Los “dichosos” frenillos

ANQUILOGLOSIA, FRENILLO LINGUAL O FRENILLO SUBLINGUAL, FRENILLO CORTO, LENGUA CORTA, LENGUA ANCLADA…

Digo “dichosos” porque ¡¡ anda que no dan guerra !!

Veamos por qué.

Entre las causas más frecuentes de dolor en la lactancia están:

·      la mala colocación del bebé,  tanto la posición del bebé con respecto a la mamá como la posición de su boca y labios con respecto al pezón.

·       la presión ejercida por el dedo de la madre colocado sobre la mama por encima del pezón (gesto que hacen muchas mamás porque piensan –equivocadamente- que su bebé no va a poder respirar bien si está muy pegado al pecho).

·      y la retirada del bebé del pecho sin haber roto el vacío antes con lo cual el pezón se estira mucho aún en succión.
Además la lactancia puede fracasar por mastitis y congestión, grietas que no curan, perlas de leche, falsa percepción por parte de la madre de hipogalactia, estrés, un bebé que llora mucho, aparición de lo dientes, malos consejos profesionales o del entorno, falta de apoyo y por problemas psicológicos.

Y por el frenillo lingual. Causa de muchos de estos problemas.
En la consulta me encuentro con muchos frenillos. La madre cuya lactancia va bien desde un principio no suele ir a los grupos de apoyo. Y en aquellas mamás cuyas lactancias no funcionan, suele haber dos grupos: las que dejan la lactancia pronto sin buscar soluciones –o quizá las buscaron en profesionales no actualizados o no tuvieron suerte en dar con alguien adecuado- y las que saben que dar el pecho es lo mejor y quieren conseguirlo a pesar de los pesares. Son este tercer grupo las que más acuden a los grupos de apoyo. Por eso en mi consulta veo a tantas madres con problemas en sus lactancias.

Así que cuando llega una mujer y su problema sólo es de reposicionamiento, o tal vez nada más de apoyo anímico, o que necesita un poco de información veraz, me quedo gratamente sorprendida pues como os decía lo que más abunda en la consulta son los problemas más gordos. Lo que más veo son lactancias complicadas, a veces realmente difíciles. Mujeres con pezones destrozados por las grietas, con infecciones dolorosísimas, bebés con bajo peso, a veces deshidratados…y algunos problemas mayores.
Y muchos de esos problemas vienen por un frenillo o anquiloglosia.

Definición de anquiloglosia: es el tejido debajo de la lengua que une a ésta con la parte inferior de la boca y restringe el movimiento de la lengua.
En los niños con frenillo corto, generalmente esta banda de tejido se encuentra muy cerca de la punta de la lengua, lo cual deja muy poco movimiento libre, aunque también se presenta como frenillo demasiado corto o inflexible. Antaño las matronas se dejaban una uña larga y se cortaba nada más nacer el bebé. Se diagnosticaba y remediaba al nacer el niño para prevenir problemas de lactancia y del habla. Sin embargo, al ir disminuyendo la popularidad de la lactancia en los años 1940 y 1950, este tratamiento dejó de ser común. Las dificultades que presenta el frenillo corto para la lactancia dependerán del grado de flexibilidad, el largo de la lengua que queda libre y la flexibilidad del fondo de la boca.

He visto sin embargo casos de frenillos muy evidentes que no han dado problemas pues eran muy flexibles, o el pecho de la madre muy moldeable, o ambas cosas a la vez y han conseguido una feliz lactancia, a veces en posturas poco ortodoxas. La colocación al pecho era tan buena que el frenillo no causaba problema alguno. Hago el seguimiento a estos niños hasta más allá del destete pues como maestra y logopeda quiero ver la evolución y consecuencias en cuanto al habla y el desarrollo de la dentición.

 “Si no está roto, no lo arregles”. Esta máxima en lactancia también funciona. Pero es más frecuente que sí haya algo roto: el dolor y la escasa trasferencia de leche son lo más frecuente.

Pero lo normal, cuando hay un frenillo, es que haya dolor y otros problemas, en esos casos sí “hay algo roto que habría que remediar”. Cuáles son las consecuencias a corto y largo plazo de tener anquiloglosia:

·      La primera es la lactancia, problemas en la alimentación, y dolor en la madre. La lactancia no debe doler, nunca, nada. Ni debe cansar al bebé.

·        Después, viene la dentición, mala mordida, ortodoncias…

·         Y más tarde el habla, diferentes problemas en la pronunciación de determinados fonemas.

·    El frenillo impide el desarrollo correcto del paladar duro, que se queda más arqueado y puede provoca apneas. La respiración se hace oral, y se tiende a echar la cabeza hacia atrás para respirar mejor. Esto con el tiempo puede provocar también problemas en la espalda.

·     Problemas gástricos. Al tener dificultades con la lactancia, y la respiración, se ocasionan muchas molestias gástricas. Provoca gases, impide que la lengua se coloque en una posición eficaz y se traga mucho aire.

·         Hay más riesgos de bronquitis, laringitis, faringitis, otitis…

·      Y otros problemas de tipo social como no poder dar un beso con lengua cuando sea mayor, o tener que comer los helados a mordiscos porque cuesta lamerlos.


Y qué signos nos indican la existencia de un frenillo:

o   Dificultad para coordinar succión-deglución: bebé que se cansa y se duerme pero sin haber terminado de comer, no se queda saciado. Tomas eternas.

o    Chasquidos al mamar, el bebé pierde el vacío. Y por tanto coge más aire, lo cual le hace estar más incómodo. Se suelta muchas veces a lo largo de la toma.

o    Utilización de musculatura accesoria, el bebé compensa con los labios y tiene callos o ampolla de succión. O deprime las mejillas. La boca poco abierta, y el labio inferior poco o nada evertido.

o    La compresión excesiva del pezón puede causar vasoespasmo reflejo: la punta del pezón se pone blanca tras toma. La madre refiere dolor, escozor, ardor… Refieren como que el bebé les muerde.

o     El pezón sale de la boca del niño deformado, comprimido o pellizcado como la punta de un pintalabios nuevo, con una cresta de compresión a lo largo del pezón. El pezón puede mostrar una ampolla en la punta, incluso formando una grieta.

o     Puede haber escasa trasferencia de leche, el niño no coge peso.

o    Como el pecho no se vacía bien, puede haber obstrucciones, mastitis, abscesos. Así como descenso de la producción.

o    Limitación de movilidad de la lengua. Se ve torcida, o con el surco marcado, la punta en forma de corazón, o toda ella en forma de cuchara.

o    Pérdida de peso muy elevada y que no recupera pasados los primeros 15 días.

o    Deshidratación, cólico, ictericia neonatal …

o    En visitas hospitalarias hipoglucemias en los primeros días de vida.

Lo que suelo hacer primero es valorar una toma, sin intervenir, ver qué hay, qué no hay, cómo es la relación mamá-bebé mientras hago la anamnesis. Y cuando todo apunta a anquiloglosia valoro la boquita del bebé.

Le cuento a la mamá o a la pareja lo que sé. Valoramos juntas los pros y los contras de la intervención. No todas las parejas deciden intervenir. La palabra “operación” asusta mucho. Me gusta más decir sólo “cortar”. Los padres a veces niegan el problema, no les parece importante, o piensan que se rompe solo o que mejora con el tiempo. Creen que es complicado, la palabra asusta. Y además falta de coordinación de los distintos profesionales a quien vistan, que se contradicen. En nuestra ciudad no tenemos ningún pediatra que corte frenillos posteriores. Los anteriores sí suelen cortarlos a petición de la madre, pero cuando las derivo con diagnóstico de un frenillo posterior (tipo 3-4), los pediatras dicen que no hay. Así que derivamos a profesionales de otras ciudades cercanas, de Madrid fundamentalmente, pero que en la mayoría de los casos son de pago. Este es otro problema añadido pues en estos tiempos de crisis no todas las familias se lo pueden permitir.

En todos los casos doy las pautas oportunas para llevar la lactancia lo mejor posible, haya o no intervención. Y me ofrezco para hacer un seguimiento. Las asesoras  no podemos ni debemos “perseguir” a las madres. Son ellas quienes deben querer salvar su lactancia, quienes han de acudir.

Qué pautas seguir para mejorar la transferencia y el dolor mientras se decide si intervenir o no:

Ø  Poner mucha atención en la posición y colocación al pecho. Procurar un agarre asimétrico: apuntar el pezón hacia el labio superior, hacia su naricilla, para que extienda la cabeza ligeramente hacia atrás, abra la boca bien grande y se coloque al pecho con el labio inferior y la punta de la lengua tan lejos de la punta del pezón como sea posible puede ayudar a lograr esta meta (Eastman 2000).

Ø  Que la madre coloque el labio inferior del niño sobre su areola y use este punto como eje para la colocación al pecho, casi rodando el pecho hacia la boca del niño.

Ø  Apoyo mandibular y apoyo sublingual.

Ø  Las mejores posiciones son las biológicas, ventrales, la madre en tendido prono y el bebé encima.  Rugby y a caballito van bien también.


Ø  En algunos casos, uso de pezonera. Supervisado por una asesora.

Ø  Vigilancia de la producción, puede ser necesario la suplementación y las extracciones











Existen distintas clasificaciones de frenillos. Pero parece que más o menos hay consenso en identificarlos como anteriores y posteriores según la unión esté más cerca de la boca o de la garganta digamos.

En general hablamos de 4 tipos. El 1 y 2 serán los anteriores y el 3 y 4 los posteriores. La mejor manera de verlos es con unas fotos. Da un poco igual diagnosticar un frenillo como 2 ó como 3, o dudar entre 3 y 4 por ejemplo. Lo importante es el problema que este frenillo conlleva, y decidir si intervenir o no. Os dejo unas fotos, el tipo 1  y 4 por ejemplo son muy evidentes, pero sin embargo es más complicado discernir entre un 2 y un 3, o entre un 3 y un 4.










Como se ve en las fotos del tipo 4, no hay una telilla tan evidente como ocurre por ejemplo en el tipo 1 o 2. Y esto es lo que lleva a muchos profesionales a decir que no hay frenillo. Pero sí, es un submucoso que además puede dar más problemas que el resto. De ahí la importancia de la actualización en lactancia de los profesionales de la salud que atiendan bebés y niños lactantes.

Existe también el frenillo labial que provoca que el labio no evierta tan claramente, pero no causa tantos problemas como los linguales. La madre puede vigilar durante la toma e ir sacando con el pulgar cada vez que vea que lo mete.










·   La restricción de movimientos linguales interfiere con una alimentación normal y desarrollo adecuado de la orofaringe y nasofaringe.

·      El frenillo posterior (submucoso, o tipo 4) es más difícil de reconocer pero puede tener más impacto sobre la movilidad lingual.

·       La frenotomía es una intervención sencilla y segura.

·    Si los padres deciden no operar, hay estrategias de manejo de la lactancia que pueden ayudar a compensar.

    Luisa Fda. Santos- IBCLC 47604
            684701263
            También atiendo online
            Aranda de Duero (Burgos)



(Primera edición 6 febrero 2013)
      (Actualizado 2021)

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Las grietas


Las grietas
Son, junto con la sensación de falta de leche, la principal causa de abandono precoz de la lactancia. Y es que, ¡¡duelen mucho!!
Temidas por todas, las grietas a veces son el único contacto previo con la lactancia de las mujeres embarazadas por primera vez y que han pensando en la lactancia. “Uf, mi amiga María tuvo unas grietas horribles.” “Sí, mi vecina Ana también, sangraban y todo.” “A mi cuñada le dieron una crema, pero no le hizo nada.” “Pues a mi prima le pusieron unas conchas de cera y se le pasó.”
Y así podríamos seguir hasta el infinito.
¿Qué hay de cierto en todo esto? Veamos pues.
La causa más frecuente de las grietas en el pezón es la mala posición del niño al amamantar, ya que la fricción de niño con un agarre insuficiente y el roce continuado es lo que provocará las grietas. Las grietas son secundarias al roce de la lengua y las encías sobre el pezón. Por eso se recomienda introducir bien la areola porque la lengua ha de trabajar sobre la areola, no sobre el pezón. Si el bebé está bien colocado no deben producirse grietas.
La grieta no aparece en 5 minutos, hacen falta varias mamadas. Si la madre nota dolor la primera vez, debe sacar al niño del pecho y volverlo a poner. Si duele, volverlo a quitar y así hasta que no duela. No hay que aguantarse el dolor, es así como acaba saliendo la grieta.

Otras causas de grietas son también el frenillo lingual, la existencia de micrognatia o retronagtia, la protusión lingual, una especial sensibilidad de la piel del pezón, o el uso de sustancias irritantes como jabones, o determinadas cremas o incluso determinados ejercicios que aún se recomiendan (mal hecho). Y por la introducción de biberones o chupetes.

Puedo saber que hay grietas si hay dolor desde el principio. Una cosa es una ligera sensibilidad al principio, los primeros días, debido a que normalmente nadie ha manipulado el pezón tantas veces como se hace en la lactancia. Pero de ahí al dolor hay un trecho. No debe doler. Dar el pecho no debe doler, nunca, nada, ni el primer día. También es indicativo de grietas el hecho de que el bebé vomite sangre (siempre que hayamos descartado que lo haga por enfermedad), podría ser sangre proveniente de las grietas de la madre.
¿Qué hago si ya las tengo?
Si me salen grietas, lo adecuado es corregir la causa que las origina. Lo más frecuente es la posición, la mala posición. Corregir la postura e insistir en que la boca quede bien sellada con el pecho introduciendo bien de areola inferior, con los labios bien evertidos y el niño bien alineado. Suele ser suficiente. Lo mejor, siempre, es que acudas a una IBCLC u otro profesional de la salud (que esté bien actualizado en lactancia), que verifique la posición. ¡¡Cuántas veces he visto en la consulta cómo un sencillo empujoncito del culete hacia adelante, o de la cabecita del bebé hacia atrás… obran milagros instantáneos!!
Pero ocurre con frecuencia que la lengua no puede hacer bien su movimiento, debido a un frenillo. Detectar un frenillo, sobre todo tipo 3 o tipo 4, es muy complicado para el personal que no está especializado, y ante la dificultad que sigue y el frenillo no detectado es fácil que el profesional diga aquello de “dale un biberón”.
Insisto en la importancia de la valoración de la toma por parte de un experto en lactancia, quien verificará no sólo el agarre y posición sino también los factores físicos y ambientales que influyen. De los frenillos hablaremos en otra ocasión.
Con la postura corregida todo mejorará. Si hay frenillo u otro problema físico detectado y tratado, todo mejorará, pero si estos factores no se corrigen, aún puedo usar medidas paliativas para aliviar el dolor y mejorar en todo caso, tanto el dolor de la madre como la transferencia de leche. No puedo permitir mientras arreglo el problema que mi bebé siga perdiendo peso o no recupere lo debido o que no gane lo que debería.
Para hacer la toma más corta y así no tener tanto tiempo dolor, puedo practicar la compresión mamaria. Así consigo que el bebé esté menos tiempo al pecho (que me duele) pero obteniendo toda la leche que debe. (Enlace a la técnica de la compresión.)
Antaño se recomendaban unas cremas para las grietas, tipo Cicatral, Grietum gel, y cremas de este tipo. También alcohol de 70º con glicerina, Purelan o cremas con lanolina, y lo último que vieron mis ojos las dichosas pezoneras de cera de abeja que sólo sirven para sacarnos los cuartos… Todas estas trampas comerciales e inútiles las han probado mis pechos en mi primera lactancia… Doy fe como madre que tuvo grietas que no funcionan. Doy fe como asesora de lactancia, futura IBCLC, que no funcionan. E incluso que pueden ser perjudiciales, ¡y no sólo para los bolsillos!

“Es que a Fulanita le fueron bien”.

Sí, ella mejoró, pero sería porque corrigió la postura, porque desapareció la causa del dolor, no por la pezonera o la crema en cuestión.

Por ejemplo, el Cicatral lleva benzocaina (anestésico). La benzocaina puede producir metahemoglobinemia (La metahemoglobinemia es un trastorno sanguíneo en el cual el cuerpo no puede reutilizar la hemoglobina después de que ésta se daña. La hemoglobina es la molécula que transporta el oxígeno y que se encuentra en los glóbulos rojos) y toxicidad sistémica si se absorbe. Dándolo en el pezón al mamar el niño lo absorbería en parte por muy bien que te limpiaras antes. Pero si antes de la toma te lavas el pezón, como así recomendaban, éste volvía a macerarse siendo inútil el uso de la crema.
En cuanto a las pezoneras de cera de abeja, otro timo a 6 euros y pico, pero sobre todo, un peligro para el bebé. Como todas sabemos un trozo de cera no puede curar nada y por supuesto no va a evitar las grietas que ya sabemos cómo se evitan. Aunque lo peor como digo es el riesgo de que tengan esporas del botulismo. Un niño no debe probar la miel antes del año. (Y después, con cautela añadiría…)
La miel (al igual que otros endulzantes) puede ser también extremadamente peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el crecimiento de las esporas Clostridium botulinum, que producen toxinas. Las esporas del botulismo son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel, pero se encuentran también ampliamente presentes en el medio ambiente. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos, debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado para destruirlas, por lo que las esporas pueden potencialmente causar botulismo infantil. Por esta razón se aconseja no alimentar con miel ni ningún otro endulzante a los niños menores de 12 meses.
De la misma manera la grasa de la lana de oveja tampoco cura. La lanolina no va a hacer que la grieta se cierre, no la va a curar. Como todas sabemos, la grasa, sea del tipo que sea, no cura. Así pues ni el Purelan ni la lanolina de otras marcas cura nada, no curan las grietas. Parece sin embargo que la lanolina viene en el pack de la maternidad y raro es la mamá que no tiene antes de dar a luz ya un botecito en su casa recomendado por alguien. Y si no lo tienen antes de parir, en seguida alguien se lo ofrecerá como la panacea cuando surjan las grietas, o peor aún, se lo venderán para curar. Que conste que no estoy en contra de la lanolina, como hidratante es una crema magnífica, ¡¡pero no cura las grietas!! Yo la uso para las manos, para los labios agrietados, los talones secos y sobre todo cuando hay muchos mocos y se seca la nariz de tanto sonarte con los pañuelos de papel. (Por cierto, los pañuelos de tela eran estupendos, ¿por qué ya no se usan?)
Puede que me digas que la usaste y te funcionó. Sí, como he dicho antes lo que funcionó es que aunque sólo fuera por ensayo/error, por probabilidades, la postura mejoró. O quizá el niño creció (con lo que su boquita aumentó de tamaño) y la grieta se curó. Pero no fue por echarte grasa en la tetas. Para hidratar y si tienes el pezón sensible, te vale, pero repito: NO CURA LA GRIETA.
No deja de asombrarme de igual modo que aún hoy hay personas (que suelen ser la madre, suegra, cuñada, vecina…) o peor aún, profesionales de la salud, que siguen recomendando hacer trabajitos manuales en los pezones durante el embarazo para “prepararlos”, sobre todo si están planos o invertidos. Veamos, no hay que preparar nada. Nuestro cuerpo es sabio y está muy bien diseñado. Las glándulas de Montgomery de nuestras areolas ya se encargan de lubrificar la areola (por cierto, se dice areola y no aureola* o cosas así. ¿Acaso la teta tiene aura?). Los llamados ejercicios de Hoffman y cualquier otra manipulación del pecho ya han demostrado su ineficacia. Preparar el pezón para la lactancia es tan absurdo como preparar los ojos para la visión o preparar el corazón para latir… Recuerda, en tu embarazo no debes hacer ningún tipo de ejercicio ni manipular de ningún modo tus pezones. Ni aunque estuvieran invertidos o fueran planos. La naturaleza ya se encarga de todo de manera sabia. Otro día hablaremos de eso, de los pezones planos e invertidos.
Llegados a este punto, ¿qué hago pues si a pesar de todo me salieron grietas?

·    Ir a una profesional cualificada, es decir, una IBCLC. O en su defecto un grupo de apoyo o una asesora de lactancia. Es curioso, porque nadie duda que si no veo bien voy a ponerme gafas. Si no oigo, me pongo un aparato, si me duele la pierna voy al especialista de turno. ¿Por qué no voy al especialista en lactancia cuando surge un problema? –La especialista en la lactancia es la IBCLC—

·     Es conveniente que nos dé el aire en los pezones lo máximo posible. Esto en verano es más fácil. Y si puede darnos un poco el sol, mejor. Ponte en la ventana al sol un rato, siempre y cuando no tengas vecinos mirones… o sí, así alegrarás al vecindario. J

·    Puedes usar unas conchas aireadoras para ayudar a que estén al aire más rato y sobre todo porque evitan el roce directo del sujetador, o del disco absorbente con el pecho evitando así la maceración del mismo.

·     En casos concretos puede aliviar el uso de pezoneras de silicona, finas y de la talla adecuada, pero con prudencia y supervisada por la asesora. Luego son difíciles de retirar y pueden ser causa de una peor transferencia de leche.

·     No untar cremas como hemos visto. Si encima lo taparas, aquello se macera que da gusto. ¿Te has fijado cómo se quedan las heridillas cuando te pones una tirita? Mejor que estén al aire…

·      Si parece que hay infección, es preferible no aplicar la propia leche tras la toma. Y en este caso usar una crema antibacteriana con mupirocina puede venir muy bien, tipo bactroban o plasimine.

·         Por supuesto corregir la causa. Esta es la clave.

·        Variar posturas con frecuencia, hasta encontrar la que nos va mejor.

·     La única prevención de las grietas es la información, haciendo una consulta pre-nacimiento con tu IBCLC, o acudiendo a un grupo de apoyo ya desde el embarazo. La información es poder.

·        Se pueden tomar analgésicos para el dolor.

·        Los discos de hidrogel pueden aliviarnos.

·        Se puede hacer lactancia diferida hasta que se curen.


Para terminar, una cita de Carlos González, pediatra especialista en lactancia.

“Mujeres con poca leche hay muy pocas; madres con leche de mala calidad creo que aún no se ha encontrado ninguna; pero los fallos en la técnica de la lactancia son el pan de cada día.”
Luisa Fda. Santos - IBCLC L-47604

Deposiciones normales del bebé

Los pises y deposiciones del bebé nos pueden resultar muy útiles para saber si el bebé está tomando leche suficiente, si se está alimentando bien.

El peso es una de los datos más objetivos, un dato numérico y fácilmente evaluable. Pero no olvidemos que hay que tener en cuenta más factores.

Sobre todo desde que nos dan el alta recién paridas hasta que tenemos la primera consulta con el pediatra, podemos tener dudas de si se está alimentando bien o no. A veces pueden pasar 10-15 días hasta que nos vuelve a ver un pediatra o matrona, hasta que le vuelven a pesar, y si en ese tiempo no ha ido bien la cosa, igual tenemos a un bebé que se está alimentando poco...

¿Cómo saber que todo va más o menos bien?

Por la orina y cacas del bebé puedo tener una buena pista.

Si estás haciendo un número de tomas alto, entre 10 y 15, aunque a veces no sabemos ni cuándo empieza ni cuando acaba porque parecen empalmarse unas con otras… Si no hay grietas o dolor y las caquitas y pises del bebé son como la tabla de abajo, todo va bien.

Pero recuerda, si hay dolor, heridas o grietas, es que algo no marcha. Y recuerda cuanto antes pongamos solución, más fácil será. Confía plenamente en los profesionales de la lactancia, y no lo vayas dejando. No es raro que la mamá acuda al especialista cuando ya no puede más y ha probado todas las demás opciones, y/o mejunjes varios recomendados por vete a saber quién…

Mi lema es que TODO TIENE SOLUCIÓN, todo. Pero cuando hay un problema hay que buscar la solución lo antes posible porque si no es así, tenemos un problema agrandado, que provoca un problema más, y éste otro, y así sucesivamente.

Os dejo una tabla con las micciones y deposiciones que se consideran normales en los primeros días. Recuerda, mientras no haya dolor ni heridas ni otras patologías detectadas.


Las micciones del bebé

El primer día de nacido puede hacer un solo pis y sola caca, que sería meconio.

El segundo día dos pises y dos veces caca, también meconio.

A partir del cuarto día ya serían cacas de transición, verdosas, hasta que iría apareciendo la típica caca amarilla color mostaza, como con grumitos, que hará casi en cada toma, muchas veces al día, hasta más o menos el mes y medio que reducirá el número.

Puede estar incluso una semana o dos sin hacer caca. Y ojo, no se trata de estreñimiento, sino de un cambio normal debido al cambio en la composición de la leche que acontece en esa etapa.

El estreñimiento no se define por el número de deposiciones, sino por su consistencia. Si hace bolas gordas y duras, está estreñido. Eso es una enfermedad, porque la bola casi no cabe por el agujero, y por tanto produce dolor, y puede provocar hemorroides (almorranas) y fisuras anales (pequeñas heridas sangrantes). Hacer bolas duras es estreñimiento, aunque se hagan tres veces al día. Si está estreñido, voy al médico. Pero si la caca es blanda aunque sólo haga una a la semana, está todo bien. 

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Técnica de la compresión mamaria

Compresión mamaria: para ingerir más cantidad de leche en menos tiempo (por ejemplo cuando hay dolor por grietas)

¿Cómo se hace la compresión?
La madre sostiene su pecho con una mano, tan cerca como sea posible de su pared torácica, el pulgar de un lado y los cuatro dedos restantes del otro lado del pecho en forma de C, con una buena porción del pecho en su mano. Luego junta su pulgar y cuatros dedos, comprimiendo el pecho. Esto se debe hacer con firmeza, pero no tan fuerte que haga daño.

Para entenderlo mejor puede servir la comparación con un bocadillo de pan de molde: imagina que tu pecho es un bocadillo de 3 pisos de pan de molde y debes hacer que te entre en la boca, comprime el pecho de la misma manera. Es de esperar que el bebé comience a deglutir de nuevo (succión de boca abierta grande-pausa-cerrar). Si es así, debes seguir comprimiendo (mantén la presión) hasta que el bebé vuelva a mamar sin tragar. No debes soltar mientras lo oyes tragar. Cuando ya no lo veas tragar libera la presión sobre el pecho para que no se te canse la mano y la leche que está en otras áreas del pecho comenzará a fluir de nuevo:
- Algunos bebés dejarán de succionar. Si eso sucede vuelve a comprimir el pecho.
- Algunos bebés comienzan a deglutir cuando liberas la compresión. Si eso sucede espera y no comprimas de nuevo hasta que vuelvas a sentir que tu hijo no traga.
- Cada vez que comprimas tu pecho, mueve la posición de tu mano ligeramente en una dirección, de manera que cada vez que comprimas lo hagas sobre un área diferente del pecho.


Si la compresión parece que no tiene efecto al principio: No cambies de pecho y espera, a veces el reflejo de eyección tarda un poco más. Normalmente a medida que avanza la toma la compresión funciona menos, pues el flujo de leche se hace más lento.


Si la compresión ya no surte efecto después de un rato: Y parece que el bebé se está adormilando o comenzando a lloriquear porque el flujo de leche es lento, pon al bebé en el otro pecho y repite el proceso, cambiando de un pecho a otro cuantas veces sea necesario hasta que la compresión ya no funcione para mantener al bebé activo.


Es buena idea experimentar:
Aunque esta técnica funciona bien para muchas madres, puedes probar cualquier variación que te funcione mejor. La técnica funciona mientras no te duela el comprimir el pecho y tu bebé esté obteniendo suficiente leche.

La compresión mamaria es una técnica muy útil cuando un bebé no mama bien. Tal vez porque está débil, o porque no consigue colocarlo en buena posición, o porque no coordina bien la lengua, o porque está enfermo o es prematuro y se cansa de mamar... También es útil para acortar las tomas cuando la madre tiene grietas o dolor de pezones.
Normalmente, el bebé mama bien (o al menos pasablemente) unos minutos, y luego se queda con el pecho en la boca sin hacer nada. No suelta el pecho, pero tampoco mama. Puede que esté media hora o tres cuartos en cada pecho, pero la mayor parte del tiempo no está mamando. No alimenta tener el pecho en la boca sin mamar
; es mejor comprimir el pecho; y si eso no le funciona bien sacarse leche.
Esos primeros minutos en que el bebé mama activamente, déjalo a su aire. Cuando se quede quieto, con cuidado y sin sacarle el pecho de la boca, comprime el pecho por la base (tocando las costillas ) entre el pulgar y el índice. Un buen apretón, pero sin hacerse daño. No se trata de bombear, apretando y soltando. No. Se trata de apretar y mantener. Aprieta y mantén apretado. Al apretar suele salir un chorro de leche, y el bebé, que está sin hacer nada se lleva una agradable sorpresa y empieza a mamar otra vez. Mientras veas que mama, mantén apretado sin soltar. Cuando se vuelva a quedar quieto (o casi) suelta el pecho (a veces al soltar sale un poco más de leche y mama un poco más). Cuando se vuelva a quedar quieto, vuelve a apretar. Cuando se vuelva a quedar quieto vuelve a soltar. Puedes ir alternando la posición: arriba y abajo, a lado y lado, arriba y abajo... Repite la maniobra hasta que deje de funcionar, hasta que, apretando el pecho, tu hijo siga sin hacer nada. Es el momento de sacarlo de ese pecho y volver a empezar con el otro.
Esta es una excepción al principio de lactancia a demanda, dejarles mamar hasta que lo sueltan. Pero tampoco es exactamente una excepción: una cosa es dejarles mamar y otra cosa es dejarles estar con el pecho en la boca sin mamar. Es mejor hacer una toma corta, y al cabo de una hora volverle a dar, que estar toda la hora con el niño enchufado sin hacer nada. Si hace tomas frecuentes, pero no tan largas, tendrás tiempo de descansar e incluso si tienes tiempo y ganas, de sacarte leche.
Aquí puedes ver la compresión mamaria en vivo: http://www.youtube.com/watch?v=Wj9tLgYn-bA (Está en inglés, pero lo que nos interesa es la imagen. Si además entiendes lo que dice, pues mejor, pero no es necesario, :-)


Videos de compresión mamaria with Dr. Jack Newman http://www.youtube.com/watch?v=Wj9tLgYn-bA

"Finger feeder" o técnica de la jeringa-dedo

O jeringa-sonda. En inglés finger-feeder.

Usamos este método de dar la leche al bebé para no usar biberón y porque es un método que no solo no interfiere en la lactancia, sino que además estimula la succión, sirve de fisioterapia de succión.

Si no puedo amamantar directamente porque duele el pecho, hay heridas o grietas, separación puntual, etc, es mucho mejor darle la leche (mejor extraída, pero también puede ser artificial) con esta sencilla técnica.

 

Coloco el dedo en la boca del bebé suavemente, sólo la primera falange, con la yema hacia el paladar. Espero a notar que me succiona, que aprieta por todas las partes de la boca, y me aseguro de colocarle los labios bien, evertidos, tal y como sería en el pecho. El dedo hace un poco palanca hacia arriba y con el mismo nudillo del dedo hago un poco de presión en el labio inferior para que quede la boca bastante abierta.

Cuando la succión a dedo es correcta podemos introducir con cuidado la sonda o la pieza de silicona añadida a la jeringa hasta el límite del dedo por un lateral. No por encima o debajo del dedo, sino bien pegada al dedo por el lado. Y sin sobrepasar la punta del dedo.

Cuando el bebé succione presionamos un poco el émbolo de la jeringa para que salga leche. A veces ni hace falta porque el bebé succiona con tanta fuerza que es capaz de mover el émbolo solo. Si el bebé hace pausa para respiración o descanso, pausamos nosotros también.

Digamos que es la forma más fisiológica de dar leche al bebé después de la natural que es el pecho.

 

En el mercado hay varios artilugios y/o maneras de hacernos con una sonda. He tenido mamás sanitarias, que trabajaban en hospital o farmacia y tenían acceso a sondas de distintos tipos para añadir a la jeringa. Pero en otros casos hay que adquirir un “Finger Feeder” de la marca Medela o bien una sonda, que es más difícil de conseguir.

Los finger los venden en paquetes de 5, y realmente sólo vas a necesitar uno, dos a lo sumo. Al ser un pack de 5 sale muy caro, aunque los padres en estas situaciones no solemos poner pegas a la hora de gastar para nuestro hijo.



Y las sondas son difícil de conseguir en farmacia, normalmente te las tienen que pedir. Hay que saber qué numeración… En la consulta de lactancia tu IBCLC te podrá facilitar todos estos materiales de una forma rápida y más barata. Piensa que es lo que hacemos todos los días y tenemos acceso a esos materiales.

La técnica es realmente sencilla. Puede parecer rara al principio, o aparatosa. Pero todas familias que lo prueban se acaban apañando muy bien. Desde luego es menos engorroso que un biberón. A veces puede necesitarse, al menos al principio, de dos personas, una para sujetar al bebé y otra para usar la jeringa. Pero colocando al bebé semisentado con protección lateral, en una hamaquita por ejemplo, o rodeado de un cojín de lactancia, a una altura adecuada, por ejemplo la altura de un cambiador, es posible y fácil hacerlo una persona sola.

También he visto papás y mamás que estando sentados se colocaban al bebé en las piernas, con los pies un poco elevados sobre un taburete, y ofrecer así la leche.

Papá haciendo jeringa-dedo

 

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Las crisis de crecimiento




Se les llama crisis de crecimiento, picos de crecimiento, escaleras de crecimiento, brotes de crecimiento, crisis de lactancia...
Son momentos puntuales a lo largo de la lactancia en los que parece que de pronto el bebé se enfada con la teta y ya no quiere mamar. O bien lo contrario, que parece que el bebé sólo quiere mamar y mamar y no se sacia nunca.
Se producen por dos causas: por maduración del niño, o por necesidad de aumentar la cantidad de leche porque va a dar un estirón, para poder crecer.
Abreviando, suelo explicar a las mamás que vienen a consulta  "la regla del 3-6", porque suelen coincidir, grosso modo, con las 3 semanas, las 6 semanas, los 3 meses y los 6 meses. Pero hay más.
Tampoco te lo tomes como algo matemático: puede que un niño la pase a las 3 semanas, pero otro la pase a las 2. No hay precisión en las fechas, son aproximadas, aunque algunos bebés las clavan. Y otros no las pasan. O pasan sólo algunas.
Y cuidado, no hay que achacar todo a una crisis de crecimiento. Cuidado. Hay veces que lo que se interpreta como crisis esconde un problema real que hay que solucionar, un verdadero escaso aumento de peso, una infección o un problema neurológico. Por eso se hacen revisiones periódicas en el pediatra.
El problema puede venir cuando algunos profesionales poco actualizados interpretan mal la crisis y asustan a la madre "amenazando" con biberones y papillas, con los riesgos que eso conlleva, "sugiriendo" adelantar la alimentación complementaria, o "advirtiendo" que si no coge X peso "le tendremos que ingresar". Por eso es tan importante que el profesional que nos atienda esté puesto al día, que sepa interpretar una gráfica de crecimiento, y que maneje información veraz y conozca estas crisis.
Las crisis pueden hacer que la madre dude de su capacidad de amamantar.
¿Cómo arreglo esto de la crisis de crecimiento? ¿Qué hago con la crisis de crecimiento? 
Pues paciencia. Si sé que es normal, si lo interpreto como algo normal, me relajo. Si sé que no es un problema, no hago un problema de algo que no lo es. Al estar relajada también transmito a mi bebé la relajación, o al menos no le pongo más nervioso. Y con muchos brazos, mucho mimo y bastante dosis de paciencia, todo se pasa.
Muchas veces la madre agobiada por la situación refiere que quiere destetar. No es el mejor momento. Espera que pase esta crisis, y seguro que luego lo ves de otro color. Y si aún así desear destetar, pregunta a tu IBCLC cómo hacerlo de la mejor manera posible, para que no sufras tú (tu pecho), ni sufra tu bebé.
Te dejo aquí las crisis de crecimiento más habituales:
CRISIS ENTRE LOS 15-17 DÍAS
- Franjas amplias, también hay niños que la empiezan entre los 12 y 20 días, pero la mayoría es a los 15-17 días.
- El bebé necesita más leche, tiene que aumentar la producción. En estos días va a recibir la mayor cantidad de leche en toda su lactancia, en torno a 1’5 litro al día.
- Mama de manera constante.
- Dura 3-4 días: en 3-4 días ha aumentado la producción y la crisis está resuelta.

CRISIS DE LAS 6-7 SEMANAS (los 40 días de vida del bebé)
- Hay un cambio de composición de la leche que hace que momentáneamente esté más salada.
- El bebé se muestra molesto por eses cambio de composición y tiene un patrón de conducta bastante habitual: empieza a succionar e inmediatamente se pone tenso, arquea la espalda, tensa las piernas, tira del pezón…
- Se resuelve en 1 SEMANA, como mucho en dos. (Si la madre sabe lo que pasa se muestra tranquila y no introduce un biberón). La composición se normaliza.

CRISIS DE LOS 3 MESES
- Es la más conocida.
- Hay muchos cambios en la madre y el bebé. Hay cambio en la maduración del bebé.
- Es la crisis que más abandonos registra porque las madres lo ven como un auténtico rechazo, como una falta de leche. Por qué: los bebés en este momento saben mamar muy bien, maman muy rápido. En 2,3, 4, 5 minutos a lo máximo pueden vaciar el pecho. Cuando la madre intenta volver a ofrecer, el niño rechaza, está inquieto, protesta… y la madre lo vive como un rechazo directo.
- El bebé empieza a tener más conexiones neuronales y empieza a ver más allá de la cara y el pecho de mamá y se distrae muy fácilmente. Se desengancha continuamente, mira a su madre, sonríe… El bebé hace un parón en el crecimiento, que la madre vive como que el bebé se queda con hambre, pero no es así.
- A los 3 meses sólo maman bien cuando están dormidos o adormilados. Si no hay ningún estímulo que lo distraiga, mama perfectamente.
- Es una crisis bastante desesperante porque es bastante larga. Puede durar un mes o mes y medio. El bebé tarda un mes o mes y medio en aprender que su madre produce leche cuando él la pide. Hasta la fecha la madre fabrica leche de forma constante, cada vez que el bebé se coloca encuentra leche. Pero a partir de los 3 meses fabrica en el momento que la pide. El bebé tarda un mes en acostumbrarse a este cambio, aprende en ese mes, mes y medio a esperar la subida de leche.
-Hay niños varones que la pueden sufrir a partir de los 4 meses. Es lo mismo pero a los 4 meses.

CRISIS DE LOS 6 MESES
- No ocurre en todos los bebés.
-Al introducir la AC, algunos sienten pasión por la AC. Tiene pocas ganas de mamar. Entonces la madre le intenta dar, y el bebé se niega, se enfada. Y cuando la madre forcejea intentando que tome, el bebé puede morder.
- Casi no maman, se enfadan.
- Se enfadan y muerden el pecho. Como puede que ya tengan dientes, pueden causar traumatismos.
- El problema de esta crisis es que las madres suelen malinterpretarlo: interpretan que rechaza el pecho porque ya no le hace falta. Un niño de esta edad aún necesita un gran aporte de leche. Hay que tener paciencia, y esperar a que se le pase la pasión por la AC y recupere el interés por mamar. No se trata de perseguir al bebé con la teta fuera todo el día, sino de intentar favorecer el contacto físico, que el bebé vea el pecho como una opción pero no como una obligación.

CRISIS DE LOS 8-9 MESES
- No pasa en todos los bebés.
- Se puede manifestar de manera totalmente opuestas:
1. Hay bebés que prefieren gatear, experimentar, tocar… antes de mamar y cuando la madre ofrece el pecho se enfadan, lloran, no quieren de ninguna manera, se sienten aprisionados delante del pecho y quieren huir a hacer otras cosas.
- Más que el pecho lo que rechazan es la postura. Prefieren hacer otras cosas, entonces darle pecho de pie es más efectivo, ya no les gusta tanto la posición de cuna.
- Pueden morder el pecho con insistencia.
- Dormidos o medio dormidos maman bien. Sólo rechazan el pecho cuando hay acción.
- En una minoría de bebés puede producirse el destete porque la madre interprete mal.
2. Y hay otro tipo de bebés que les pasa lo contrario, que a partir de los 8 meses se produce la angustia de la separación, y muchos bebés maman muchísimo, empiezan a hacer chupitos constantes de pecho para impedir que su madre desaparezca pues tienen la sensación de que va a desaparecer en cualquier momento.

CRISIS DEL AÑO
- Al año sólo maman. No comen.
- Los que comían AC dejan de comer y sólo maman, y los que no comían, siguen queriendo sólo mamar.
- Esto es debido a que al año dejan de crecer durante un período de 6 meses aproximadamente, y sólo con la energía y las calorías aportadas por el pecho y lo poquito de AC que tomen tiene suficiente.

CRISIS DE LOS DOS AÑOS
- A los dos años parecen recién nacidos.
- Están en los terribles dos años, es una etapa complicada, y la manera de reencontrarse con su madre es el pecho. A través del pecho se consuelan y pasan una etapa de altísima demanda, vuelven a ser bebés recién nacidos, muy demandantes y muchas madres que han superado todos los anteriores brotes/crisis de crecimiento viven los dos años como una auténtica angustia. Una vez pasado este gran bache la lactancia se vuelve muy fácil. Es la última crisis.
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Publicación original del 25-2-2014