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Punto blanco en el pezón
(Última actualización: julio 2021)
Uno de los problemas que pueden surgir en la lactancia son
las perlas de leche. Podemos encontrar información sobre ellas como perlas de
leche, ampollas de leche, o puntos blancos.
Tenemos entre 4 y 19 poros en el pezón por donde sale la
leche, y en ocasiones puede obstruirse alguno. (No confundirlos con las
glándulas de Montgomery que están en la areola -también llamadas tubérculos de Montgomery, o
de Morgagni- aunque en ocasiones algún conducto puede desembocar en una de ellas
y salir leche por ahí, algo que no
quiere decir nada especial ni supone un problema.)
En principio digamos que la perla es una obstrucción de la
parte final del conducto de leche, de uno de esos poros, como si hubiera un
tapón al final, de leche o grasa que no deja salir la leche por ese conducto y
claro, molesta. Es bastante dolorosa. Lo vemos en el mismo pezón, no en la areola.
Podemos verla como un punto blanco, pequeño, redondeado,
brillante y bien definido. A veces como nacarado, de ahí el nombre de perla. Parece la cabeza de un alfiler. En
este caso la causa suele ser traumática, debida a que el bebé tironea del
pezón, juega, se agarra y se suelta…, presiona sobre el pezón de forma anormal
o succiona de forma deficiente. Suele desaparecer en unos días. Pero si es muy
dolorosa se podría pinchar por los laterales con una aguja estéril para
levantar la pielecilla fina que cubre, después de haber puesto calor, y poner
al bebé a mamar para que se drene bien el pecho. Hay que ser cuidadosas y extremar la higiene, que la aguja sea estéril y las manos estén bien limpias,
mejor no manipular con los dedos.
O bien se puede apreciar como un punto blanco o amarillento
más grande, sin bordes claros, no tan definido, más irregular. En este caso
suele tener un origen infeccioso, y aquí no valdría con pinchar sino que habría
que tratar la causa de la infección, pues el origen es más profundo. Acude a tu
IBCLC o a tu médico (a uno que sepa de lactancia) para revisar la técnica y las
posturas, y posiblemente habría que hacer analítica, recetar antibióticos, etc.
En general lo importante es seguir poniendo al bebé al
pecho, para que los pechos se sigan vaciando. Si por el dolor se recorta el
número de tomas es fácil que vaya a peor. Así que amamantar con mucha
frecuencia es básico. Recomendable calentar el pecho antes, con masaje, una
ducha, compresas calientes…
Otras recomendaciones generales son vigilar la dieta de la
madre, evitando tomar en exceso grasas saturadas, cafeína, chocolate, azúcares,
lácteos… y asegurar que se toman líquidos suficientes. Algunas mujeres refieren
mejoría tomando lecitina de soja.
Otra recomendación, que según los casos puede ir bien, sería
frotar el pezón con una toalla para ver si se abre después de haber aplicado
calor húmedo. Y amamantar acto seguido.
Puede ser aconsejable aumentar la ingesta de vitaminas C y D
para potenciar el sistema inmune. Masajes relajantes, o ropa que no oprima el pecho pueden venir
bien. Masajear el pecho antes de extraer.
Y algo que funciona muy bien y proporciona mucho alivio es
meter el pecho en un bol lleno de agua caliente, puede ser agua con sal, o de
aceite virgen templado, (que no queme
obviamente) inclinando el pecho hacia abajo para facilitar la extracción
manual, por efecto de la gravedad. La idea es dar calor húmedo al pecho,
después pasar una toalla sobre el pezón, a ver si se abre, y poner al bebé o en
su defecto hacer extracción.
La "técnica del descorche" recomendada en algunos
manuales sería poner calor, y posteriormente poner al bebé y hacer que se
retire como cuando descorchamos una botella, rompiendo el vacío de golpe. Así
es posible también quitar el taponcillo que obstruye.
En cualquier caso si parece que no desaparece enseguida o
has intentando ya alguna de estas recomendaciones sin éxito, te aconsejo acudir
al especialista.
Si es tu caso, puedes consultarme o enviarme una foto por Whatsapp para ver cómo lo solucionamos.
No se publicarán los comentarios de respuestas que no sigan las recomendaciones y evidencias científicas.
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Atiendo urgencias 24/7.
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No realizo consultas a mujeres que no están en período de lactancia. No se publicarán los comentarios de respuestas que no sigan las recomendaciones y evidencias científicas.
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Problemas en la lactancia
Las mujeres tenemos la capacidad y el poder de alimentar a nuestros
hijos. Tenemos dos mamas preparadas para lactar. Somos mamíferos. Si hemos llegado
hasta aquí como especie es gracias al amamantamiento. ¿Crees que hace dos mil
años había leches artificiales?
Otra cosa es que hay empresas, muy poderosas y con muchas
influencias, que fabrican leche artificial y como es lógico quieren vender su
producto. Y lo publicitan haciéndonos creer que es más moderno y libera a la
mujer de sus obligaciones…
No quiero meterme en camisas de once varas con el
neofeminismo, neomachismo, feminazismo… y disertaciones varias.
Sólo quiero contarte que dar el pecho es lo normal en
nuestra especie. No es que sea lo mejor,
o lo recomendado, o lo más beneficioso. NO. Simplemente es lo normal, lo
lógico. No hay más explicaciones.
Y los que defienden la leche artificial serán los que tengan
que demostrar por qué. Yo no hablo de ventajas de amamantar, hablo de riesgos de no hacerlo. Los efectos secundarios de no dar lo lógico a tu bebé, leche
materna, son el problema. Y muy grave.
Si no quieres hacerlo, no quieres: problema tuyo. Pero si sí
que quieres y hay problemas… ummm, ¡¡qué papeleta!!
¿Problemas con la
lactancia?
Amamantar no debe doler, nada, nunca.
Así de sencillo.
Lo normal es que todo vaya bien. No te asustes antes de tiempo. No tiene por qué haber problemas. Pero en ocasiones los hay. Por desgracia a veces hay dolor y/u otros problemas.
Podemos encontrarnos con ingurgitación o plétora, grietas,
baja producción de leche (hipogalactia), pezones planos y/o invertidos, mastitis, mastalgias, perlas de leche, niños que cogen poco peso, bebés con problemas de succión, madres con
problemas médicos, madres con poco tejido glandular, huelgas de lactancia...
¿Qué pasa si hay dolor?
Primero: recuerda que todo, todo, tiene remedio. Todo se
puede arreglar.
Segundo. Disponer de información veraz y contrastada,
ofrecida por un profesional de la lactancia (es decir, un IBCLC), ya desde
antes del inicio. (Es recomendable una consulta pre-parto.)
Tercero. Si hay un problema buscamos la causa y la abordamos.
NO cogemos atajos.
Cuarto. Hay que saber delegar. ¡¡Si no sabes qué pasa, pregunta!!
Y esto lo digo por el personal de salud que atiende en primera instancia a la
pareja madre / bebé. Un pediatra o enfermera, matrona, o ginecólogo que no se
ha actualizado en lactancia es muy probable que ante un problema te dé un mal consejo
en forma de biberón. Estaría bien reconocer que no sabes, y derivar a quien
sepa, en lugar de fastidiar una lactancia que con la ayuda adecuada podría
haber continuado sin más pegas.
Invertir en salud no sale caro.
Una consulta a tiempo con tu profesional de lactancia puede ahorrarte problemas futuros.
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