Cómo colocar al bebé para dar el pecho
No es ninguna tontería. Cuando nace nuestro primer bebé
no sabemos cómo colocarlo al pecho. Parece sencillo, pero siempre nos asaltan
las dudas. Y más si las primeras veces o los primeros días notamos dolor, o
vemos que el bebé no se agarra bien, se duerme, toma poco. No sabemos si
tenemos leche o no, si ha subido ya la leche o no, si tengo calostro o no…
Nos hemos preparado mucho durante el embarazo, pero sobre
todo para el parto, porque realmente suele asustarnos un poco ese momento. Pero
por muy largo que sea son unas horas. La crianza ya es para el resto de la
vida. Prepararse para la lactancia también es importante. Todo lo que sepas
antes de dar a luz, te vendrá bien. Porque cuando surgen las dudas o los
problemas una vez nacido, es más difícil tener el tiempo y las fuerzas de
buscar ayuda o información fiable.
Cuando hablamos de colocar al niño al pecho realmente hablamos
de postura y posición. La posición sería la del niño con respecto a nosotras, y la
postura sería la forma de colocarnos nosotras. Tanto posturas como posiciones
las hay variadas, muy variadas. Y nunca, repito, nunca, nunca tiene que
doler.
Principios básicos
Lo más importante es que la madre esté cómoda. Puedo dar una
toma en mala postura, y me puede doler la espalda, pero si todas las tomas las
hago en posturas incómodas, va a ser más complicado de llevar una buena lactancia.
Y eso suponiendo que todo lo demás vaya bien, que no haya grietas, que el bebé
coja peso…
Mi recomendación es que tengas siempre la espalda apoyada, que
los hombros queden apoyados en algún sitio, sofá, respaldo, cojines, cama… pero
apoyados. El tener la espalda y los hombros relajados sobre alguna superficie
hará que fluya mejor la oxitocina. Si estoy en tensión, sin apoyos, las
hormonas del estrés no dejarán circular bien a la oxitocina.
Los libros de antes recomendaban sentarse recta, espalda
apoyada, cojín bajo el bebé, pies de la madre en una baqueta… Yo incluso llegué
a comprarme un sillón sólo pensando en dar el pecho, incluso un enorme y
aparatoso cojín de lactancia. Y luego no es así. Se sabe que los bebés maman mejor
si la madre está reclinada hacia atrás. Y los cojines de lactancia muchas veces
son más una barrera que una ayuda.
Una vez que la madre está cómoda, el segundo punto básico es
que la boca del bebé encaje bien con el pecho de la madre. ¿Cómo? Boca muy muy abierta,
casi 180º, labios bien evertidos, areola dentro de la boca sin que se vea
apenas por la parte de la barbilla del bebé, naricilla y barbilla bien pegadas
al pecho. Tranquila, no se ahoga. Los bebés nacen con la nariz chata para poder
mamar bien y que entre el aire mientras. Y lengua rodeando el pezón por debajo.
Esto es lo más difícil, porque la lengua queda dentro de la
boca y no podemos verlo bien. Si acaso sentir. Pero al principio nos cuesta
percibirlo.
Se ven los labios evertidos, la boca bien amplia, barbilla
pegada al pecho, nariz prácticamente pegada al pecho. Se aprecia areola por la
parte de arriba, pero no por la parte de abajo, eso significa que el encaje es
más profundo.
Es importante que el eje de la nariz (de la cabeza del bebé) quede en el eje del
pecho. Si tenemos el pecho caído el bebé irá más abajo que si tengo el pecho
más pequeño y al frente. Imagina el eje del pecho que debería coincidir con el
eje de la cabeza del bebé. El eje del seno materno está
en relación al eje cefálico del bebé.
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| Carlos González. Manual práctico de lactancia materna, 3ª edición. Página 20 |
La cabeza y la espalda del niño tienen que quedar alineadas.
Oreja-hombro-cadera en línea. Es decir, sólo veo un hombro, una pierna, el bebé
está de lado. Vientre con vientre decíamos antes, pero hay posturas en que
realmente la tripa de la madre no va a estar en contacto con la tripa del bebé.
Revisa que la oreja, hombro y cadera del bebé sigan una misma línea imaginaria,
situando su abdomen frente al tuyo.
Y la cabeza en deflexión, doblada hacia atrás.
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| Nuca hacia atrás |

En la posición de cuna (que parece la más usada, al
principio al menos) , no hay que colocar al bebé en la flexión del codo, sino
en el antebrazo. ·La cabeza del bebé tiene que estar apoyada en el antebrazo,
no en el pliegue del codo, y la mano en la espalda en lugar de en las nalgas.
Para hacer bien el agarre, una vez que estemos bien colocadas,
cómodas, acercamos al bebé al pecho, orientado nuestro pezón hacia su nariz,
enfocando el pezón hacia el paladar.
Cuando abra la boca bien, acerco al bebé rápido hacia mí (no
es la madre quien va hacia el bebé).
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| Pezón hacia la nariz |
Una vez que está mamando, si estamos en silencio podremos
oír los tragos, que da un trago cada varias succiones. Al principio hará
succiones más rápidas, durante un minuto aproximadamente, que es lo que tarda el
reflejo de oxitocina. Y después hará ya las succiones más profundas y algo más lentas
pues la leche ya está saliendo.
Si mama bien, no nos tiene que doler. Nada. Esa sería la
primera señal de alarma.
Pero además tenemos que ver los labios evertidos, los dos.
Las succiones llenan la mejilla. La mejilla se ve llena, redondita, no hundida.
Lo normal es que el bebé empiece a mamar activo, con ojos abiertos,
con ganas. Haciendo ciclos de entre 10-30 succiones. A veces los primeros días
hacen ciclos más cortos, de 3-5 succiones y paran a respirar. Esta succión
inmadura irá mejorando con la práctica diaria, pero hay que asegurarse de que
está obteniendo leche suficiente. El dato más objetivo es el peso. Por eso los
primeros días es necesario y conveniente pesarlo con relativa frecuencia. Si no
coge lo esperado podremos intervenir. No tendría sentido esperar un mes por ejemplo.
Porque ¿y si no ha cogido peso? Habríamos perdido unas semanas valiosísimas.
La primera toma
La lactancia es un proceso normal e instintivo para la que el
bebé está preparado al nacer. Las madres sin embargo tenemos que
"aprender" y más si nunca hemos visto hacerlo. Pero el cómo sea el
parto va a influir decisivamente en esa primera toma.
Actualmente hay algunos protocolos en algunos hospitales que
no lo ponen fácil. Y si es cesárea menos aún.
Hace tiempo que se viene hablando de la técnica de la no
técnica o no hacer nada y dejar que el bebé lo haga solo. Pero esto no suele
funcionar si el parto ha sido intervenido, medicalizado.
Cuando nada más nacer en un parto sin intervención se coloca
al bebé sobre la madre y se le deja con ella sin interrupciones de ningún tipo
(ni para lavar, pesar, vitamina K, cortar cordón…) el bebé se arrastra por sí
solo y sabe localizar el pecho de la madre y mama de forma espontánea y
correcta. Suele tardar entre 20 minutos y una hora.
El problema es que si el parto ha tenido intervención esto
es más complicado. Si ha habido anestesia epidural, o si ha habido separación
de la madre al nacer, se ha visto que casi ningún recién nacido logra mamar
bien esas primeras veces.
Pero no te preocupes, porque todo tiene solución. Si no ha
podido ser, siempre se puede solicitar la ayuda de un profesional de lactancia e
intentar solventar los problemas que surgen. Poner remedio enseguida.
Veamos las posturas más frecuentes de las que se habla.
Bien, si la boca y pecho quedan bien encajados, realmente tenemos infinitas posturas para dar el pecho. 360º en cada pecho al menos. No sería muy ortodoxo darle la madre estando de pie y el bebé boca abajo (ver foto), pero si eso mismo lo trasladas a una cama, es perfectamente factible.
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| Tenemos 360º en cada pecho |
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| Boca abajo, o invertido. |
Pues sí, podría mamar boca abajo si el agarre fuera bueno. Pero
evidentemente no lo hacemos así. Sin embargo si así tal cual te tumbas, tenemos
una posición tumbada invertida, que es perfectamente asumible, y que además
puede ayudar a drenar zonas del pecho en casos de obstrucciones o mastitis.
En estas simpáticas fotos podemos ver que efectivamente
aunque no parezca muy correcto, es perfectamente factible.
No tengo los nombres de las autores y protagonistas de estas
fotos. Podéis contactarme por mail a info
@lactancia-ibclc.es
Y rizando el rizo, los bebés más mayorcitos pueden mamar hasta haciendo el pino. Con la edad se convierten en unos expertos y ya no miramos ni la colocación ni la postura. Puede llegar a ser muy muy divertido.
¿Quieres compartir tu foto? Recibirás un regalo a cambio. Pregúntame.
Puedes dejar un comentario aquí abajo, una reseña en este enlace y seguirme en instagram.
Biberón hasta en las uñas
Como sabéis ando últimamente enganchada a las uñas de gel, manicura semipermanente. En Aranda hay una artista del maquillaje que desde que abrió su negocio me tiene encandilada con el tema de las uñas. Yo no soy de maquillarme, pero las manicuras bonitas y bien hechas me fascinan. En mi instagram suelo subir las que Carolina me hace. Y a mis alumnos les gustan mucho.
Pues bien, buscando qué hacerme la próxima vez, me encuentro esto, permitidme que os enseñe la foto:
Flipando en colores, biberones con leche de verdad. No sé qué pensar, estoy aturdida cuando menos.
Os dejo la última que me ha hecho @carolinamasquemaquillaje ¿Mucho mejor que el biberón, no?
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| @carolinamasquemaquillaje @luisas_10 @luisa_ibclc_ |
#HappyIBCLCday
IBCLC DAY - Día Internacional de las consultoras certificadas en lactancia materna (IBCLC)
#happyIBCLCdayHoy, 4 de marzo de 2020, es un día importante para mí, y para todas las IBCLC. Y para todas las madres que acuden a nosotras.
El IBCLC Day se celebra cada año el primer miércoles del mes de marzo.
Fue creado por ILCA para reconocer el importante papel que desempeñan los IBCLC y para reconocer el conocimiento especializado que poseen los IBCLC y que marca la diferencia en las vidas de las familias que amamantan.
IBCLC es la única titulación a nivel mundial que certifica que una persona posee los conocimientos teóricos, prácticos y éticos en lactancia materna para dedicarse profesionalmente a la atención de madres/bebés y a la docencia en el campo de la lactancia.
La acreditación se otorga después de aprobar un examen ofrecido por el IBLCE (International Board of Lactation Consultant Examiners), y debe re-acreditarse cada cinco años para garantizar la total actualización de conocimientos.
Mi bebé rechaza el pecho
A veces el bebé rechaza el pecho cuando está despierto, pero sin embargo de noche o adormilado sí se agarra. Suele suceder en torno al segundo-tercer mes, en lo que llamamos la crisis de los 3 meses (que no siempre es a los 3 meses exactos).
Cuando esto ocurre las mamás podemos perder la paciencia y caer en la tentación de ofrecer un biberón. Porque muchas veces tenemos una gran falta de confianza en nosotras mismas y en nuestra leche, en nuestro poder de producir leche. Recuerda que somos mamíferas. Tener leche cuando tenemos un hijo, es lo normal, nuestro cuerpo está hecho así.
Ese "biberón de ayuda", que NO LO ES, es un "biberón de estorbo" y hace mucho daño. Y aquí ya no sabemos si ha sido causa o consecuencia. Entramos en un círculo vicioso tremendo del que es muy difícil salir. (Pero ojo, no imposible!!)
El bebé a esa edad ya mama bien y obtiene lo que necesita en mucho menos tiempo y a veces en muchas menos tomas. Algunos maman de noche y luego por el día no quieren saber nada porque hay demasiado mundo que descubrir. Si aparece el "biberón estorbo", la liamos. El bebé se acostumbra a que la leche salga sola, sin esfuerzo, a veces según qué biberones demasiado rápidamente y en mucha cantidad, y claro, luego en la teta hay que hacer un esfuerzo y ya no quieren. Salvo cuando están dormidos o adormilados, que al perder la conciencia se les olvida que hay más mundo y estímulos y suelen coger la teta sin problemas.
Si doy un biberón, esa cantidad de leche dejo de producirla para la siguiente vez, y entonces la siguiente toma me veré abocada a dar otro biberón, y así es muy fácil perder la producción, y por lo tanto la lactancia, en muy poquitos días.
Lo bueno es que esta situación también se puede revertir, pero también necesitamos de unos pocos días, no ocurre de la noche a la mañana. Tenemos que tener paciencia.
Dile a una mamá agobiada que tenga paciencia, que ve que su hijo no se agarra más que de noche y que ve que cada día hay que ofrecer más biberón… Dile a una mamá con depresión post-parto, o a una mama sin una tribu que la apoye, que tenga paciencia… y que además está pensando que le quedan pocas semanas para reincorporarse al trabajo remunerado… No funciona, ¿verdad?
Si el rechazo es sólo diurno, entonces no te preocupes, aunque es fácil decirlo. Si hace tomas nocturnas o en siestas, aprovecha esas tomas. A lo mejor está sacando todo lo que tiene que sacar y durante el día pasa de tomar más porque el mundo es más interesante.
Si sigue haciendo deposiciones normales, acordes con la edad, está activo, y sigue cogiendo peso, todo está bien.
¿Qué hacer? Paciencia, paciencia, paciencia. Practicar mucho piel con piel, y colecho por supuesto. Y cuanto más tranquila estés antes volverá la calma, porque el estrés y la oxitocina no se llevan muy bien que digamos.
Si durante el día te angustia que no coma, no ofrezcas biberón, porque entonces NO romperemos el círculo vicioso. Si de verdad quieres darle algo de tu leche extraída, mejor con vasito o con jeringa, u otro método que no sea tetina.
Y practica la virtud de la paciencia, que con bebés siempre funciona: esperar con calma que las cosas sucedan ya que no dependen estrictamente de una, hay que darles tiempo.
Si por el contrario el rechazo es siempre, día y noche, eso suele ocurrir bien por enfermedad, o porque el bebé está tomando otra cosa: biberones o alimentación complementaria. Porque ningún bebé se desteta solo de la noche a la mañana si no ha habido otro tipo de alimentos.
A esto lo llamamos huelga de lactancia o bache de lactancia. Puede ser debido sobre todo a:
- Dolor bucal por afta, llaga, infección, cándida o muguet, dentición…
- Reacción del bebé a algún grito o dolor de la madre porque le ha mordido y esta ha gritado por ejemplo.
- Otitis media que le produzca dolor al succionar.
- Infección de garganta.
- Dificultad para respirar por un resfriado.
- Demasiados biberones.
- O demasiada chupeta.
- Por dejarle llorar de forma repetida y por tiempo prolongado, cuando el niño lo que desea es atención y mamar. Esto puede desencadenar una reacción paradójica de rechazo, que de persistir, puede afectar seriamente su relación afectiva con la madre y el futuro de su lactancia.
- Algún cambio importante en la vida del bebé como un cambio de domicilio, un cambio de horarios o de trabajo del adulto, una separación prolongada, un viaje…
- Un cambio en cremas, perfumes, desodorantes, alguna ropa nueva de la madre…
- Intolerancias o alergias a algo que toma la madre.
- Algunos bebés rechazan el pecho si su madre se vuelve a quedar embarazada. No sería la primera vez que he sido yo quien le ha dicho a la mamá que estaba embarazada.
Entonces lo que hay que hacer es intentar buscar la causa, para solucionarlo más fácilmente.
Cualquier rechazo, sea diurno o total, es súper frustrante para la madre, entendiéndolo como un rechazo personal. No suele durar mucho, a veces una semana, pero en alguna ocasión un poco más.
¿Qué hacer? Romper el círculo. Hacer extracciones para mantener la producción y evitar problemas en el pecho, y dárselo sin usar tetinas de ningún tipo. (Vaso, cuchara, jeringa…) Mucho piel con piel, pero de verdad, sin ropa, en contacto total. Y paciencia, mucha paciencia.
Y no quiero terminar sin hablar del apoyo. Es fundamental que la madre se sienta comprendida y apoyada. Por la pareja, la familia, su médico y su pediatra, el personal de salud… Y por una tribu. Por eso los grupos de apoyo son tan importantes.
Y además, siempre recomiendo una Consulta Prenatal sobre lactancia, para saber qué es normal y qué no, qué puede ocurrir en el periodo de lactancia y cómo afrontarlo, evitando así por ejemplo la facilidad con la que nos ofrecen biberones y leche artificial a cualquier pareja madre-bebé.
Quiero recalcar la importancia de la consulta prenatal, puesto que me llegan a la consulta muchísimas madres que me dicen que nadie les había contado que esto podía pasar, que no se han sentido bien informadas por los profesionales que las han atendidos en las clases de preparación al parto por ejemplo. Quizá a ti te llegue tarde la información, pero seguro que se lo puedes transmitir a tu hermana, amiga, conocida... La información es poder.
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¿Qué es el porteo ergonómico?
Portear es llevar al bebé encima,
en brazos.
Según la RAE portear es conducir o llevar algo de una parte a otra por un
porte o precio convenido. Realmente es una traducción aproximada de la palabra inglesa Babywearing
(practice of wearing or carrying a baby in a sing or in another form of carrier).
Es decir, llevar al bebé –de un sitio
a otro, o no– con una tela o de algún
modo en que esté pegado a quien lo lleva, como estar en brazos, abrazado. Con
la ventaja de que el porteador puede tener las manos libres.
Así pues el porteo es un sistema de transporte para llevar al bebé o al
niño asegurando un contacto continuo con quien lo lleva, que suele ser el
adulto (padre o madre, tío o tía, abuelo abuela…) pero también un hermano
mayor. Y es importante que sea ergonómico. Lo es si respeta la postura natural
del bebé según su edad y fase de desarrollo, repartiendo uniformemente el peso
del bebé sobre el cuerpo del porteador, manteniendo una postura correcta y
adecuada tanto el bebé transportado como el adulto.
Si se empieza a portear desde recién nacido, es mucho más fácil adaptase
porque el peso del bebé va aumentando pero va aumentando paulatinamente la
resistencia y fuerza de la espalda del adulto. Empezar cuando el niño ya es más
mayor, también es posible, pero habrá que ir haciéndolo en períodos más breves
de tiempo y aumentando hasta que vayamos aguantando más tiempo.
Teniendo en cuenta que los portabebés económicos (ojo, no todos los son) el
peso se reparte bien normalmente entre cadera y hombros del porteador, y se
aguanta muy bien el peso al quedar repartido.
Para el adulto es mucho más cómodo que cargar en brazos. Si cogemos al bebé
a la cadera, desplazamos la columna hacia la cadera contraria para
contrarrestar. Si lo cogemos en brazos delante, nos desviamos hacia atrás
forzando la región lumbar. Pero si usamos un sistema ergonómico adecuado, no
movemos nuestro centro de gravedad y por eso es también bueno para la espalda
de quién lo lleva.
En cuanto al bebé, cuál es la posición
correcta.
Los recién nacidos nacen con una postura de C en su espalda, con una sola
curva, encogiditos. Según van cogiendo peso y madurando, se van estirando.
Sobre los tres o cuatro meses aparece la curvatura del cuello que le permite
sostener la cabeza. Alrededor del año empiezan a ponerse de pie y caminar apareciendo
la curva baja de la espalda. Pues bien, el portabebé debe poder adaptarse a
esos cambios. Por eso no ha de ser rígido y se tiene que adaptar a la posición
natural del bebé en cada momento.
La cabecita del bebé también tiene que estar bien sujeta, sobre todo en los
menores de 3 meses cuando aún no la sujetan por sí mismos. Y cuando ya sujetan
la cabeza si el bebé se duerme en el portabebé, algo que hacen con facilidad
dado lo placentero que es ir así, es necesario que el portabebé asegure la
cabeza.
Además, el portear ayuda a evitar la plagiocefalia. A veces pasan
demasiadas horas tumbados en cunas o / y cochecitos y si siempre es del mismo
lado puede aparecer plagiocefalia.
Por otro parte la cadera del bebé debe ir bien colocada. ¿Cómo es esto?
Pues el fémur bien encajado en el acetábulo de la cadera, Para ello la posición ranita es la adecuada:
las rodillas quedan más altas que el culete, las piernas abiertas, la corva
(parte de atrás de la rodilla) sujeta con el portabebé. Esta posición ayuda
también a evitar la displasia de cadera. En forma de M.
Para que el portabebé sea ergonómico ha de ajustarse punto por punto al
cuerpo del bebé, no tiene que haber partes rígidas. El portabebé se adapta a la
posición natural del niño y no al revés.
Premisas básicas
Debemos tener contacto visual permanente, siempre ver la carita del bebé.
Que la cabeza esté “a la altura de tus besos”, ni muy arriba ni muy abajo. Con
las vías respiratorias libres sin que nada cubra su rostro, con ropa cómoda
evitando piezas con pie para que no tiren demasiado.
Nunca el bebé debe ir mirando hacia delante. Siempre cuerpo con cuerpo.
Puede ir a la cadera, a la espalda o al frente, pero siempre la tripita del
bebé en contacto con el cuerpo del adulto. Cuando ves un adulto porteando a su
bebé mirando hacia adelante, sabes que la postura es incorrecta y que la espalda
del bebé está forzada, y que el adulto también estará muy incómodo y aguantará
menos rato. Y además el pobre bebé estará sobre-estimulado y sobre-expuesto.
Si vemos que alguien lo hace así, ¿qué le decimos? Pues que “qué bien que ha decidido portear a su
bebé” porque el contacto continuo es lo mejor, pero que si prueba en la otra dirección
irá mejor…
El porteo facilita la vida a los padres y respeta los tiempos del bebé, su
desarrollo psicomotor y neurológico.
A la hora de elegir un portabebé tenemos que tener cuidado pues hay
muchísima oferta en el mercado, pero cuidado, porque no vale cualquier cosa, no
todo es ergonómico.
Es muy fácil encontrar las mochilas “colgonas” (el bebé va colgado de los
genitales) en muchas tiendas de puericultura y productos para bebés, que suelen
ser además bastante caras, y en sus cajas llega a poner que están avalados por
tal o cual sociedad de pediatras o de matronas… o que se puede poner al bebé
mirando al frente a partir de X mes… Si ves eso, retírate, huye.
Existen muchos tipo de portabebé diferentes: mei tai, pouch, mochila,
fular, bandolera… Y de cada uno de ellos hay muchísimas marcas y modelos. ¿Cuál elegir? Esa es la cuestión.
Si puedes probar varios antes de hacer un desembolso, mejor que mejor. Pero
lo mejor es que consultes con una asesora de porteo que te indique cuál es el
más conveniente para ti y tu bebé, según vuestras necesidades y momento de
desarrollo.
Beneficios
para el bebé:
- Les aporta seguridad: el bebé reconoce el cuerpo y olor de su madre.
- Fortalece los vínculos entre el bebé y sus cuidadores.
- Tranquilidad, al sentirse seguro está tranquilo. Un bebé porteado llora menos.
- Mejora su calidad de sueño. La relación madre-bebé proporciona al bebé una regulación fisiológica.
- Estimula todos sus sentidos.
- La postura ergonómica mejora su bienestar físico, beneficia el desarrollo correcto de su cadera y columna.
- Sobre el cuerpo materno, los sistemas del bebé funcionan de manera perfecta: termorregulación, sistema digestivo, sistema circulatorio, respiratorio, etc…
- Favorece la lactancia materna a demanda porque está más cerca de la madre.
- Mayor desarrollo neuronal, al estar en contacto están más tranquilos. El balanceo y movimiento continuo estimulan su sistema vestibular.
- Menos reflujos y cólicos al estar en vertical.
- Menos riesgo de plagiocefalia.
- Duermen más fácilmente y durante más tiempo.
Beneficios
para el porteador:
- Al favorecer la segregación de oxitocina mejoran los síntomas de depresión postparto.
- Mejora su calidad de vida.
- El contacto físico refuerza los vínculos.
- Aumento de la autonomía y movilidad.
- Favorece la lactancia materna.
- Mucho más baratos que los carritos.
- Ocupan mínimo espacio.
En PORTEO ARANDA y los Talleres de porteo en Aranda de Duero podrás descubrir todos los secretos del porteo,
conocer distintos tipos y modelos, probarlos todos, y cuando sepas cuál te
gusta también podrás adquirirlo.
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Bebés y hermanos mayores son bienvenidos.
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Prepara tu lactancia antes de dar a luz
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Los “dichosos” frenillos
Digo “dichosos” porque ¡¡ anda que no dan guerra !!
Veamos por qué.
Entre las causas más frecuentes
de dolor en la lactancia están:
· la mala colocación del bebé, tanto la posición del bebé con respecto a la
mamá como la posición de su boca y labios con respecto al pezón.
·
la presión ejercida por el dedo de la madre colocado
sobre la mama por encima del pezón (gesto que hacen muchas mamás porque piensan
–equivocadamente- que su bebé no va a poder respirar bien si está muy pegado al
pecho).
· y la retirada del bebé del pecho sin haber roto el
vacío antes con lo cual el pezón se estira mucho aún en succión.
Además la lactancia puede
fracasar por mastitis y congestión, grietas
que no curan, perlas de leche, falsa percepción por parte de la madre de
hipogalactia, estrés, un bebé que llora mucho, aparición de lo dientes, malos
consejos profesionales o del entorno, falta de apoyo y por problemas
psicológicos.
Y por el frenillo lingual. Causa
de muchos de estos problemas.
En la consulta me encuentro con
muchos frenillos. La madre cuya lactancia va bien desde un principio no suele
ir a los grupos de apoyo. Y en aquellas mamás cuyas lactancias no funcionan,
suele haber dos grupos: las que dejan la lactancia pronto sin buscar soluciones
–o quizá las buscaron en profesionales no actualizados o no tuvieron suerte en
dar con alguien adecuado- y las que saben que dar el pecho es lo mejor y quieren
conseguirlo a pesar de los pesares. Son este tercer grupo las que más acuden a
los grupos de apoyo. Por eso en mi consulta veo a tantas madres con problemas
en sus lactancias.
Así que cuando llega una mujer y
su problema sólo es de reposicionamiento, o tal vez nada más de apoyo anímico, o
que necesita un poco de información veraz, me quedo gratamente sorprendida pues
como os decía lo que más abunda en la consulta son los problemas más gordos. Lo
que más veo son lactancias complicadas, a veces realmente difíciles. Mujeres
con pezones destrozados por las grietas,
con infecciones dolorosísimas, bebés con bajo peso, a veces deshidratados…y
algunos problemas mayores.
Y muchos de esos problemas vienen
por un frenillo o anquiloglosia.
Definición de anquiloglosia: es
el tejido debajo de la lengua que une a ésta con la parte inferior de la boca y
restringe el movimiento de la lengua.
En los niños con frenillo corto,
generalmente esta banda de tejido se encuentra muy cerca de la punta de la
lengua, lo cual deja muy poco movimiento libre, aunque también se presenta como
frenillo demasiado corto o inflexible. Antaño las matronas se dejaban una uña larga
y se cortaba nada más nacer el bebé. Se diagnosticaba y remediaba al nacer el
niño para prevenir problemas de lactancia y del habla. Sin embargo, al ir
disminuyendo la popularidad de la lactancia en los años 1940 y 1950, este
tratamiento dejó de ser común. Las dificultades que presenta el frenillo corto
para la lactancia dependerán del grado de flexibilidad, el largo de la lengua
que queda libre y la flexibilidad del fondo de la boca.
He visto sin embargo casos
de frenillos muy evidentes que no han dado problemas pues eran muy flexibles, o
el pecho de la madre muy moldeable, o ambas cosas a la vez y han conseguido una
feliz lactancia, a veces en posturas poco ortodoxas. La colocación al pecho era
tan buena que el frenillo no causaba problema alguno. Hago el seguimiento a
estos niños hasta más allá del destete pues como maestra y logopeda quiero ver
la evolución y consecuencias en cuanto al habla y el desarrollo de la
dentición.
Pero lo normal, cuando hay un
frenillo, es que haya dolor y otros problemas, en esos casos sí “hay algo roto
que habría que remediar”. Cuáles son las consecuencias
a corto y largo plazo de tener anquiloglosia:
· La primera es la lactancia, problemas en la alimentación,
y dolor en la madre. La lactancia no debe doler, nunca, nada. Ni debe cansar al
bebé.
· Después, viene la dentición, mala mordida,
ortodoncias…
·
Y más tarde el habla, diferentes problemas en la
pronunciación de determinados fonemas.
· El frenillo impide el desarrollo correcto del
paladar duro, que se queda más arqueado y puede provoca apneas. La respiración
se hace oral, y se tiende a echar la cabeza hacia atrás para respirar mejor.
Esto con el tiempo puede provocar también problemas en la espalda.
· Problemas gástricos. Al tener dificultades con la
lactancia, y la respiración, se ocasionan muchas molestias gástricas. Provoca gases, impide que la lengua se coloque en una posición eficaz y se traga mucho aire.
·
Hay más riesgos de bronquitis, laringitis,
faringitis, otitis…
· Y otros problemas de tipo social como no poder dar
un beso con lengua cuando sea mayor, o tener que comer los helados a mordiscos
porque cuesta lamerlos.
Y qué signos nos indican la existencia de un frenillo:
o Dificultad para coordinar succión-deglución: bebé
que se cansa y se duerme pero sin haber terminado de comer, no se queda
saciado. Tomas eternas.
o
Chasquidos al mamar, el bebé pierde el vacío. Y
por tanto coge más aire, lo cual le hace estar más incómodo. Se suelta muchas
veces a lo largo de la toma.
o
Utilización de musculatura accesoria, el bebé
compensa con los labios y tiene callos o ampolla de succión. O deprime las
mejillas. La boca poco abierta, y el labio inferior poco o nada evertido.
o
La compresión excesiva del pezón puede causar
vasoespasmo reflejo: la punta del pezón se pone blanca tras toma. La madre
refiere dolor, escozor, ardor… Refieren como que el bebé les muerde.
o El pezón sale de la boca del niño deformado,
comprimido o pellizcado como la punta de un pintalabios nuevo, con una cresta
de compresión a lo largo del pezón. El pezón puede mostrar una ampolla en la
punta, incluso formando una grieta.
o Puede
haber escasa trasferencia de leche, el niño no coge peso.
o
Como
el pecho no se vacía bien, puede haber obstrucciones, mastitis, abscesos. Así
como descenso de la producción.
o
Limitación de movilidad de la lengua. Se ve
torcida, o con el surco marcado, la punta en forma de corazón, o toda ella en
forma de cuchara.
o
Pérdida de peso muy elevada y que no recupera
pasados los primeros 15 días.
o
Deshidratación, cólico, ictericia neonatal …
o
En visitas hospitalarias hipoglucemias en los
primeros días de vida.
Lo que suelo hacer primero es
valorar una toma, sin intervenir, ver qué hay, qué no hay, cómo es la relación
mamá-bebé mientras hago la anamnesis. Y cuando todo apunta a anquiloglosia
valoro la boquita del bebé.
Le cuento a la mamá o a la pareja
lo que sé. Valoramos juntas los pros y los contras de la intervención. No todas
las parejas deciden intervenir. La palabra “operación” asusta mucho. Me gusta
más decir sólo “cortar”. Los padres a veces niegan el problema, no les parece
importante, o piensan que se rompe solo o que mejora con el tiempo. Creen que
es complicado, la palabra asusta. Y además falta de coordinación de los
distintos profesionales a quien vistan, que se contradicen. En nuestra ciudad
no tenemos ningún pediatra que corte frenillos posteriores. Los anteriores sí
suelen cortarlos a petición de la madre, pero cuando las derivo con diagnóstico
de un frenillo posterior (tipo 3-4), los pediatras dicen que no hay. Así que
derivamos a profesionales de otras ciudades cercanas, de Madrid
fundamentalmente, pero que en la mayoría de los casos son de pago. Este es otro
problema añadido pues en estos tiempos de crisis no todas las familias se lo
pueden permitir.
En todos los casos doy las pautas
oportunas para llevar la lactancia lo mejor posible, haya o no intervención. Y
me ofrezco para hacer un seguimiento. Las asesoras no podemos ni debemos “perseguir” a las madres.
Son ellas quienes deben querer salvar su lactancia, quienes han de acudir.
Qué pautas seguir para mejorar la transferencia y el dolor
mientras se decide si intervenir o no:
Ø Poner mucha atención en la
posición y colocación al pecho. Procurar un agarre asimétrico: apuntar el pezón
hacia el labio superior, hacia su naricilla, para que extienda la cabeza
ligeramente hacia atrás, abra la boca bien grande y se coloque al pecho con el
labio inferior y la punta de la lengua tan lejos de la punta del pezón como sea
posible puede ayudar a lograr esta meta (Eastman 2000).
Ø Que la madre coloque el
labio inferior del niño sobre su areola y use este punto como eje para la
colocación al pecho, casi rodando el pecho hacia la boca del niño.
Ø Apoyo mandibular y apoyo
sublingual.
Ø Las mejores posiciones son
las biológicas, ventrales, la madre en tendido prono y el bebé encima. Rugby y a caballito van bien también.
Ø En algunos casos, uso de
pezonera. Supervisado por una asesora.
Ø Vigilancia de la
producción, puede ser necesario la suplementación y las extracciones
Existen distintas clasificaciones de frenillos.
Pero parece que más o menos hay consenso en identificarlos como anteriores y
posteriores según la unión esté más cerca de la boca o de la garganta digamos.
En general hablamos de 4 tipos.
El 1 y 2 serán los anteriores y el 3 y 4 los posteriores. La mejor manera de
verlos es con unas fotos. Da un poco igual diagnosticar un frenillo como 2 ó
como 3, o dudar entre 3 y 4 por ejemplo. Lo importante es el problema que este
frenillo conlleva, y decidir si intervenir o no. Os dejo unas fotos, el tipo
1 y 4 por ejemplo son muy evidentes,
pero sin embargo es más complicado discernir entre un 2 y un 3, o entre un 3 y un 4.
Como se ve en las fotos del tipo
4, no hay una telilla tan evidente como ocurre por ejemplo en el tipo 1 o 2. Y
esto es lo que lleva a muchos profesionales a decir que no hay frenillo. Pero
sí, es un submucoso que además puede dar más problemas que el resto. De ahí la
importancia de la actualización en lactancia de los profesionales de la salud
que atiendan bebés y niños lactantes.
Existe también el frenillo labial
que provoca que el labio no evierta tan claramente, pero no causa tantos
problemas como los linguales. La madre puede vigilar durante la toma e ir
sacando con el pulgar cada vez que vea que lo mete.
· La restricción de movimientos linguales interfiere
con una alimentación normal y desarrollo adecuado de la orofaringe y
nasofaringe.
· El frenillo posterior (submucoso, o tipo 4) es más
difícil de reconocer pero puede tener más impacto sobre la movilidad lingual.
· La frenotomía es una intervención sencilla y segura.
· Si los padres deciden no operar, hay estrategias de
manejo de la lactancia que pueden ayudar a compensar.
(Primera edición 6 febrero 2013)
(Primera edición 6 febrero 2013)
(Actualizado 2021)
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