Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

¿No pagarás por eso, no?

Hace poco me contaba una mamá en la consulta que había comentado a una conocida que había venido a mi consulta y gracias a eso había salvado su lactancia. Le comentaba que estaba contenta y feliz, que le había dado apoyo y seguridad, y que estaba muy satisfecha.

Pago la consulta
Esta conocida le respondió algo así como "¿No pagarás por eso?"

Y ella respondió: "Sí, claro, por supuesto que pago. Es un trabajo que ha realizado con profesionalidad, me ha ayudado mucho y se ha estado conmigo más de dos horas en cada ocasión. Además me hace un seguimiento 24/7. Merece la pena."

Esta es la respuesta de la mamá.


Y la conocida le dijo: "Bah, vete a la matrona, que es gratis..."

Y así se quedó la cosa.

Porque muchas veces cuando estás dando el pecho parece que tienes que estar continuamente justificándote o dando explicaciones cuando mamás que no lo dan o no lo han dado se sienten "atacadas". Atacadas no sé por qué, pues la mamá sólo comentaba que había ido a consulta. Como si cuentas que has ido al médico de cabecera o al traumatólogo... Peeeero, claro, es de lactancia, y saltan todas las alarmas...

Es un trabajo
Lo primero es que no todos los profesionales de la salud que atienden a las madres están actualizados en lactancia. He conocido un par de matronas, pocas, afortunadamente, que decían: "doy la clase de lactancia porque tengo que darla, pero vamos, que el biberón es mejor". Esto lo he oído así tal cual. Y en un profesional de la salud escuhar esto, chirría. Menos mal que no son todas, ¡¡ni mucho menos!!... Las matronas sí tienen la lactancia en sus planes de estudios. Pero no así en medicina. Carmen Vega nos lo contaba aquí. De boca de médicos lo he oído muchas más veces, demasiadas.
Lo segundo, hay muchísimos prejuicios y desconocimiento. Mucha falta de actualización. Y también mucha falta de empatía para ser capaces de derivar o reconocer que algo no se sabe.

La figura de matrona y la de IBCLC no son incompatibles. De hecho hay muchas matronas que se forman como IBCLC. Creo que son complementarias. La matrona se centra en el ámbito reproductivo de la mujer. La IBCLC se ha formado en todas las disciplinas relacionadas con la lactancia.

En este sentido la madre puede elegir ir a la matrona, o a la IBCLC (que es de pago) o a ambas. También hay matronas que tienen consulta de pago, fuera de la seguridad social. Y no pasa nada. Y cada madre paga por lo que considera oportuno.

También esta semana en mis clases de pilates alguna mamá comentó que le habían contestado malamente (tra-tra!) por comentar que daba el pecho a su hijo de año y pico: que si qué asco, que si la leche no alimenta, que si ya tendrá dientes, que le estás malcriando, que le vas a crear un trauma... y todas esas cosas que se suelen oír. ¿Pero alguien ha pedido tu opinión?

Cuando tenemos un bebé todo el mundo opina. Cuando vamos a comprarnos un coche nadie se mete. ¡Cosas de la vida!

Sigue dando el pecho el tiempo que quieras, que le hace bien a tu bebé, (y a ti!!). La leche tiene más calorías según pasa el tiempo, más nutrientes, y sigue teniendo anticuerpos. La leche del brick tiene cero. Y además con el pecho os sentís a gusto los dos. Haz lo que quieras, que nadie te diga si está bien o mal.

Si ha sido útil esta información puedes dejar un comentario.
O también puedes interactuar en nuestras Redes Sociales.

Comparte por:

"Necesito ayuda"

Así empiezan muchos de los mails y WhatsApp que recibo cada día. De verdad, me encantaría responder todos. Lo prometo. Es más, sería feliz si sólo tuviera que hacer eso por tener todo lo demás resuelto... Pero no es el caso.

Yo también tengo que comer y pagar mis facturas y los muchos gastos que da tener una consulta. Y tengo familia e hipoteca… ¿Por qué no se puede entender que si dedico un par de horas (a veces más!!) a tu caso, a contestarte, a buscar e indagar la causa de tu problema, a solucionarlo en la medida de lo posible, escribiendo otros mensajes de vuelta, a enviarte las imágenes precisas, archivos o vídeos que van a ayudarte… no pueda pedir una remuneración justa a cambio?

Esos WhatsApp llegan a cualquier hora del día o de la noche. Me envían fotos, mensajes larguísimos explicándose, vídeos... No siempre puedo responder ipso facto, y entonces siguen llegando más mensajes... Y en alguna ocasión incluso exigiendo pronta respuesta. Son muy muy pocas las veces que por adelantado me preguntan cuánto o cómo pagar. En este tipo de trabajos creo que esto es muy frecuente. Y más cuando muchas consultas se deben a la urgencia de un problema de lactancia repentino e inmediato... Hay una madre vulnerable y un bebé por medio. Puedo entender la urgencia, desde luego. Por supuesto que la entiendo. Y por eso hago guardias los festivos... Pero hay que entender que esto tiene un precio.

Hoy en día es fácil hacer transacciones rápidas, incluso inmediatas, vía PayPal por ejemplo. Y así todos contentos. Y es muy sencillo usar el teléfono o la videoconferencia para ver en directo la toma por ejemplo, o esa herida del pecho... Aprovechemos las ventajas de la tecnología y de las redes sociales para resolver, incluso en la distancia intercontinental, los problemas de lactancia.

Cuando soy yo quien da la tarifa, el WhatsApp se silencia… Ummm…

¿Os pasa a vosotras, compañeras/os? Me encantaría que dejarais en comentarios vuestra experiencia o vuestro punto de vista. ¡¡Gracias!!

Relacionado:



Comparte por:

No regales tu trabajo (ni tu tiempo)

Cuando empecé en esto era una aprendiz. Me movía la voluntad de saber más y de ayudar a otras madres, igual que a mí me ayudaron.

Como sabéis después de muchos años de voluntariado y trabajo altruista, me convertí en profesional con todo el esfuerzo que eso supone. No es fácil convertirse en IBCLC, ya os lo he contado alguna vez.

Una vez que me convertí en especialista de lactancia, seguí colaborando con el grupo de apoyo durante un año, hasta que decidí emprender, le pese a quien le pese.

Mis años de estudio y de formación, el dinero invertido (no es barato precisamente llegar a ser especialista) en cursos, máster, libros… las horas invertidas en estudio, lectura, asesoría, en las prácticas… me permiten llegar a ser una profesional, una buena profesional.

Desde entonces atiendo en la consulta a decenas de mujeres cada mes, mujeres que quedan satisfechas. Esas consultas llevan de media dos horas de atención directa y después varias llamadas y muchos mensajes de correo electrónico o por redes sociales.  En ocasiones segundas y terceras visitas. Mucho tiempo, mucho, dedicado a cada pareja mamá-bebé. Justamente el que necesita cada familia. A veces vale con dos horas, a veces el seguimiento se prolonga durante semanas o incluso meses.

Cada día, además del trabajo en consulta, recibo varios emails y muchos WhatsApp pidiendo ayuda. La mayoría de estos mensajes son de gente que encontró mi web por internet pero no saben que estoy en la provincia de Burgos. Gente que me pide ayuda desde cientos o miles de kilómetros.

Cada caso es único y en cada caso que atiendo hay que hacer una buena anamnesis. Completa. Y esto lleva su tiempo. Después hay que hacer una valoración, preferiblemente presencial por supuesto, pero muchas veces las hago por Skype y casi siempre pueden resultar válidas. Valoración del bebé, de la mamá y de la toma.  Hay que contestar cientos de preguntas y dudas y dar muchas explicaciones si las piden. Cuando es en consulta como digo, lleva su tiempo. Pero hablamos, es un diálogo ágil y en directo, donde se resuelve sobre la marcha. Cuando es por escrito lleva aún más tiempo, y ¡¡más si es desde el móvil!!  Así pues hace tiempo que no regalo mi trabajo ni mi tiempo. Y cuando es por mail pido a cambio una retribución, más económica que en consulta, pero al fin y al cabo es por un trabajo. Un trabajo, un tiempo, y unos conocimientos.

Esto incomoda a bastantes de las personas que se ponen en contacto conmigo. ¿Por qué? Me llama tanto la atención que seamos capaces de pagar por hacernos las uñas sin rechistar, por ir a la peluquería, por ir al podólogo, por que un abogado te defienda, por que una arquitecto te realice un proyecto, por que un instalador venga a casa a poner un electrodoméstico, por llevar el coche al taller… ¿Por qué yo tengo que hacerlo gratis?

A veces hay que decir NO. Y es una tarea complicada.

No vivo de favores. No puedo dedicar media mañana a resolver por WhatsApp las dudas de una madre que vive a cientos de km de mí y que nunca podrá venir a consulta, porque no puedo vivir de eso, no vivo de favores ni trabajo gratis.

Eso no quita para que alguna vez, de forma puntual y si la ocasión lo requiere, asesore gratis o aporte ayuda sin remuneración a alguna madre. Pero lo decido yo.


Gracias por entenderlo.


Relacionados:
Comparte por:

Entrevista Cadena Ser

Dejo entrevista realizada esta mañana en la Cadena Ser a propósito de la charla gratuita que doy  mañana sábado 15 de octubre:

 Planificar la vuelta al trabajo: extraer y conservar la leche materna. 
Trucos y estrategias para seguir amamantando cuando vuelves al trabajo remunerado. 

Comparte por:

Tengo la sana costumbre de cobrar por mi trabajo

E un poco triste que sea necesaria la aclaración.

A veces pasa. Y más en profesiones como la mía. Los autónomos parece como si por sólo el mero hecho de serlo no tuviéramos obligaciones y pudiéramos faltar al trabajo porque sí y como no tenemos que dar explicaciones a nadie…

Una consulta profesional de lactancia, como ya he comentado, puede llegar a durar hasta dos horas o más. Normalmente nunca estamos menos de una hora. Cuando viene una mamá con problemas son muchos los puntos que hay que ver, hay muchos factores que pueden influir y hay que verlos todos. No puede venir una madre a decirme que le atienda en sólo 5 minutos y así no me paga, porque en 5 minutos yo no puedo valorar todo. Para hacer un proyecto de ingeniería necesitas un tiempo porque el profesional debe estudiar y tocar muchos puntos. Seguro que no se te ocurre decirle que te cobre menos y que te lo haga en solo 5 minutos.

Si lo quieres rápido y bueno, ha de ser más caro.

Luego, cuando esto ocurre y me dicen que no quieren pagar mi tarifa, al principio me quedo un poco mal, no por el hecho de no tener esa clienta, sino por el hecho de saber que si le hubiera atendido esa lactancia iría a mejor, salvaría su lactancia, curaría su herida, aclararía sus dudas…  Pero ahora me debo a mi trabajo. La época de voluntariado ya terminó. El estado me obliga a pagar una cuota de autónomos, no precisamente baja, y he de pagar un alquiler del local, unos materiales, pero sobre todo mi tiempo, mi preciado y valioso tiempo. Y desde luego mis conocimientos. Creo que ya tengo una edad en la que ya puedo saber qué es lo que importa en mi vida, ¿no?

Y sí,  a veces sigo atendiendo de forma voluntaria y altruista, pero cuando la ocasión lo merece, cuando es verdaderamente necesario. No porque no quieras pagar. Sino porque realmente no puedes pagar.





Comparte por: