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Lo que tenemos que oír a veces las madres que amamantamos…
Cuando
estamos embarazadas (lo que la sociedad nos ha enseñado a decir):
Si puedo me gustaría
dar de mamar.
Y, ¿por qué no vas a poder?
Y, ¿por qué no vas a poder?
No quiero mentalizarme
a nada por si luego pasa algo.
¿Qué va a pasar?
¿Qué va a pasar?
Es que mi madre no
pudo.
¿Seguro que no pudo?
¿Seguro que no pudo?
Las mujeres de mi
familia no tienen leche, yo tampoco tendré.
¿Acaso no tienes pecho?Yo querría darle pecho pero lo importante es que se críe bien.
Para que se críe bien lo mejor es darle pecho.
¿Acaso no tienes pecho?Yo querría darle pecho pero lo importante es que se críe bien.
Para que se críe bien lo mejor es darle pecho.
En el hospital (las enfermeras):
No cojas al bebé si no
llora, que se acostumbra.
No es cierto.
No es cierto.
Hasta la subida de la
leche le daremos suero glucosado.
No es necesario, ¿y el calostro?
No es necesario, ¿y el calostro?
No tienes pezón,
necesitarás pezoneras.
La mayoría de las veces son perjudiciales y no necesarias.
La mayoría de las veces son perjudiciales y no necesarias.
Si estás cansada, a la
noche un biberón.
Pues vaya solución.
Pues vaya solución.
Es que tienes poca
leche.
Al principio sólo se necesitan unas gotas de calostro.
Al principio sólo se necesitan unas gotas de calostro.
Al llegar a casa:
Lo que no puede ser,
no puede ser.
Pues que no sea.
Pues que no sea.
Si pide antes de 3
horas es que tu leche no es buena.
Lo que pasa es que es tan buena, que se digiere antes.
Lo que pasa es que es tan buena, que se digiere antes.
Por eso no vas a
querer más a tu hijo.
Por supuesto.
Por supuesto.
¿Otra vez está
pidiendo?
No siempre que lloran los bebés es de hambre.
No siempre que lloran los bebés es de hambre.
Así no vas a poder
aguantar.
Pues haz tú las cosas de la casa.
Pues haz tú las cosas de la casa.
Lo he intentado, pero
no tengo.
¿De verdad o es una excusa?
¿De verdad o es una excusa?
Si surgen problemas y voy a urgencias:
Tienes mastitis,
quítale el pecho y tira la leche. Dale biberón.
¿Ese médico sabe algo de lactancia?
¿Ese médico sabe algo de lactancia?
Tengo grietas, me
duele mucho.
¿Has llamado a tu asesora o IBCLC?
¿Has llamado a tu asesora o IBCLC?
En las revisiones (la “ayudita”):
Ha perdido peso: dale
una ayudita.
No llega al percentil
que le toca: ayudita.
Por la noche una
ayudita y descansas.
La lactancia, a
demanda: no más de 10 minutos y no antes de tres horas, por la digestión…
Si pide mucho:
ayudita.
Si pide poco: ayudita.
Cumple 4 meses:
ayudita.
Llora: prueba con una
ayudita.
Con el padre de la criatura:
Es que lo tienes
enmadrado.
Mira Fulanita, qué
bien se lo monta: lo deja todo el fin de semana con su madre.
¿Hasta cuándo le vas a
dar?
Tú te lo has buscado,
luego no te quejes.
Estás demasiado
cansada, así no puedes seguir.
Las abuelas:
Qué manera de
complicarte la vida, hija.
Con los biberones, te
podríamos ayudar.
¿Hasta cuándo le vas a
dar?
¿Y estás segura que todavía
le alimenta?
Pues el de Fulanita
está tan gordito…
Con los amigos:
No sé como puedes, yo
no tengo paciencia.
¿Se despierta por la
noche? Pues el mío duerme de un tirón.
Yo no tuve.
El mío no quiso.
Estás loca, yo no
podría.
Mi leche no era buena,
se despertaba antes de las 3 horas.
Si total, se
acostumbran enseguida…
Con tres meses vale.
Me sentía esclava,
mejor con el biberón.
Si el niño es mayor:
¿Qué clase de niño vas
a criar?
¿Otra vez? Qué
vicioso…
Deja a tu madre,
hombre, que ya eres mayor.
A partir de los 8
meses, no sirve para nada.
Pero si ya ha tenido
bastante.
Huy, mira, este niño
se nos va a hacer un bebé.
No le des más, que se
va a encanijar.
¿Pero todavía tienes
leche?
En el trabajo (el jefe):
Hay que cubrir este
puesto.
No sirven las medias
tintas.
Respeto tu decisión,
tú te lo pierdes, esto es un negocio.
La “responsabilidad”
es lo primero.
Si dejas pasar la
oportunidad será para siempre.
Puede haber cambio de
necesidades.
En el trabajo (los compañeros):
Ni que sólo tú
tuvieras hijos.
Pues te aguantas, como
hacemos todos.
Te acostumbras pronto,
mujer.
No seas tonta, el
trabajo es lo que te mantiene, que el día de mañana…
Estás loca, con media
jornada no tienes ni para pipas.
Menudo morro le echa
esta tía.
Fuera de casa:
En la cafetería: Oiga,
me está molestando, esto es un lugar público.
En el hipermercado: Le
invitamos a pasar a un lugar privado.
En la puerta del
colegio: Este no es lugar para eso.
En el parque:
Enseñando las tetas a cualquiera, qué fresca.
En la biblioteca pública:
Por favor, váyase al servicio.
El 16 de marzo de 2010 alguien publicó este hilo en el foro de la extinta Lactaranda. No lo firmó, no sé quién o quiénes son los autores, pero son frases que todas hemos oído. Lo he copiado tal cual. Han pasado 10 años, y creo que sigue vigente. ¿Qué opinas? ¿falta alguna? ¿añadirías alguna más?
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Mi bebé rechaza el pecho
A veces el bebé rechaza el pecho cuando está despierto, pero sin embargo de noche o adormilado sí se agarra. Suele suceder en torno al segundo-tercer mes, en lo que llamamos la crisis de los 3 meses (que no siempre es a los 3 meses exactos).
Cuando esto ocurre las mamás podemos perder la paciencia y caer en la tentación de ofrecer un biberón. Porque muchas veces tenemos una gran falta de confianza en nosotras mismas y en nuestra leche, en nuestro poder de producir leche. Recuerda que somos mamíferas. Tener leche cuando tenemos un hijo, es lo normal, nuestro cuerpo está hecho así.
Ese "biberón de ayuda", que NO LO ES, es un "biberón de estorbo" y hace mucho daño. Y aquí ya no sabemos si ha sido causa o consecuencia. Entramos en un círculo vicioso tremendo del que es muy difícil salir. (Pero ojo, no imposible!!)
El bebé a esa edad ya mama bien y obtiene lo que necesita en mucho menos tiempo y a veces en muchas menos tomas. Algunos maman de noche y luego por el día no quieren saber nada porque hay demasiado mundo que descubrir. Si aparece el "biberón estorbo", la liamos. El bebé se acostumbra a que la leche salga sola, sin esfuerzo, a veces según qué biberones demasiado rápidamente y en mucha cantidad, y claro, luego en la teta hay que hacer un esfuerzo y ya no quieren. Salvo cuando están dormidos o adormilados, que al perder la conciencia se les olvida que hay más mundo y estímulos y suelen coger la teta sin problemas.
Si doy un biberón, esa cantidad de leche dejo de producirla para la siguiente vez, y entonces la siguiente toma me veré abocada a dar otro biberón, y así es muy fácil perder la producción, y por lo tanto la lactancia, en muy poquitos días.
Lo bueno es que esta situación también se puede revertir, pero también necesitamos de unos pocos días, no ocurre de la noche a la mañana. Tenemos que tener paciencia.
Dile a una mamá agobiada que tenga paciencia, que ve que su hijo no se agarra más que de noche y que ve que cada día hay que ofrecer más biberón… Dile a una mamá con depresión post-parto, o a una mama sin una tribu que la apoye, que tenga paciencia… y que además está pensando que le quedan pocas semanas para reincorporarse al trabajo remunerado… No funciona, ¿verdad?
Si el rechazo es sólo diurno, entonces no te preocupes, aunque es fácil decirlo. Si hace tomas nocturnas o en siestas, aprovecha esas tomas. A lo mejor está sacando todo lo que tiene que sacar y durante el día pasa de tomar más porque el mundo es más interesante.
Si sigue haciendo deposiciones normales, acordes con la edad, está activo, y sigue cogiendo peso, todo está bien.
¿Qué hacer? Paciencia, paciencia, paciencia. Practicar mucho piel con piel, y colecho por supuesto. Y cuanto más tranquila estés antes volverá la calma, porque el estrés y la oxitocina no se llevan muy bien que digamos.
Si durante el día te angustia que no coma, no ofrezcas biberón, porque entonces NO romperemos el círculo vicioso. Si de verdad quieres darle algo de tu leche extraída, mejor con vasito o con jeringa, u otro método que no sea tetina.
Y practica la virtud de la paciencia, que con bebés siempre funciona: esperar con calma que las cosas sucedan ya que no dependen estrictamente de una, hay que darles tiempo.
Si por el contrario el rechazo es siempre, día y noche, eso suele ocurrir bien por enfermedad, o porque el bebé está tomando otra cosa: biberones o alimentación complementaria. Porque ningún bebé se desteta solo de la noche a la mañana si no ha habido otro tipo de alimentos.
A esto lo llamamos huelga de lactancia o bache de lactancia. Puede ser debido sobre todo a:
- Dolor bucal por afta, llaga, infección, cándida o muguet, dentición…
- Reacción del bebé a algún grito o dolor de la madre porque le ha mordido y esta ha gritado por ejemplo.
- Otitis media que le produzca dolor al succionar.
- Infección de garganta.
- Dificultad para respirar por un resfriado.
- Demasiados biberones.
- O demasiada chupeta.
- Por dejarle llorar de forma repetida y por tiempo prolongado, cuando el niño lo que desea es atención y mamar. Esto puede desencadenar una reacción paradójica de rechazo, que de persistir, puede afectar seriamente su relación afectiva con la madre y el futuro de su lactancia.
- Algún cambio importante en la vida del bebé como un cambio de domicilio, un cambio de horarios o de trabajo del adulto, una separación prolongada, un viaje…
- Un cambio en cremas, perfumes, desodorantes, alguna ropa nueva de la madre…
- Intolerancias o alergias a algo que toma la madre.
- Algunos bebés rechazan el pecho si su madre se vuelve a quedar embarazada. No sería la primera vez que he sido yo quien le ha dicho a la mamá que estaba embarazada.
Entonces lo que hay que hacer es intentar buscar la causa, para solucionarlo más fácilmente.
Cualquier rechazo, sea diurno o total, es súper frustrante para la madre, entendiéndolo como un rechazo personal. No suele durar mucho, a veces una semana, pero en alguna ocasión un poco más.
¿Qué hacer? Romper el círculo. Hacer extracciones para mantener la producción y evitar problemas en el pecho, y dárselo sin usar tetinas de ningún tipo. (Vaso, cuchara, jeringa…) Mucho piel con piel, pero de verdad, sin ropa, en contacto total. Y paciencia, mucha paciencia.
Y no quiero terminar sin hablar del apoyo. Es fundamental que la madre se sienta comprendida y apoyada. Por la pareja, la familia, su médico y su pediatra, el personal de salud… Y por una tribu. Por eso los grupos de apoyo son tan importantes.
Y además, siempre recomiendo una Consulta Prenatal sobre lactancia, para saber qué es normal y qué no, qué puede ocurrir en el periodo de lactancia y cómo afrontarlo, evitando así por ejemplo la facilidad con la que nos ofrecen biberones y leche artificial a cualquier pareja madre-bebé.
Quiero recalcar la importancia de la consulta prenatal, puesto que me llegan a la consulta muchísimas madres que me dicen que nadie les había contado que esto podía pasar, que no se han sentido bien informadas por los profesionales que las han atendidos en las clases de preparación al parto por ejemplo. Quizá a ti te llegue tarde la información, pero seguro que se lo puedes transmitir a tu hermana, amiga, conocida... La información es poder.
Puedes dejar un comentario aquí abajo, una reseña en este enlace y seguirme en instagram.
Huelga de lactancia
La entrada original, publicada en agosto de 2016, llevaba una foto en la que se veía una teta y un bebé que la rechaza. Foto que ha sido censurada en julio 2022. Comentarios aquí
Llevas una lactancia ya de unos meses y de pronto tu bebé,
de un día para otro, no quiere mamar y aparentemente no hay un motivo que lo justifique.
Esto es una huelga de lactancia.
No tenemos que confundirlo con el destete. Es muy raro que
en condiciones normales un bebé menor de 6 meses se destete solo y de repente
si está con lactancia a demanda. Otra cosa es que hayamos por ejemplo empezado
a darle alimentación complementaria y/o que estés haciendo una lactancia mixta
con biberones. Esos destetes tempranos se deben a interferencias como biberones,
chupetes o exceso de alimentación complementaria.
Pero si haces lactancia exclusiva a demanda, antes de los 6
meses ningún bebé se desteta solo. Cuando una madre comenta que el bebé se destetó
a los 3 meses o que dejó de querer teta a los 4, ya sabemos lo que estaba
ocurriendo: que la madre ofrecía esa terrible "ayudita" en forma de
biberón y al final el bebé ha preferido lo otro. Si está sólo a pecho es
imposible que deje de pedir de repente porque se moriría de hambre. Si ocurriese
sería por una grave enfermedad.
Si es mayor de 6 meses y ya estás con sólidos, se recomienda
dar la teta siempre antes de la alimentación complementaria hasta el año de
edad, porque es la leche lo que le alimenta verdaderamente.
Si haces demanda, y la alimentación complementaria después
del pecho, el bebé no se desteta. Pero si un día de pronto deja de mamar de
forma repentina, ahí es lo que llamamos la huelga.
¿Qué es lo que ocurre?
Pueden ser varias causas, tanto de la madre como del bebé.
Un cambio en las cremas, desodorantes, jabones, etc. de la madre. O
un cambio en la alimentación de la madre, que haga que la leche tome un sabor
que le es extraño al bebé. Esto es poco frecuente. Otitis, una tortícolis, la
dentición… puede ser muy doloroso para el bebé, y a veces cursan sin otros
síntomas y tardamos en darnos cuenta de su molestar.
Es lo que más veo en la consulta, cuando el bebé está pasando
por algún proceso vírico y mamar le molesta. Dolor de garganta, puede tener
dolor de oídos y le molesta al tragar. Puede tener aftas en la boca, o estar
molesto por algún diente que va a salir…
Una vez confirmada la enfermedad por tu pediatra y tratada
si es necesario, el bebé va a mejorar. No dudes en darle paracetamol en la
dosis pautada según peso para aliviar el dolor. Igual que tú te tomas algo si
te duele la cabeza. Dándole la dosis adecuada su peso/edad le aliviará un montón
y podréis volver a la normalidad. También existen productos para las llagas de
la boca, inocuos, que se le pueden dar al bebé desde muy pequeño y producen un
alivio inmediato del dolor en la boca.
Así el bebé ya no tendrá "miedo" del pecho. Al pobre le apetece mucho
pero se siente tan mal al tragar…
Esto ocurre también cuando tiene virus del tipo mano-boca-pie
o herpangina, y demás que cursan con dolor de garganta y aparentemente no son
procesos graves, pero sí pueden hacerles muy molesta la toma. Es más frecuente
si están en guardería o en contacto con otros niños, y ocurre más en primavera-verano.
Pero todo tiene solución.
Otras causas de que el bebé entre en huelga pueden ser una
mastitis incipiente en la madre que hace la leche temporalmente más salada y desagrada
al bebé. O quizá la salida de los dientes, algunos salen y no nos enteramos,
pero otros dientecillos dan mucha guerra y son una lata al salir. Si el bebé
muerde y mamá ha dado un grito de dolor, puede asustar al niño y provocar el
inicio de la huelga.
El estrés de la madre,
de la familia en la casa, los cambios de rutina del tipo mudanza, reincorporación
al trabajo remunerado, enfermedad o muerte de un ser querido… a veces también
puede provocar la incomodidad del pequeño.
Pensando un poco seguro que das con la causa y es más fácil
poner remedio.
¿Qué puedes hacer?
Cuando el bebé dice que no, es que no, y hay que respetarlo.
Igual que hay que respetar a un adulto si dice que no. Eso está claro, y hay
que enseñarlo desde pequeño.
No se trata de ir detrás e insistir porque se va a sentir
presionado pero sí hacerle ver que lo tiene disponible, a su disposición, a mano,
a cualquier hora. Y nada mejor que desnudarte de cintura para arriba y jugar
con él, bañaros juntos, hacer actividades juntos… Ver la tele juntos, leer un
cuento... El agua caliente del baño relaja a ambos y además contribuye a
liberar oxitocina. Cualquier actividad juntitos en la que el bebé vea el pecho
ahí, a su disposición, pero sin decirle nada, sin insistirle a que lo tome. Ya
lo hará si no le presionamos.
Darle cuando está adormilado es también una buena idea porque
suelen mamar muy bien.
Recomendable también bajar los estímulos: menos luz, menos
ruido, que no haya distracciones.
Y no esperar a que tenga demasiada hambre.
Muchos brazos y mimos, mucho cariño, portearlo más…
Los cambios de postura pueden venir bien. Un bebé de 10-12
meses que ya tiene fuerza en las piernas y se quiere poner de pie, se va a
sentir muy agobiado en la postura tradicional de cuna. Quizá si le damos en
posturas diferentes que no se sienta tan aprisionado, mamará con más ganas. Hay
niños que sin andar aún maman muy bien apoyados en sus piernitas, de pie.
Y saber que a estas alturas, una toma puede durar muy poco
tiempo. En un par de minutos ha podido sacar lo que necesita. Así que no insistir.
Ofrecer, sin insistir. La paciencia siempre funciona tratándose de niños.
El bebé tiene que saber que está a su disposición cuando él
quiera, pero no sentirse nunca presionado.
A veces sí puede ocurrir que tras una huelga de lactancia
llega el destete real. Es cuando ellos nos destetan a nosotras y por lo general
no estamos preparadas para ello. Es duro para mamá.
Proteger la producción de leche.
Tanto en la huelga de lactancia, o en el destete abrupto, los
primeros días de la huelga hay que proteger la producción. Haremos extracciones
frecuentes (mejor si es con un extractor doble para ahorrar tiempo) para evitar
problemas en el pecho y le podemos ir dando la leche de otro modo, evitandosiempre las tetinas. Si no sacamos la leche podemos tener algún problema de retención,
mastitis… es mejor evitarlo. Y además la leche cambia un poco de sabor, se
vuelve más salada. Esto puede molestar mucho al bebé cuando por fin se decida a
volver a mamar y quizá vuelva a pensárselo…
Pero si vemos que la huelga va a acabar realmente en
destete, ya no tiene sentido proteger la producción. En ese caso iremos sacando
leche cuando esté el pecho muy lleno, pero sólo un poco, lo justo para sentir
alivio. Si vaciamos el pecho estaremos mandando la señal al cerebro de nuevo de
volver a producir para la siguiente toma como si estuviera el bebé mamando.
Si tu deseo es destetar, pregunta a tu IBCLC la mejor manera
para hacerlo evitando problemas para ti y para el bebé.
En cualquier caso tu especialista en lactancia podría hacer
un adecuado seguimiento para reconducir la lactancia y evitar problemas.
Recuerda:
la huelga es una situación transitoria y
con calma
y paciencia todo volverá a la normalidad.
El biberón de la noche
Muchas personas lo llaman el “biberón
de ayuda”. Otras el “biberón de refuerzo”
o “biberón de apoyo”. Se trata de un biberón que se da a un niño que en
principio toma pecho, y que la mayoría de las veces es de leche artificial. “Le
ayudo con un biberón”, me dicen muchas madres cuando llegan a la consulta. Y
llegan las más de las veces porque notan que no tienen suficiente leche y/o que
su bebé parece no tener bastante con el pecho.
Muchas de estas mamás han salido
del hospital ya con ese biberón. Otras lo han ido incorporando los primeros
días en casa, bien porque se lo ha comentado otra madre (a veces la propia
madre, la suegra, la hermana… o cualquier vecina o familiar que haya sido madre
antes) o bien porque es el propio pediatra quien se lo ha recomendado.
Este biberón de ayuda* mina la confianza de la mujer en producir leche
suficiente, y en el estado emocional que está una nueva madre, sobre todo las
primerizas, nos creemos todo lo que nos
cuentan… Estamos dudosas, tenemos miedo, respeto, no sabemos si vamos a saber
hacerlo bien… ¡¡De pronto soy una mamá!!
No falla la madre, falla el
sistema.
Si sabemos cómo funciona la
lactancia, el funcionamiento fisiológico del pecho, entenderemos mejor las
cosas. Resumiendo mucho diremos que se produce leche según se demande, es decir:
a más demanda, mayor producción. Si pongo a mi bebé al pecho 10 veces en un día
voy a producir bastante más leche que si sólo le pongo 6 veces. Y ahí está la
clave.
No necesitas el biberón de la noche*. No. Si notas que el
bebé quiere más, le vuelves a ofrecer el pecho. Cuando una madre que opta por no
dar pecho da el biberón a su bebé, si éste se queda con hambre le prepara otro
biberón ¿no? Pues con el pecho es igual: si le das el pecho y notas que se queda
con hambre, le vuelves a dar el pecho. Porque la naturaleza es sabia y el cuerpo
funciona muy bien (salvo raras excepciones) y producirá más cantidad si nota
que hay más demanda.
El problema de ofrecer ese
biberón esporádico es que puede crear confusión al bebé puesto no que es igual
la forma de mamar un pecho que la de succionar un biberón, las posturas son
distintas, los músculos implicados son usados de distinto modo. Hay niños a los
que esto no les crea problema alguno, pero son los menos. Dar biberón conlleva unos riesgos.
Y el segundo problema pero para
mí el peor, es que ¡¡se tarda dos semanas en restablecer la flora intestinal
después de una sola toma de leche artificial !! No dar leche humana, tiene unos riesgos.
Pero si una madre me dice que le
da ese biberón porque cree que no tiene leche suficiente, habría que mirar por
qué lo cree. Yo creo en la lactancia, pero creo en las madres: si la madre
piensa que hay un problema, veamos por qué y cómo resolverlo.
Muchas veces es solo falta de
información o interpretación errónea de lo que se supone que es normal. La
mayoría de las veces es postural. Y luego están los dichosos frenillos. Algunas
enfermedades. Pero para todo hay remedio.
La pena es cuando no están
seguras pero tampoco piden consejo o ayuda a los especialistas en la lactancia.
O cuando los consejos, aunque bien intencionados, son erróneos o vienen de
quien realmente no sabe del tema.
Si tengo un problema muscular,
voy al fisioterapeuta. Si es de huesos, al traumatólogo. Si de dientes, al
especialista… Y así un montón de especialidades. Pues bien, si tengo un
problema con la lactancia acudo al especialista de lactancia, que NO suelen ser el
pediatra o a la matrona, es la Consultora IBCLC – que puede que también sea pediatra o matrona, pero no
siempre es así –.
Como digo, no es necesario ese
biberón de la noche en la gran parte de los casos. Pero si de verdad tuviera
que darle leche “de ayuda” a mi bebé, se la puedo dar de otro modo que no sea con biberón, y puede ser leche extraída y no de fórmula, o quizá donada, de
banco… Siempre hay opciones.
Porque un biberón suele ser el
camino de otro, y el principio del fin de la lactancia.
Nota: no ilustro con fotos de niños tomando biberón porque ese no es el modo normal de alimentarse.
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