irte familiarizando con el pecho. Si ya has hecho extracción prenatal de calostro, te será muy fácil ahora. Si no lo has hecho, es el momento de empezar a extraer. La cara de una mamá que ve su primera gota de leche (calostro) en el pecho es de satisfacción absoluta. Hablamos de gotas, pequeñas gotas amarillas, nada más. ¡¡Y nada menos!! Ver que hay leche tranquiliza. Si hay varias gotas puedes recogerlas con una mini-jeringuilla para dárselo después. Si ya traías el calostro extraído, y ves que el letargo hace que no se agarre, es el momento de darle un poco. Y tú continúas buscando esas gotas mágicas en tu pecho.

Foto de la primera gota


El segundo día de vida ya estará mucho más activo y buscará. Aunque no te hayan dejado hacer piel con piel en la cesárea, o hayas tardado mucho en poder hacerlo, la estancia en el hospital es estupenda para hacerlo, pues no tienes que hacer nada más. Todo el rato que puedas.

Verifica siempre la posición de la boca.  En las cientos de mujeres que he atendido en esos primeros momentos, es curioso que aunque conozcan la teoría o hayan leído sobre cómo poner al bebé, el momento en sí no tiene nada que ver con la teoría. Siempre hay algo mejorable. Si tienes una especialista, tira de ella en los primeros días. Empezar bien allana el camino para el después. Sírvete de los conocimientos de quien sabe, déjate guiar.

Y entiende la demanda.

Porque es muy frecuente oír a las mamás decir que en cuanto le deja en la cuna el bebé llora. O empezar con buen pie pero al 4º día ir pidiendo una chupeta porque el cansancio va haciendo mella… Todo lo que sepas que es normal, no lo interpretarás como un problema. Y si no hay problemas estarás más relajada. Y si estás más relajada la oxitocina fluye por tu cuerpo (hormona que hace posible la eyección de la leche, que salga del pecho).

El tercer día es posible que te manden a casa. Aunque en cesáreas suelen ser 4 días en muchos hospitales, incluso alguno más. Es el tercer día el momento de la subida de la leche. No tiene que doler ni tiene por qué ser molesta si lo has hecho bien desde el principio, es decir, poniéndole al pecho todo el rato.

Si la subida te pilla en el hospital, será el momento en que el bebé empezará a coger peso. Allí les pesan a diario. Y en cuanto vean que la curva es ascendente os darán el alta y te irás tranquila. Puede que te hagan ir a pesarlo en unos días para comprobar que es así. Y en ocasiones aunque os mandan a casa, te harán seguir yendo cada día o cada dos-tres días para verificar que coge peso. Y si no coge lo esperado puede ser un martirio porque intranquiliza muchísimo a la madre, lo cual no ayuda a que todo vaya bien.

Si por el contrario os mandan a casa y no te vuelven a mandar pesar en el hospital, la siguiente vez que pesarán al bebé será en la revisión de los 15 días ya con el pediatra de tu centro de salud, el que te toque o elijas según casos. Las básculas serán distintas y puede que estén calibradas diferente. Lo importante es que a partir de ahora todas las referencias de peso serán en la misma báscula.

Pero yo siempre recomiendo no esperar hasta ese día 15 para hacer la comprobación, porque, ¿y si no ha cogido el peso esperado? Si no ha recuperado al menos el peso del nacimiento has perdido la oportunidad de alimentarlo bien esos días. Quizá el bebé dormía mucho, pedía poco, o no te duele y aparentemente parece que todo fuera bien. Puede ocurrir que un bebé esté tan débil que apenas pida… Y no podemos esperar 15 días para darnos cuenta de que algo no va, hay que remediarlo antes.

Si la subida te pilla en casa y es dolorosa o te da problemas, mira aquí. Y en cuanto al peso del bebé, lo ya mencionado.

En la consulta pesamos al bebé y hacemos un seguimiento pormenorizado para que todo vaya más que bien.

Amamantar en cesárea es perfectamente posible.


Si tienes una cesárea programada por el motivo que sea, asesórate bien antes para evitar las dificultades asociadas a las rutinas de separación del hospital. Y acompáñate durante.

Etapas que se cierran: disolución de Lactaranda

"A mis madres"

Como sabéis, la asociación Lactaranda acaba de disolverse. Lactaranda llegó a ser un referente a nivel nacional, pero ahora, termina una etapa.

Es un orgullo para mí haber fundado y pertenecido a la asociación durante los últimos 10 años de mi vida. Y el haber compartido tantas horas de sábado tarde en las reuniones, y tantas otras horas, miles, de asesoría, a cientos de madres que así me lo habéis permitido. Primero en las reuniones de aquella salita que nos dejaba la entidad bancaria Caja Círculo. Luego en la sala del Centro Cívico. Después en la sede de Galerías Isilla, cuyo alquiler se pagaba sin ninguna subvención, y más tarde por fin en la sede que nos cedió el ayuntamiento.

Y también en vuestras casas. O a veces en la mía.

En estos años he dedicado gran parte de mi tiempo de forma altruista a esa labor de apoyo a las madres recientes y a sus bebés, a hacer que consiguieran la lactancia o que ésta al menos fuera algo mejor de cuando vinieron a mí.

En su día ya lo dije, pero reitero mis infinitas gracias a todas vosotras, mis madres, que me permitisteis entrar en vuestras vidas en el período más intenso de las mismas, en el inicio de la maternidad.



Recuerdo vuestras caras y vuestros bebés, aunque mi mente ya no da para recordar los nombres de todos, perdonadme. ¡¡Han sido 10 años!!

Con vosotras aprendí la parte más importante de la asesoría: el acompañamiento. La teoría me la dieron los cursos, los libros, las formaciones y el estudio, pero vosotras me distéis la técnica y la práctica. Cada una de vosotras diferentes, desiguales personalidades, distintos problemas, dispares maneras de afrontar los miedos y los retos de la maternidad. De cada una un grano de sabiduría. Gracias.

Quiero aprovechar también para agradecer el ánimo y el apoyo recibido una vez sabida la noticia de que Lactaranda desaparece. Gracias por vuestra empatía.

Por supuesto, Lactaranda eran también otras socias implicadas y activas. Y las vidas de todas cambian, los hijos crecen, los intereses evolucionan… A todas vosotras, AMIGAS con mayúsculas, gracias también por embarcaros conmigo en la aventura de la lactancia.

Agradecer el ánimo y el apoyo que nos habéis dado tanto a mí como al resto de componentes de la junta directiva, tanto por socios y/o amigos como por simpatizantes que habéis apreciado y valorado la labor realizada en este tiempo.

Quiero pedir perdón por los errores que cometí, o por si alguna no os sentisteis quizá bien asesoradas. Lo siento si no lo conseguí.

Gracias a mi familia por todo el tiempo que les he robado y todas las veces que me han acompañado.
Con el fin de Lactaranda termina una parte de mi vida. Una etapa más.

Ahora continúo, pero como profesional. 

Podéis encontrarme en la Consulta de Lactancia, físicamente en C/Isilla 3, 1º, 11. Aranda de Duero.

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(Redactado el miércoles 14 de diciembre de 2016)