El real decreto que desconoce mi centro de salud.


Ayer mismo pude comprobar cómo en mi centro de salud, por lo visto, se desconoce el Real Decreto 867/2008 del 23 de mayo (http://www.boe.es/boe/dias/2008/05/30/pdfs/A25121-25137.pdf) por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y preparados de continuación (y que sustituye al RD 72/1998).

Una de las múltiples causas que a lo largo del siglo XX han contribuido al abandono de la lactancia materna en los países desarrollados ha sido la publicidad de leche artificial que por desgracia ocupa un lugar destacado. No puedo entender cómo una leche de peor calidad, menos sana, que puede causar un montón de problemas y que encima cuesta muy cara, pueda haber llegado a donde ha llegado. Hay muchos intereses creados, y muchos lobbys.

En 1981 la OMS dándose cuenta de esto, promulgó un Código Internacional de comercialización de sucedáneos de leche materna.   Podéis verlo entero aquí.  Muy resumido lo que el código dice es:

  • Los centros sanitarios no deben exhibir carteles ni productos.
  • Las industrias de alimentos infantiles no deben dar suministros gratuitos de leches a los hospitales. 
  • Ni promover sus productos al público o al personal de la salud. 
  • Ni utilizar imágenes de bebés en sus leches, biberones o tetinas. 
  • No deben dar regalos a las madres o trabajadores de la salud. 
  • Ni dar muestras gratuitas de sus productos a la familia. 
  • No deben promover alimentos infantiles o bebidas para bebés menores de 6 meses de edad. 
  • Las etiquetas deben estar en un lenguaje comprensible para la madre y deben incluir advertencias sobre las consecuencias de su utilización para la salud.
El Código es un requerimiento mínimo que los países deben cumplir, y en España ha sido desarrollado en el Real Decreto 867/2008, pero es más que obvio que se incumple constantemente.

No voy a poner la foto de cómo estaba ayer decorada la sala de espera de mi centro de salud, no voy a hacer publicidad de esas marcas, pero había varios carteles con la foto de un bebé regordete, sentado, solo, que en sus manos lleva un bote en el que se lee y reconoce perfectamente la marca del preparado, y el cartel firmado abajo bien grande por el logo de la marca comercial. Todo un despropósito.

Un bebé lactado estaría en el regazo de su madre y sostendría una teta, no un bote…

Esto no es la primera vez que ocurre, ni por desgracia será la última. Ocurre en Aranda de Duero, pero ocurre también en tu ciudad, y en la tuya…

Qué podemos hacer: denunciarlo. Es más que probable que muchos de los trabajadores del centro desconozcan la existencia de este real decreto. Pero también es cierto que no es la primera vez que le digo a la enfermera que corresponde a mis hijas que eso es ilegal, y se limita a decir: “¿Ah sí?” mientras apunta pesos y medidas de mis hijas en la anticuadas tablas de Orbegozo, (que también la he dicho que sería mejor que usaran las nuevas tablas de la OMS… pero desconoce y desde luego no hace por conocer). Esas mismas casas comerciales que luego les pagan cursos y congresos…

Como madre me indigna.

Como profesional de la salud además de indignarme me disgusta. Cartas al gerente, quejas… Pero sobre todo información a las madres, para que estas conozcan lo que hay y decidan libremente sin presiones. Para que las madres se empoderen.

Si en tu centro de salud se entregan muestras gratis de leche artificial o papillas, si hay carteles por doquier repletos de publicidad subliminal, si el boli o la libreta con que escribe tu médico es “casualmente” de una marca de leche… que sepas que es ilegal. Y deberías quejarte porque eso es jugar con tu salud y la salud de tu hijo/a.

Si quieres puedo proporcionarte modelos de cartas-denuncia si no sabes por dónde empezar.

¡Defiende tus derechos! ¡Es de ley!

Mi bebé hace las cacas verdes


A veces, sobre todo en las primeras semanas de vida del bebé, puede que haga las cacas verdes.

Si viene a consulta una madre y me cuenta o veo que su bebé está haciendo cacas verdes últimamente, me alegro de que haya venido porque podemos ponerle solución.

Pero muchas veces ocurre que por la calle me encuentro con mamás y durante el transcurso  normal de la conversación (que yo sólo soy asesora en la consulta) mencionan en algún momento que su hijo/a hace las cacas verdes. Ahí me es difícil actuar porque no quiero entrometerme. Si la madre me lo está contando porque sabe que soy IBCLC, yo le puedo aconsejar. Pero ¿y si no quiere consejo? ¿O si no sabe que soy un profesional de la lactancia y puedo ayudarle? ¿Qué hacer?

A veces esa misma madre que me habla de cacas verdes lleva al bebé con una chupeta puesta, y muchas veces  demasiado tapado. Y a veces menciona también que ha ido al pediatra porque estaba un poco mosca con el tema. O menciona que de peso anda justo. O dice que tiene alguna molestia en el pecho… ¡¡¡Vaya!!

Tenemos un problema. Veamos.

Si el bebé no está extrayendo leche suficiente presentará signos típicos de hambre que las madres tienen que conocer. Qué signos:

-        el bebé tiene hambre toooodo el tiempo, parece que no se sacia,

-        succiona sus puños,

-        mueve la cabeza de un lado a otro cuando está en el pecho,

-        suelta el pezón frecuentemente; grita o gime con frecuencia,

-        es difícil de consolar o se muestra molesto después de la toma,

-        no se suelta solo después de la toma; se duerme en el pecho pero sin soltarlo,

-        está en el pecho más de treinta minutos por cada lado; tomas eternas,

-        toma con ansia la leche extraída si se la doy después de la toma.

La composición de la leche varía durante la toma: la primera leche que sale es más acuosa para saciar la sed, porque es rica en lactosa e hidratos de carbono pero baja en grasas. Es la leche del final, que no se puede saber a partir de qué minuto sale, pero sí después de un rato de toma, la que es más rica engrasas, la que le deja saciado y satisfecho. Es el bebé el que tiene que soltar el pecho, cuando él considere que está lleno. Hay que darle la libertad para que lo haga.

Pero claro, si estoy media hora y no se suelta, se queda dormido en el pecho… es que algo pasa. Ahí es cuando te aconsejo que acudas al especialista en lactancia: un IBCLC (no todos los pediatras son especialistas en lactancia, muchos no están actualizados).

Una caca verde de manera puntual, no es un problema.  Pero si todas las cacas son verdes indica que toma demasiada leche del principio, cargada de lactosa, y que su intestino no puede degradarla toda. Indica tomas muy cortas o problemas en la succión. Quizá sólo posturales. Si además vamos “justos” de peso, cuidado. Aunque a veces toman tanta leche del principio que el peso va bien, incluso elevado, pero a costa de cólicos y malestares intestinales, compensan que no llegan a la leche del final tomando mucha leche del principio.

Y aquí es cuando veo a muchas mamás que me dicen que han ido al pediatra, cuando han notado cacas verdes y aunque no tengan un problema concreto bien definido, notan que algo no va bien del todo. ¿Qué pasa? Que en la mayoría de las ocasiones el pediatra como no sabe de qué va, le da un mal consejo, una infusión, o peor aún, le recomienda la temida “ayudita”… ¡Ojo!

El especialista en lactancia que descarte problemas anatómicos como el frenillo, que puede que no cause problemas aparentemente, pero ya está haciendo que las cacas sean verdes… problemas posturales u otros problemas en la madre.

¿Y qué hago yo entonces, como madre?

Hay que saber qué es "a demanda", no saltarse tomas. Hay que ofrecerle muy a menudo, muchas veces, todas las que quiera, aunque “sólo haya pasado una hora”. Da igual, sólo él sabe cuándo quiere. La leche materna es muy digerible y el vaciado gástrico con leche materna se produce enseguida.

Asegurarse que la toma no sea muy corta para ayudar a que llegue leche más grasa. Usando estrategias como la técnica de la compresión del pecho. (Puedes ver aquí una explicación con enlace a vídeos.) También puedes sacar manualmente la leche del principio y que el bebé empiece la toma un poco después, para que tenga más acceso a la leche más grasa.

Y ante todo, tranquilidad y buenos alimentos… como decía mi padre.

La ignorancia es atrevida

Llevo unas horas acordándome de la canción de Alaska “La Funcionaria Asesina”. ¿Por qué? Porque ayer tres representantes de Lactaranda tuvimos una reunión con un funcionario de nuestro Ayuntamiento. ¡Madre mía, qué de tópicos y prejuicios! No es que este funcionario sea un asesino, no. Pero metafóricamente se nos quiere cargar.
Conste que escribo a título personal, como IBCLC que trabaja voluntaria para Lactaranda. No represento a la asociación en este artículo.
Pero tengo que contarlo.
Este señor es el responsable de repartir locales y dinero para las asociaciones de Aranda de Duero. Él se lo guisa y él se lo come. Legislatura tras legislatura, da igual del color que sean, él hace y deshace según le caigas bien o mal. Y se ve que la teta no le cae.
Fue una hora de escuchar sus logros personales –que no venían a cuento–, de no dejarnos apenas hablar, y de soltar pullitas una tras otra, topicazo tras topicazo. La ignorancia es atrevida.
Mencionó eso tan manido ya de la “secta”. Que si ha oído, que si tal, que si cuál... ¿pero te has molestado en leerte las memorias que te presentamos? ¿Pero acaso sabes lo que hacemos? ¿Pero has venido a alguna de nuestras actividades? Y la persona que te lo ha dicho, ¿ha venido? ¿Sabe de lo que habla? Porque la familia que viene lo hace pidiendo ayuda, normalmente porque se la han negado en los centros de salud, y nosotras se la hemos dado, gratis. Viene porque quiere conseguir lactar a su bebé. Nadie las obliga. Cada consulta es una hora o un par de horas, de atención personalizada llevada a cabo en este caso por una profesional reconocida. Si yo no hablo de tu trabajo porque no lo conozco, no hables tú del mío porque no tienes ni idea. La ignorancia es atrevida.
Cuando le hemos dicho que atendemos 500 consultas presenciales al año (unas 10 por semana) se ha quedado un tanto sorprendido. Más el teléfono, más el mail, más el foro. Pero eso lo sabría si leyeran las documentaciones que les entregamos cuando nos las solicitan.
Ha hablado de tetas caídas. De mujeres que no tienen leche. Y qué hace un niño de 3 años tomando pecho. Señor funcionario, las tetas se caen por la edad y mientras no te pongas silicona, todas se caen, las de tu pareja también, aunque no haya dado el pecho porque claro, ella no tenía leche.
Le he ofrecido documentación y toda la evidencia científica que necesite, como psicólogo, pero no la quiere claro. No se va a molestar en leerlo. La ignorancia es atrevida.
Asociaciones con apenas 4 ó 5 miembros y formadas con posterioridad a Lactaranda han pasado por delante de nosotras obteniendo su sede gratis. Nosotras pagamos un alquiler de 200 euros al mes, más los gastos de luz. Y sin teléfono fijo porque no podemos mantenerlo. Tenemos un móvil de consultas que es prepago porque no podemos mantener un contrato. Sólo recibimos llamadas. No podemos hacerlas. Cuando hay que hacerlas se hacen desde nuestros teléfonos particulares.
La Junta de Castilla y León y Hacienda para hacer el modelo 190 y otros trámites de la última subvención a la que accedimos, nos exige hacerlo vía on-line. Pero resulta que no tenemos como digo ni fijo ni internet y la tesorera se ve obligada a hacerlo desde su casa/trabajo. ¡¡Eso no debería ser así!!
El ayuntamiento de Aranda de Duero saca convocatoria para subvenciones a las que podemos acceder en el mes de noviembre para realizar antes de diciembre del mismo año y tener justificado todo antes de diciembre. Por favor, que el año tiene 12 meses… Y para colmo tenemos que poner el 20 por ciento porque sólo subvencionan el 80 por cien. Vale. ¿Y de dónde sacamos ese dinero? Lo que obtenemos de la venta de lotería va íntegro a pagar el alquiler, y no es suficiente. Las socias agradecidas pagan, pagamos, la cuota anual. Y así vamos tirando, hasta que no dé más de sí, porque el alquiler nos sube, la luz sube, y nadie da nada.
Y entonces nos veremos obligadas a cobrar por atender, dejando así el carácter de voluntariado,  altruista, por el que se creó la asociación.
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Publicada la guía IBCLC 2014

Ya están en español los documentos guía para dar el examen IBCLC en 2014.

GUÍA en español

Puedes ver aquí todos los documentos.

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Filología y lactancia


Diccionario de la lactancia

No me puedo aguantar, será por “deformación” profesional… Además de IBCLC soy profesora, especialista en filología. Y llevo muy mal lo de las faltas de ortografía o ciertos usos de la lengua. Bastantes errores corrijo en los exámenes o en los cuadernos de mis alumnos cada día.
Así que cuando trabajo en mi otro campo, el de la lactancia, no puedo dejar de lado las normas de nuestro precioso idioma.
Estaba el otro día impartiendo una conferencia sobre el papel del padre en la lactancia. Y tocó hablar del deseo sexual.
Pude comprobar que aún mucha gente no sabe distinguir entre lívido y libido.
Se trata de dos palabras distintas, con significados bien diferentes. Y ni siquiera son homófonas pues la una es esdrújula y la otra grave. Y como tal, no deben confundirse.

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua:
Lívido, da. (Del lat. livĭdus).
1. adj. amoratado.
2. adj. Intensamente pálido.
Como vemos, es una palabra esdrújula y se escribe con v:  “Se quedó lívido del susto.”

Libido. (Del lat. libīdo).
1. f. Med. y Psicol. Deseo sexual, considerado por algunos autores como impulso y raíz de las más varias manifestaciones de la actividad psíquica.
Es una palabra grave que se escribe con b:   “Hay muchos factores que disminuyen la libido.”

Quede pues claro que cuando hablamos de quedarse pálido es vido, con tilde en la primera i, esdrújula. Que suena bien distinto que libido, que es deseo sexual, que es grave, sin tilde, con b, siendo la sílaba tónica la del medio y no la primera.

Y eso me recuerda que con la anatomía de la mama pasa, más que a menudo, que escucho la palabra “aureola” cuando quieren decir areola.
Aunque aureola y areola fonéticamente son dos palabras muy parecidas, no significan lo mismo.
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua:
Areola o aréola.
(Del lat. areŏla).
1. f. Anat. Círculo rojizo algo moreno que rodea el pezón del pecho.
2. f. Med. Círculo rojizo que limita ciertas pústulas, como en las viruelas.

Aureola.
(Del lat. aureŏla 'dorada').
1. f. Resplandor, disco o círculo luminoso que suele figurarse detrás de la cabeza de las imágenes sagradas.
2. f. areola.
3. f. Gloria que alcanza alguien por sus méritos o virtudes.
4. f. Astr. Corona sencilla o doble que en los eclipses de Sol se ve alrededor del disco de la Luna.
5. f. Rel. Resplandor que, como premio no esencial, corresponde en la bienaventuranza a cada estado y jerarquía. Aureola de las vírgenes, de los mártires, de los doctores.


Al ser un error tan común, la RAE ha aceptado el uso de “aureola” por “areola”, aunque recomienda el uso correcto de areola. (Acepción 2)

En el mundo de la lactancia usamos la forma correcta: areola.
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¿Papilla? ¡¡No, gracias!!



No es necesario dar papillas a los niños.

Cuando se acerca la etapa de empezar con la AC –alimentación complementaria–  son muchas las personas que creen que es necesario empezar con papillas. Miedo al atragantamiento, tradición cultural, desconocimiento…

No. No es necesario.

Recordemos que el objetivo de la AC es que al año de edad, más o menos,  el bebé coma lo que se come en su casa. Si los padres comen papilla, pues entonces se hace papilla al bebé. Si los padres  comen purés, pues se hace puré al bebé. Pero la verdad es que no conozco ninguna familia cuya base de alimentación sean las papillas y los purés. Y sólo a algunas en las que una vez a la semana, o de vez en cuando, comen una crema de calabaza, un puré de verdura o algo con esa textura.

Cuando acostumbramos a un bebé a tomar esas papillas, (en las que suele haber mezclas de tantos ingredientes que es difícil apreciar el sabor de ninguno…) luego es difícil “desacostumbrarlos”. Es cuando vienen las mamás diciendo que no consiguen que su hijo coma sólidos o mastique, que se les hace bola, que se atragantan, que no quieren comer… Claro, si no le dejo que pruebe los sólidos, no aprende. Sin embargo, si lo hacemos poco a poco, como es debido, el bebé empezará a comer de todo, sólido desde el principio, tomando purés si los padres lo toman, y un buen filete si los padres lo toman.  Aunque tenga 7 meses.

“No sé cómo hacerle la papilla”. “¿Qué pongo en la papilla?”. “No se come la papilla”  son frases muy habituales, ¿verdad?

Solución: no le des papilla.

“¿Y qué le doy?”. Dale pecho hasta los 6 meses en exclusiva. Y a partir de los 6 - 7 meses, cuando le veas preparado* pues empieza con arroz cocido, patata, pechuga de pollo, un plátano… lo que sea, pero comida de verdad, no triturada.

¿Cuándo está preparado para comer sólidos?

  • Cuando desaparezca el reflejo de extrusión, que es un movimiento reflejo, automático, que hace el bebé cuando se le introduce en la boca algo diferente del pecho o la leche. El bebé expulsa con la lengua la cuchara o el alimento. Este reflejo desaparece más o menos en torno a los 6 meses, uno de los motivos de introducir la AC a partir de entonces. Antes no puede.
  • Cuando se mantenga sentado solo. Si lo hace es que controla la musculatura de la zona abdominal que es la que sujeta el sistema digestivo. Señal de que está suficiente maduro.
  • Cuando lo pida, se le van los ojos detrás de la comida, echa la mano a coger vuestra comida, se le ve que quiere. Si lo pide, no desaproveches la oportunidad.
  • Cuando sepa decir que no o mostrar signos de saciedad o apetencia.
  • Recuerda que antes de los 6 meses su estómago y su sistema digestivo no debe recibir nada más que leche materna. Cualquier otra cosa, hasta el agua o las infusiones, no hacen bien al bebé pues su sistema no está preparado y además pueden traer patógenos.


¿Qué comer? ¿Qué le doy de comer  entonces a mi hijo?

Lo que quieras, lo que se coma en tu casa. Que será distinto de lo que se coma en la casa de tu vecino. Habrá familias vegetarianas (que suplementarán con Vit B12), habrá familias que coman mucha carne, habrá familias que no tomen leche, habrá familias que tomen sopa, otras donde no prueben el puerro, otras donde no entre la lechuga, otras que aborrezcan el pescado, otras donde se coma muchos dulces… hay tantas opciones como familias. Pero tu bebé se tiene que adaptar a la tuya. Se supone que tu dieta es buena, y si lo es para ti lo será para el bebé. Y si te planteas que no lo es quizá sea el momento de hacer algunos cambios.

Las únicas recomendaciones generales a tener en cuenta son:
  • Hasta el año primero el pecho, y después, si quiere, la AC.
  • Introducir los alimentos de uno en uno. Mejor espaciar un poco, no empezar con un montón de alimentos de golpe.
  • Tener cuidado con los alérgenos: leche de vaca, huevo y pescado. Huevo y pescado a partir del año. No es necesario empezar antes separando yema y clara ni con pescado blanco/azul. Es preferible usar huevo entero y cualquier pescado a partir del año.
  • No añadir sal ni azúcar a sus alimentos.
  • Y cosas obvias como tener cuidado con frutos secos,  mariscos, casquería, embutidos, chuches, etc.


En próximas entradas profundizaremos sobre el tema de la Alimentación Complementaria. De momento, que no te agobien las papillas, que no tienes por qué hacerlas.


Lecturas recomendadas
Se me hace bola - Julio Basulto. Ed Debolsillo.
Mi niño no me come - Carlos González. Ed. Temas de Hoy.



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Gracias

Agradecimientos

Quiero hacer constar públicamente mi agradecimiento a aquellas asesoras que me abrieron el camino, a las que me enseñaron con su buen hacer y su experiencia, a las que resolvieron las dudas … Si soy IBCLC es en parte por su influencia.
A las personas que respondieron un e-mail o una llamada cuando me encontré con las primeras zancadillas en mi lactancia.
A las personas que me inspiraron, que no todas son mujeres ni todas son IBCLC, pero sí todas dedicaron algún instante de su tiempo para mí.

Sé que me dejaré a muchas, pero lo intento:
Alba Padró, que alivió mi mastitis, la que en su día fue cándidas. (Ahora sabemos que era una mastitis.) Una llamada en 2003. En 2004 calmó mis inseguridades en un foro. En 2006 trató mi mastitis vía on-line. Y siempre estuvo ahí. Luego fue una de mis profesoras en el curso on-line de Fedalma.

Helena Herrero, a la que escuché por vez primera en Burgos en noviembre 2007 cuando me estaba formando como asesora principiante. Y a quien después he podido escuchar en múltiples ocasiones, de quien he podido aprender tantísimo, y de quien aprecio sobre manera su generosidad, pues lo que tiene lo comparte. Gracias Helena.

Rosa Sorribas, que en 2010 vino hasta Aranda de Duero para darnos un Curso Avanzado de Lactancia Materna. Y que siempre ha estado ahí a través de las redes. Si Mahoma no puede ir a la montaña, la montaña va a Mahoma.

Carlos González, que me abrió los ojos en 2003 cuando me compré Mi niño no me come en lugar de aquel horrible manual para hacer dormir a los niños, juntos en el estante de aquella librería… Luego profesor en el curso de FEDALMA. Y un hombre agradable a quien me encantó conocer en persona.

Rosa Jové que me enseñó tanto sobre el cerebro de nuestros hijos e hijas. Un placer escucharla en 2007 la primera vez, y después profesora en FEDALMA. Orgullosa de haber compartido mesa de trabajo y de comida con ella.

José María Paricio Talayero, también le escuché por primera vez en el curso de 2007. (¡Magnífico curso aquel!) Y después el año pasado, ambas en Burgos. ¡Qué magnífico señor! Profe en FEDALMA también.

Al resto de profesores del curso Fedalma, especialmente a Ana M. Morales que con su felicitación por mi ejercicio me animó a seguir si cabe con más ilusión de la que ya tenía.

Claudia, “mamás de febrero 2006” en aquel foro... Me apoyó en mi andadura desde el principio.

Mª José Varona, entonces presidenta de Madres de la leche, que me motivó para crear el grupo.

Más recientemente Maribel Matilla y Esther Esteban, que se examinaron a la vez que yo… pero cada una en un extremo del país. Y compartimos la angustia de la espera.

Nair Carrasco, de CEPREN-LACTARED que desde Perú fue buena maestra. Carmen Enrique, Mari Cruz ManriquePatricia López, Laura Villanueva, Edurne Estévez… y todas las demás. Seguro que me dejo a muchas…

A las asesoras (y los asesores, que también los hay) a los que he dado alguna formación porque con sus valoraciones también aprendo y me mantengo con los pies en el suelo.

Pero sobre todo mis gracias a las cientos de madres que me permitieron ayudarlas y empoderarlas. Y a los cientos de bebés que me dieron su sonrisilla preciosa en la consulta.

GRACIAS



Ahora, toca seguir aprendiendo y ayudando.
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Llegar a ser IBCLC o un ejercicio de paciencia


Desde que decidí dedicarme profesionalmente a asesorar y ayudar a las madres lactantes, son muchos los ejercicios de paciencia que he tenido que hacer.
No es fácil tener paciencia.
Según wikipedia, esto es paciencia: La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, "es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él"

Son sinónimos de paciencia: serenidad, resignación, conformidad, temple, aguante, estoicismo, mansedumbre, perseverancia, sosiego, tolerancia, tranquilidad, calma, entereza, flema.
Y sus antónimos: desasosiego, intranquilidad

Esto dice la RAE sobre la paciencia:
Paciencia: (Del lat. patientĭa).
1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.
5. f. Resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie.
6. f. Bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y cocido en el horno.
7. f. Tolerancia o consentimiento en mengua del honor.

Me quedo con las acepciones 1, 3 y 4.
Capacidad de soportar o padecer algo sin alterarse. ¡Pero qué difícil es no alterarse cuando deseas tanto una cosa!!
Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Sí deseo mucho, llevo deseando ser IBCLC desde hace años. Un deseo profundo y bien arraigado en mí.
Lentitud para hacer algo. ¡¡Yo no, ellos!!

¿Y por qué digo todo esto?
Porque cuando después de años de experiencia como asesora voluntaria en el grupo de apoyo que fundé, haciendo visitas domiciliarias y hospitalarias, y atendiendo en su sede, y después de años de formación y estudio decido presentarme a IBCLC en 2011, no puedo hacerlo porque tengo programada una delicada operación de mi pie izquierdo para aquellas fechas. No podía arriesgarme a que me coincidiera, y bien no poder ir a examen sin que me reintegraran el dinero de la matrícula por coincidir fechas, o bien, no poder ir por no poder andar. Estuve varias semanas sin poder andar.
Paciencia. Espero otro año. Y así sigo cogiendo experiencia y me sigo formando.
Llega 2012 y cuando voy a hacer los papeles me frenan porque no soy personal sanitario. Ese año se cambian los requisitos para acceder al examen, y sin ser personal sanitario se convierte en tarea poco menos que imposible.
Pero yo lo deseo.
Paciencia de nuevo. No pienso tirar la toalla. Sé claramente lo que deseo ser, lo que deseo hacer, dónde deseo estar, lo que me gusta hacer. Así que con paciencia, toda la del mundo, ¡otra vez! empiezo mi formación en el campo de la sanidad para obtener titulación y formación en esas 14 materias que exigía –exige– el IBLCE.
Y de nuevo haciendo ejercicio de paciencia consigo mis créditos sanitarios a la vez que compagino mi familia, mi trabajo como docente y la labor de asesoría. Fue duro.
Y por fin en 2013, después de valorar cuidadosamente mi curriculum y no sin varias incidencias resueltas a mi favor finalmente, consigo matricularme a examen.

Julio 2013, el objetivo.


Aquí tuve que volver a tirar de la preciada cualidad de ser paciente. Hasta el mes de abril, a finales, no me confirmaron desde Austria que podía presentarme. Justo cuando a mi madre le diagnostican su segundo cáncer. En un mes ingresó y le dieron un mes más de vida. En dos murió. No hace falta que explique cómo me sentí y aún me siento. No hace falta que explique lo difícil que fue estudiar o sacar tiempo para ello en aquellas circunstancias, cuando cada momento libre viajaba a su ciudad para poder estar con ella unos minutos más…
Murió a finales de junio. Y el examen era a finales de julio.

Pero otra dura prueba en el camino: mi padre cae también con cáncer, y una depresión y tristeza infinita. Sólo 15 días antes del examen tenemos que viajar todos a Salamanca para su operación, que no fue bien.
Mientras tanto me extraña que no recibo notificación alguna desde Austria, la central europea de IBLCE, con datos concretos del examen. Es el primer año que se va a hacer por ordenador y el primer año que no solo se hace en Madrid sino que se puede celebrar en varias ciudades, y el primer año que hay hasta tres días para hacer el examen.
No hay noticias, ni en el correo electrónico ni en el teléfono ni el buzón. No quiero ser pesada, impaciente, y espero, espero y espero sin decir nada. Pero no puedo más.  Finalmente después de un par de mails y de llamadas consigo hablar con Ilse Bichler, que es encantadora y fue muy amable conmigo. Entre inglés y francés nos entendimos. Había sido un error por parte de la organización pues no me habían enviado el mail de aviso donde se daban las instrucciones precisas para solicitar fecha y lugar de examen. ¡¡Ahí también tuve que trabajar la paciencia!! Arreglado el asunto ya sé que me examino el día 30 de julio, en Madrid.

El examen, del que no se puede hablar, fue duro, y largo. Pero por ordenador me pareció muy llevadero. Mi paciente marido me esperó toda la mañana, haciendo tiempo, dando vueltas por la zona.
Y tres meses después los resultados. ¿Acaso no es eso tener paciencia? ¡¡Y bien de ella!!

A mitad de octubre empiezo a ponerme nerviosa: “¿qué habrá pasado?” En cualquier caso ya no tiene remedio, el examen hecho está. Pero estos tres meses sólo me acuerdo de las preguntas en las que tuve duda o de aquellas que sé que tuve mal.
Y empiezo a visitar la web de IBLCE. Mensaje: “please check back in late October” Al principio sólo una o dos veces al día. Pero luego la paciencia se termina y empecé a visitar la web en cuanto tenía oportunidad. Y al final me puse un enlace directo en  la pantalla principal del móvil. ¡¿Obsesión?! O ¡¿Impaciencia?!
¿Será hoy? ¿Tal vez mañana? ¿Qué quiere decir finales? ¿Finales es desde el día 25 o desde el 28? ¿O desde el 30? ¡Qué desasosiego por favor!


Pues bien, finales fue el final, el día final. Hasta el día 31 de octubre no se cambió el mensaje en la web.
Esta vez ponía algo así como    “you can access the IBLCE Registry at 3 PM Eastern Time (Washington, D.C., USA) November 1, 2013 to determine certification status”
O sea, resignación. Las últimas horas fueron más largas si cabe que los tres meses anteriores juntos.
Día 1 de noviembre, festivo en España. 15 horas en Washington son las 20 horas en España. No me pilla en mi casa. ¡¡Qué estrés!!  
Fueron  minutos muy largos porque la web se colapsó. Quiero pensar que este ejercicio de paciencia a gran escala que llevo haciendo tanto tiempo, lo están haciendo también otras decenas de personas en todo mundo que hoy buscan conmigo sus resultados. A las 20h38 por fin consigo ver mi resultado. Soy IBCLC. Pero hay que esperar los resultados oficiales que llegan por carta “en los próximos días”.
¡Vaya! ¿Cuándo es eso?  Calma, sosiego, paciencia de nuevo…  Pienso que quizá el lunes 4 esté ya el correo. Y ese día voy a trabajar  hasta con angustia y una mezcla de inmensa alegría. Pero no lo quiero hacer público hasta que no tenga mi credencial. ¿Os imagináis de verdad cómo se te pone el cuerpo en una espera de tal calibre? Martes, miércoles, jueves, viernes, y nada. Esto ya es angustia. Siguiente semana, el lunes recibe mi compañera de estudios de Barcelona, Maribel Matilla su diploma… uf, se me ponen los dientes largos. El martes mi compañera Esther Esteban, de Amamanto, recibe el suyo. Ella está en Miranda. Las cartas entran por el norte, ¿no? Ya no sé qué pensar. Miércoles, nada. Jueves, nada. Viernes, ¡tampoco! ¡¡Dos semanas ya!! Espero y desespero. Ese sábado operan a mi marido. Mi padre continúa muy enfermo. Y yo estoy ya saturada de preocupaciones como para soportar esta otra espera.

Y por fin el lunes 18 de noviembre de 2013 me llega la deseada carta. Justo el día que me confirman que a mi padre le quedan unos días de vida…

La espera ha sido eterna... ¡¡¡Son muchos días!!! Una espera tan larga como cuando mi hija pequeña quiso nacer 3 días después de su FPP, fecha en la que yo había depositado todas mis esperanzas.   
Toda esta historia ha puesto a prueba mi paciencia. ¿No creéis?
¿Acaso no pondría a prueba la de cualquiera?
Y lo peor, es que no sé si me queda cuerpo para celebrarlo, después de tanto esfuerzo, dadas las duras circunstancias...




Edito el día 3 de diciembre de 2013. Mi padre falleció el miércoles pasado, 27 de noviembre, sólo 9 días después de recibir mi nota. Y 5 meses después del fallecimiento de mi madre. Días difíciles...

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Otras formas de dar la leche al bebé sin usar biberones

Es difícil desplazar el biberón en nuestra sociedad en la que automáticamente se relaciona a los bebés y los lactantes con esa imagen, y si no mira cómo se anuncia un sillón de lactancia en una tienda de puericultura de mi ciudad.



Cuando te quedas embarazada enseguida te regalan biberones y chupetas, o los compras pensando que igual los necesitas. Nada más lejos de la realidad. A no ser que de antemano hayas decidido (sabiendo los riesgos) no dar el pecho, no deberías acordarte siquiera de que existen esos artilugios.

Si una vez atendida por un buen profesional de lactancia, (una IBCLC o una buena asesora, o un pediatra o matrona con actualización en lactancia) fuera de recibo dar complementos al bebé, hay maneras de hacerlo.

Primera opción: leche de la propia madre. Extraída previamente claro.
Segunda opción: leche de donante (hablaremos de ello en otra ocasión) o de banco de leche.
Tercera opción: leche artificial o llamada leche de fórmula.

Estos complementos puedo darlos de muchos modos, pero cuando no queda más remedio que darlo en bibe ya os expliqué aquí que es mejor con método kassing.
Este método sí usa biberones, pero con ritmo controlado. Ya lo vimos aquí.


Está también la opción CALMA de Medela. Que como al fin y al cabo sigue siendo un biberón, mejor haciéndolo con la técnica de Kassing o ritmo controlado.

El Biberón con tetina CALMA se anuncia como que tiene la longitud correcta (pues el pezón se alarga hasta el doble de su longitud cuando el niño mama). Lo bueno que tiene es que la leche no fluye automáticamente sino que el bebé tiene que esforzarse para obtener la leche haciendo el vacío. Es el lactante quien regula la velocidad como haría en el pecho, permitiendo una succión-deglución-respiración correctas. Si lo pones boca abajo no gotea, ni siquiera apretando la tetina, hay que succionar para que salga la leche.

Esta tetina puede requerir un poco de paciencia, sobre todos si el bebé ya probó otras tetinas. A mí personalmente no me gusta nada, pero reconozco que sobre todo para abuelas (cuidadoras cuando la madre no está) que en su día no lactaron y que son reacias a dar la leche con otros medios, es una buena solución. Y en guarderías lo aceptan bien.

Los padres y los cuidadores contratados en casa suelen estar más abiertos a otros métodos cuando es la madre quien lo indica. Muy a menudo veo que las guarderías sobre todo no quieren –o no pueden por falta de tiempo y exceso de bebés– usar otra cosa que no sea biberón.


Así que, sin usar biberones, estos son los métodos para complementar:
Otras formas que no requieren ni biberón ni tetina. Y que son más sencillas, económicas y respetuosas:

1.- Vasito.
Es increíble ver lo bien que beben la leche los bebés de un vasito, incluso los prematuros. Me gusta enseñar a las madres vídeos de otros bebés haciéndolo, porque se quedan maravilladas. Y más las abuelas. Si están en la consulta y hemos decidido probar con el vaso, hacemos extracción manual y probamos con unos mililitros. Esto da mucha tranquilidad a la madre porque le demuestra las habilidades que tiene su bebé y satisface al bebé, que cuando hemos llegado a esta situación suele ser por hambre.
Es un método simple, que evita la confusión. No confunde aunque tampoco estimula la succión. Pero es válido para los primeros días, no a largo plazo. Es un método útil, simple, práctico y bajo de costo,  aunque pasivo.



Y cuando son más mayores y te reincorporas al trabajo remunerado, la leche que te saques que la beba en vaso, en vaso normal. El primer día derramará algo, pero enseguida dominará la técnica. Y así te saltas el paso por los biberones, que NO es obligatorio como mucha gente piensa. Un niño de pecho no tiene por qué tomar un biberón nunca.


2.- Cucharilla / recipiente cuchara.
La cuchara es útil para el calostro los primeros días. En las consultas hospitalarias ayuda a las madres a extraer el calostro y dárselo al bebé. Para bebés muy adormilados o que les cuesta cogerse al pecho.



El uso de la cuchara es transitorio, hasta que se agarre al pecho. Sólo puede hacerse con cantidades pequeñas, y es un proceso lento.

Luego, más mayores, hay métodos que se parecen a la cuchara. Por ejemplo el  Soft Cup de Medela, o cualquier biberón cuchara del mercado. Estos son más rápidos y eficaces.





  
3.- Jeringa dedo o sondas:
Reconozco que son mis preferidos. Llevo años comprobando cómo funciona y lo bien que lo admiten las madres y sus hijos.

Consiste en una jeringuilla, generalmente de 20 ml, con un dispositivo finger–feeder. Puede hacerse sin él, pero es preferible para alargar la cánula de la jeringa y además es más blandito que la jeringa por si sin querer rozamos la boca del bebé.

Está indicado para estimular la coordinación succión/deglución con respiración. El bebé ejercita los músculos linguales. Sirve para reeducar la succión. Y el bebé relaciona su esfuerzo con la obtención de leche, igual que ocurre al pecho.

Este método es válido para la suplementación a largo plazo.



4.- Sonda sin agarre al pecho:
Sería un poco lo mismo, pero en lugar de finger-feeder  hay sonda. La sonda va a un recipiente donde está la leche y se une al dedo. Igual que el método anterior reeduco la succión.




5.- Sonda con agarre al pecho, o relactador.
Volvemos a lo mismo, pero aquí el bebé succiona el pecho y obtiene la leche del recipiente al que esté conectada la sonda y además del pecho. Puede que la madre aún no tenga leche o esté tratando de aumentar su producción después de algún problema. Válido para inducción de lactancia en casos de adopción por ejemplo, siempre que el bebé no haya perdido su reflejo de succión.  Es ideal porque si el bebé sabe succionar, estimula el pecho a la vez que asegura la transferencia de leche.

Hay relactadores que se venden tal cual, o se puede hacer uno casero con una sonda que te vendan en farmacia o te den en un centro de salud u hospital si tienes contactos. La práctica me dice que en las farmacias es harto difícil conseguir las sondas. Yo trabajo con sondas que me dan las matronas del hospital.  






Para elegir el medio para suplementar consulta con tu asesora o con tu IBCLC más cercana. Ella te ayudará a valorar qué método es mejor en tu caso. Hay que considerar tus preferencias, tus expectativas, la cantidad que hay que darle, durante cuánto tiempo, el coste…


ACLARACIÓN: la leche de vaca es uno de los mayores alérgenos. (También lo son el huevo, el pescado y marisco, y los frutos secos.) Aclaro que la leche de bote o leche de fórmula o leche infantil tipo 1 (y tipo 2 y la leche tipo 3), o como la queramos llamar, es LECHE DE VACA,  a la que le quitan y le añaden componentes para tratar de que sea en algo parecida a la materna, aun sin conseguirlo claro. Es que hay muchas personas que no se han dado cuenta aún de que la leche que no es materna,  por mucho que sea para niños, no es la leche de su especie, es leche de vaca y como tal muy alergénica.

El biberón de la noche

Muchas personas lo llaman el “biberón de ayuda”. Otras  el “biberón de refuerzo” o “biberón de apoyo”. Se trata de un biberón que se da a un niño que en principio toma pecho, y que la mayoría de las veces es de leche artificial. “Le ayudo con un biberón”, me dicen muchas madres cuando llegan a la consulta. Y llegan las más de las veces porque notan que no tienen suficiente leche y/o que su bebé parece no tener bastante con el pecho.

Muchas de estas mamás han salido del hospital ya con ese biberón. Otras lo han ido incorporando los primeros días en casa, bien porque se lo ha comentado otra madre (a veces la propia madre, la suegra, la hermana… o cualquier vecina o familiar que haya sido madre antes) o bien porque es el propio pediatra quien se lo ha recomendado.

Este biberón de ayuda* mina la confianza de la mujer en producir leche suficiente, y en el estado emocional que está una nueva madre, sobre todo las primerizas, nos creemos todo lo que nos cuentan… Estamos dudosas, tenemos miedo, respeto, no sabemos si vamos a saber hacerlo bien… ¡¡De pronto soy una mamá!! 

Convertirse en madre es un cambio en la vida, y lleva un tiempo adaptarse. En ese período es cuando debemos estar bien protegidas, y apoyadas. Por nuestra pareja, nuestra familia, y nuestra comunidad incluyendo el personal de salud. Ese apoyo es lo que falla en un alto porcentaje.

No falla la madre, falla el sistema.

Si sabemos cómo funciona la lactancia, el funcionamiento fisiológico del pecho, entenderemos mejor las cosas. Resumiendo mucho diremos que se produce leche según se demande, es decir: a más demanda, mayor producción. Si pongo a mi bebé al pecho 10 veces en un día voy a producir bastante más leche que si sólo le pongo 6 veces. Y ahí está la clave.

No necesitas el biberón de la noche*. No. Si notas que el bebé quiere más, le vuelves a ofrecer el pecho. Cuando una madre que opta por no dar pecho da el biberón a su bebé, si éste se queda con hambre le prepara otro biberón ¿no? Pues con el pecho es igual: si le das el pecho y notas que se queda con hambre, le vuelves a dar el pecho. Porque la naturaleza es sabia y el cuerpo funciona muy bien (salvo raras excepciones) y producirá más cantidad si nota que hay más demanda.

El problema de ofrecer ese biberón esporádico es que puede crear confusión al bebé puesto no que es igual la forma de mamar un pecho que la de succionar un biberón, las posturas son distintas, los músculos implicados son usados de distinto modo. Hay niños a los que esto no les crea problema alguno, pero son los menos. Dar biberón conlleva unos riesgos.

Y el segundo problema pero para mí el peor, es que ¡¡se tarda dos semanas en restablecer la flora intestinal después de una sola toma de leche artificial !! No dar leche humana, tiene unos riesgos.

Pero si una madre me dice que le da ese biberón porque cree que no tiene leche suficiente, habría que mirar por qué lo cree. Yo creo en la lactancia, pero creo en las madres: si la madre piensa que hay un problema, veamos por qué y cómo resolverlo.

Muchas veces es solo falta de información o interpretación errónea de lo que se supone que es normal. La mayoría de las veces es postural. Y luego están los dichosos frenillos. Algunas enfermedades. Pero para todo hay remedio. 

La pena es cuando no están seguras pero tampoco piden consejo o ayuda a los especialistas en la lactancia. O cuando los consejos, aunque bien intencionados, son erróneos o vienen de quien realmente no sabe del tema.

Si tengo un problema muscular, voy al fisioterapeuta. Si es de huesos, al traumatólogo. Si de dientes, al especialista… Y así un montón de especialidades. Pues bien, si tengo un problema con la lactancia acudo al especialista de lactancia, que NO suelen ser el pediatra o a la matrona, es la Consultora IBCLC – que puede que también sea pediatra o matrona, pero no siempre es así –.

Como digo, no es necesario ese biberón de la noche en la gran parte de los casos. Pero si de verdad tuviera que darle leche “de ayuda” a mi bebé, se la puedo dar de otro modo que no sea con biberón, y puede ser leche extraída y no de fórmula, o quizá donada, de banco… Siempre hay opciones.


Porque un biberón suele ser el camino de otro, y el principio del fin de la lactancia.

Nota: no ilustro con fotos de niños tomando biberón porque ese no es el modo normal de alimentarse.