¿Qué hay entre pediatra y matrona?

No sabes muy bien a quién consultar las dificultades que, a veces, se pueden encontrar cuando acabas de ser madre. En ocasiones aprovechas la visita al pediatra para decirle que tienes grietas o que te duele el pecho. Pero el pediatra, salvo comprobar el peso de tu bebé, no te mira el pecho ni te indica cómo solucionar las grietas. Y si lo hace, no es esa su función. Y es más, a veces, si lo hacen es dando malos consejos como la aplicación de cremas o ungüentos. O lo peor del caso, si el peso no va como espera, te recomienda un biberón de leche artificial. Pero esa no es la solución. Tú tienes leche. ¿Por qué darle otra?

¿A dónde voy a preguntar?
Pasan los días y aprovechas a visita a la matrona post-parto. Si la tienes, pues no en todos los lugares se lleva a cabo. Con suerte, la matrona tiene más de 10 minutos para atenderte y además de revisarte los posibles puntos de episiotomía o cesárea, te pide que pongas al niño al pecho y quizá te ayude con la postura. No todas las matronas están puestas al día en lactancia, eso lo sabemos bien. Hay matronas que aún parece que estuvieran en contra y sólo recomiendan consejos obsoletos (como las cremas, las mezclas de alcohol…etc.) o de nuevo incluso el biberón ese mal llamado “de ayuda”… Aunque afortunadamente cada vez más se preocupan y se forman y actualizan en lactancia. Algunas incluso llegan a ser IBCLC. Conozco a muchas matronas estupendas.

Así que sigue pasando el tiempo y resulta que tienes una visita postparto con tu ginecólogo, en torno a los 40 días, una vez pasada la cuarentena. Probablemente en esa visita te ofrezca un método anticonceptivo, quizá ponerte un DIU, etc. O quizá “te dé permiso” para reanudar las relaciones sexuales (¡¡cómo si fuera él quien mandara sobre ti!!! –eso daría para otra entrada…–). Bueno, a lo que voy. Quizá en esa visita te pregunte cómo lo llevas y le puedas decir que te duele el pecho, o que tienes grietas. Y si está bien informado, igual te da un buen consejo, pero no es lo más probable y además en esa visita no es esa su función. Con lo cual sales de la consulta más o menos como entraste.

Entonces, ¿qué hago? ¿a quién  pregunto?
¿Quién está entre pediatra y matrona? Está el IBCLC o especialista en lactancia. Por desgracia ni todos los pediatras ni todas las matronas saben de lactancia, aunque te parezca extraño, pero es así. Por eso estamos los IBCLC, para resolver, ayudar y guiar a todas las madres lactantes que tengan dudas y/o problemas con su lactancia. Desde los primeros días hasta años después cuando llegue el destete. Desde incluso antes de nacer el bebé.

Desde la asociación de IBCLC se lucha para que se incluya esta figura en la seguridad social. Pero de momento, no lo está. Entendemos por eso que haya madres reacias a pagar por una consulta. Pero se trata de una consulta profesional con un especialista que puede suponer la diferencia entre salvar o no tu lactancia.

¿Qué precio le ponemos a eso, a la salud actual y futura de tu bebé y tuya?


¿Quién está entre matrona y pediatra?  
Los IBCLC. Una IBCLC (la mayoría somos mujeres, pero también hay IBCLC hombres) es el único profesional de la salud que posee los conocimientos y habilidades necesarios para proporcionar ayuda cualificada profesional sobre lactancia materna. Especializados en el manejo clínico de la lactancia materna. Esta figura surge de la necesidad que hay en la sociedad actual de llenar ese vacío entre pediatra y matrona.   
Pasando consulta.

Entrevista Cadena Ser

Dejo entrevista realizada esta mañana en la Cadena Ser a propósito de la charla gratuita que doy  mañana sábado 15 de octubre:

 Planificar la vuelta al trabajo: extraer y conservar la leche materna. 
Trucos y estrategias para seguir amamantando cuando vuelves al trabajo remunerado. 

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El frenillo labial

El frenillo labial también existe y se habla poco de él.

En algunos casos puede hacer que la lactancia no vaya bien porque el labio superior no puede hacer correctamente el sello con el pecho. Tener el frenillo labial más o menos grande puede interferir con la movilidad y la función normal del labio. Para cualquier acto en que se utilicen los labios: alimentación y habla. En nuestro caso nos compete por la lactancia, obviamente, alimentación primera y más importante del ser humano.


Al igual que clasificamos los frenillos linguales, este frenillo también puede ser catalogado en distintos tipos según su punto de inserción. El doctor Kotlow, dentista pediátrico (odontopediatra)  los ordena así:

Clasificación del doctor  Kotlow

Es frecuente que si hay frenillo lingual veamos también uno labial.

Estéticamente se produce un gran diastema que suele arreglarse luego con ortodoncia dado que se considera, digamos, "feo". Aunque hay quien sabe sacar partido de ello, como las modelos Lara Stone o Georgia May Jagger.  

Diastema incisivos superiores

Pero volvamos a lo nuestro, ¿por qué a veces influye en la lactancia y otras no?

Porque cada diada madre/bebé es un mundo. Hay pechos más dúctiles y maleables, pezones que se estiran más o menos y madres que tienen el umbral del dolor más o menos alto/bajo. Bebés con más o con menos peso y tamaño al nacer, bocas más grades o más pequeñas, bebés más hábiles o menos hábiles. Y por lo tanto puede haber muchos casos distintos.

De hecho a veces veo lenguas totalmente ancladas al paladar inferior pero en pechos tan dúctiles, que se estiran tanto, y madres con umbral tan alto de dolor, que no causan ningún problema. Y otras veces un sólo intento de tironear del pezón en otras madres puede ocasionar una gran herida.

La buena noticia es que hay solución, para todo, siempre hay solución. La solución no es darle un biberón siempre que tu deseo sea amamantar. De ahí la importancia de consultar con un verdadero especialista enlactancia.

10 tips que debo saber antes de que nazca mi bebé



No sabemos cómo es de verdad la maternidad hasta que entramos en ella. 

Conocer esta información te ayudará a llevar los primeros momentos y saber reaccionar ante ciertas situaciones normales, pero de las que no se suele hablar.

¿Cómo es la lactancia esas primeras horas? ¿Y los primeros días en casa? ¿Cómo y cuánto va a dormir? 
¿Y yo, cómo me encuentro después de parir? Mente y cuerpo sufren cambios...

Cuando tienes a tu disposición información veraz y contrastada, con base científica, las cosas se ven de otro modo.

Y ahora que aún no ha nacido tu bebé, es cuando puedes informarte bien, estás a tiempo. Luego será más difícil y estarás más expuesta, por el bajón hormonal y el cansancio, a los comentarios de todo el mundo, que sin ser especialistas en la materia, te darán todo tipo de consejos contradictorios e incluso perjudiciales para tu bebé... 




Las plazas son limitadas.
Tendrá lugar en la Consulta. Si fuera necesario disponemos de salas con capacidad mayor.
Lo ideal es que vengas acompañada, de tu pareja, tu madre, o la persona que vaya a ser tu bastón de apoyo en esta etapa.

Inscripciones por riguroso orden de inscripción rellenando el formulario de la web o en el 606 99 57 28 en horario de tarde. También en Facebook.

Se proporcionará material a los asistentes.

Viernes 11 de noviembre, a las 18h00. En el despacho de la consulta, Galerías Isilla, primera planta.
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Entrevista en Revista 15 días

Esta entrevista fue publicada en octubre de 2012, cuando estaba en plena preparación del examen IBCLC, y aún no habían fallecido mis padres...


Han pasado varios años y han cambiado muchas cosas, a nivel personal y a nivel profesional. Aprobé el examen, abrí la consulta, la asociación ha desaparecido... Y mi vida personal también ha dado un vuelco. Pero la ilusión y la pasión puesta en el tema lactancia sigue igual o incluso creciendo. 




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Huelga de lactancia

La entrada original, publicada en agosto de 2016, llevaba una foto en la que se veía una teta y un bebé que la rechaza. Foto que ha sido censurada en julio 2022. Comentarios aquí


Llevas una lactancia ya de unos meses y de pronto tu bebé, de un día para otro, no quiere mamar y aparentemente no hay un motivo que lo justifique. Esto es una huelga de lactancia.

No tenemos que confundirlo con el destete. Es muy raro que en condiciones normales un bebé menor de 6 meses se destete solo y de repente si está con lactancia a demanda. Otra cosa es que hayamos por ejemplo empezado a darle alimentación complementaria y/o que estés haciendo una lactancia mixta con biberones. Esos destetes tempranos se deben a interferencias como biberones, chupetes o exceso de alimentación complementaria.

Pero si haces lactancia exclusiva a demanda, antes de los 6 meses ningún bebé se desteta solo. Cuando una madre comenta que el bebé se destetó a los 3 meses o que dejó de querer teta a los 4, ya sabemos lo que estaba ocurriendo: que la madre ofrecía esa terrible "ayudita" en forma de biberón y al final el bebé ha preferido lo otro. Si está sólo a pecho es imposible que deje de pedir de repente porque se moriría de hambre. Si ocurriese sería por una grave enfermedad.


Si es mayor de 6 meses y ya estás con sólidos, se recomienda dar la teta siempre antes de la alimentación complementaria hasta el año de edad, porque es la leche lo que le alimenta verdaderamente.

Si haces demanda, y la alimentación complementaria después del pecho, el bebé no se desteta. Pero si un día de pronto deja de mamar de forma repentina, ahí es lo que llamamos la huelga.

¿Qué es lo que ocurre?
Pueden ser varias causas, tanto de la madre como del bebé.

Un cambio en las cremas, desodorantes, jabones, etc. de la madre. O un cambio en la alimentación de la madre, que haga que la leche tome un sabor que le es extraño al bebé. Esto es poco frecuente. Otitis, una tortícolis, la dentición… puede ser muy doloroso para el bebé, y a veces cursan sin otros síntomas y tardamos en darnos cuenta de su molestar.

Es lo que más veo en la consulta, cuando el bebé está pasando por algún proceso vírico y mamar le molesta. Dolor de garganta, puede tener dolor de oídos y le molesta al tragar. Puede tener aftas en la boca, o estar molesto por algún diente que va a salir…

Una vez confirmada la enfermedad por tu pediatra y tratada si es necesario, el bebé va a mejorar. No dudes en darle paracetamol en la dosis pautada según peso para aliviar el dolor. Igual que tú te tomas algo si te duele la cabeza. Dándole la dosis adecuada su peso/edad le aliviará un montón y podréis volver a la normalidad. También existen productos para las llagas de la boca, inocuos, que se le pueden dar al bebé desde muy pequeño y producen un alivio inmediato del dolor en la boca. Así el bebé ya no tendrá "miedo" del pecho. Al pobre le apetece mucho pero se siente tan mal al tragar…

Esto ocurre también cuando tiene virus del tipo mano-boca-pie o herpangina, y demás que cursan con dolor de garganta y aparentemente no son procesos graves, pero sí pueden hacerles muy molesta la toma. Es más frecuente si están en guardería o en contacto con otros niños, y ocurre más en primavera-verano. Pero todo tiene solución.

Otras causas de que el bebé entre en huelga pueden ser una mastitis incipiente en la madre que hace la leche temporalmente más salada y desagrada al bebé. O quizá la salida de los dientes, algunos salen y no nos enteramos, pero otros dientecillos dan mucha guerra y son una lata al salir. Si el bebé muerde y mamá ha dado un grito de dolor, puede asustar al niño y provocar el inicio de la huelga.

El estrés de la madre, de la familia en la casa, los cambios de rutina del tipo mudanza, reincorporación al trabajo remunerado, enfermedad o muerte de un ser querido… a veces también puede provocar la incomodidad del pequeño.

Pensando un poco seguro que das con la causa y es más fácil poner remedio.

¿Qué puedes hacer?
Cuando el bebé dice que no, es que no, y hay que respetarlo. Igual que hay que respetar a un adulto si dice que no. Eso está claro, y hay que enseñarlo desde pequeño.

No se trata de ir detrás e insistir porque se va a sentir presionado pero sí hacerle ver que lo tiene disponible, a su disposición, a mano, a cualquier hora. Y nada mejor que desnudarte de cintura para arriba y jugar con él, bañaros juntos, hacer actividades juntos… Ver la tele juntos, leer un cuento... El agua caliente del baño relaja a ambos y además contribuye a liberar oxitocina. Cualquier actividad juntitos en la que el bebé vea el pecho ahí, a su disposición, pero sin decirle nada, sin insistirle a que lo tome. Ya lo hará si no le presionamos.

Darle cuando está adormilado es también una buena idea porque suelen mamar muy bien.
Recomendable también bajar los estímulos: menos luz, menos ruido, que no haya distracciones.
Y no esperar a que tenga demasiada hambre.
Muchos brazos y mimos, mucho cariño, portearlo más…

Los cambios de postura pueden venir bien. Un bebé de 10-12 meses que ya tiene fuerza en las piernas y se quiere poner de pie, se va a sentir muy agobiado en la postura tradicional de cuna. Quizá si le damos en posturas diferentes que no se sienta tan aprisionado, mamará con más ganas. Hay niños que sin andar aún maman muy bien apoyados en sus piernitas, de pie.

Y saber que a estas alturas, una toma puede durar muy poco tiempo. En un par de minutos ha podido sacar lo que necesita. Así que no insistir. Ofrecer, sin insistir. La paciencia siempre funciona tratándose de niños.

El bebé tiene que saber que está a su disposición cuando él quiera, pero no sentirse nunca presionado.

A veces sí puede ocurrir que tras una huelga de lactancia llega el destete real. Es cuando ellos nos destetan a nosotras y por lo general no estamos preparadas para ello. Es duro para mamá.

Proteger la producción de leche.
Tanto en la huelga de lactancia, o en el destete abrupto, los primeros días de la huelga hay que proteger la producción. Haremos extracciones frecuentes (mejor si es con un extractor doble para ahorrar tiempo) para evitar problemas en el pecho y le podemos ir dando la leche de otro modo, evitandosiempre las tetinas. Si no sacamos la leche podemos tener algún problema de retención, mastitis… es mejor evitarlo. Y además la leche cambia un poco de sabor, se vuelve más salada. Esto puede molestar mucho al bebé cuando por fin se decida a volver a mamar y quizá vuelva a pensárselo…

Pero si vemos que la huelga va a acabar realmente en destete, ya no tiene sentido proteger la producción. En ese caso iremos sacando leche cuando esté el pecho muy lleno, pero sólo un poco, lo justo para sentir alivio. Si vaciamos el pecho estaremos mandando la señal al cerebro de nuevo de volver a producir para la siguiente toma como si estuviera el bebé mamando.

Si tu deseo es destetar, pregunta a tu IBCLC la mejor manera para hacerlo evitando problemas para ti y para el bebé.

En cualquier caso tu especialista en lactancia podría hacer un adecuado seguimiento para reconducir la lactancia y evitar problemas.

Recuerda: 
la huelga es una situación transitoria y 
con calma y paciencia todo volverá a la normalidad.


Entrevista Cadena Ser

El pasado miércoles 25 de mayo de 2016 me hacían una pequeña entrevista como emprendedora en Radio Aranda Cadena Ser.






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Hipogalactia

Hipogalactia quiere decir baja producción de leche. 

Hay muchísimas mujeres que dicen que no pudieron dar el pecho porque no tenían leche o porque tenían poca leche, o que se quedaron sin leche. Estas “falsas hipogalactias” son debidas a las creencias anticuadas y mitos que están aún muy arraigados en la sociedad: hacer lactancia con horarios, hacer pocas tomas, ofrecer biberones pensando que ayudan… Recuerda que la producción depende de la succión: a más succión, más leche produces para la siguiente toma. Si la succión es débil o si te saltas tomas por horarios o por distracción, el cuerpo entiende que no tiene que producir esa leche que no has dado y así para la siguiente tienes menos leche. Y se suele entrar en un círculo vicioso muy peligroso en el que ante la creencia de que no se tiene leche suficiente se ofrece un biberón, y así a la siguiente hay menos leche, y entonces…

En la mayoría de los casos lo que ocurre es sólo una percepción de que se tiene poca leche pero no es real. Lo que hay que hacer es consultar con la especialista, se interviene buscando la causa, se corrige postura, horarios o lo que sea pertinente y entonces la producción aumenta y la lactancia fluye normal.

Afortunadamente de ese círculo vicioso se puede salir, muy bien y en poco tiempo si cuentas con la ayuda e información adecuadas. Esa falsa hipogalactia es reversible, tiene solución.

Si una mujer está sana para quedarse embarazada y gestar, lo lógico es que pueda amamantar sin problemas.

Pero puede haber hipogalactias verdaderas, que según los estudios son entre un 1% y un 5% de las mujeres recién paridas.

Cuáles serían las causas reales de una insuficiente producción:
  •  por problemas posturales,
  • puede ser consecuencia como hemos dicho antes de un mal comienzo, por separación prolongada al nacer, falta de estímulo, tomas con reloj, interferencias de biberones y chupetes…
  • retención de placenta tras el parto,
  • pueden estar relacionadas directamente con algún tema hormonal como problemas de tiroides...
  • ovarios poliquísticos,
  • por problemas de succión del bebé, por causas físicas o neurológicas (anquiloglosia, Down, parálisis facial, labio leporino, prematuridad, hipotonía, hipertonía, retrognatia…)
  • las madres obesas o diabéticas pueden tener un retraso en la subida de la leche, pero aquí la hipogalactia es temporal,
  • puede ser por una cirugía previa de la mama, algún golpe u operación que haya afectado a los nervios de la zona,
  • por una hipoplasia  (ITG insuficiencia de tejido glandular)

Asistí hace tiempo una mamá que en su juventud competía en karate y había recibido muchos golpes. Consiguió lactancia exclusiva pero de un solo pecho. El otro era de apariencia normal, pero había recibido un golpe especialmente fuerte en las costillas, bajo ese pecho. Lo intentamos todo pero ese pecho no produjo apenas leche. La inervación de la mama procede de las ramas cutáneas anterior y lateral de los nervios intercostales cuarto, quinto y sexto. Se vieron afectados en el golpe alguno de esos nervios.

En todas esas causas hay solución. Las primeras mencionadas tienen una solución bien postural o/y médica. Lo que se hace en la consulta es buscar la causa de esa hipogalactia, para valorar si es real o sólo es una apreciación dela madre con fácil solución. Se corrige la causa, y se da solución. Detectando a tiempo el problema se inicia el tratamiento adecuado cuanto antes.

Las dos últimas mencionadas, sobre todo la hipoplasia, sí pueden suponer un verdadero problema. Pero abordémoslo, y a ver. Puede que se no se consiga una lactancia exclusiva, pero en ese caso siempre será mejor una lactancia mixta que sólo artificial, ¿no te parece?

El problema viene cuando se trata de una verdadera falta de producción, cuando ya se ha descartado todo, la postura es correcta, no hay problemas de succión, las tomas son realmente a demanda, se ha trabajado para aumento de producción…  y el  bebé no gana peso o pierde peso.


Aquí quiero hacer un inciso porque lo veo a diario: madres que acuden al pediatra/matrona con la sensación de poca leche y/o niños que no están cogiendo peso. El pediatra o la matrona miran y dicen que la postura está bien y que no hay nada. ¡¡Cuidado!! Hay muchos frenillos linguales, sobre todo tipos 3 y 4 que la inmensa mayoría de los pediatras no ven, no saben que existen, o no saben de su importancia para la lactancia. De verdad, si tu sensación es que algo no va bien, consulta a tu IBCLC porque a lo mejor no es nada, pero a lo peor es algo que se puede solucionar con los conocimientos adecuados. La solución no es la lactancia artificial…


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Hipoplasia glandular

Hipoplasia glandular o hipoplasia mamaria

Los pechos pequeños son tan capaces como los grandes de producir leche. Ya sabes que la producción no depende del tamaño del pecho, sino no de una adecuada estimulación y correcto vaciado del pecho.

La mama está formada por tejido glandular (alveolos y conductos), tejido conectivo (ligamentos de Cooper) y tejido adiposo (intraglandular, subcutáneo y retromamario). El tamaño y forma de la mama depende de la cantidad de tejido adiposo.

Pero sí puede ocurrir que el pecho tenga poco tejido glandular, por un mal desarrollo en la etapa embrionaria o en el desarrollo puberal. Esto sí puede causar hipogalactia y darnos problemas con la lactancia.

Ojo, tener el pecho pequeño no significa que sea hipoplásico. Y se pueden tener pechos grandes pero no tener tejido glandular.

Normalmente podemos identificar pechos con poco tejido glandular cuando estos están muy separados entre sí, o cuando tienen forma tubular, o son de distinto tamaño. También suelen verse la areola y pezón como más engrosados que el resto del pecho, desproporcionadamente grandes.

Algunas pistas son cuando en el embarazo no notas que tus pechos cambien o cambian muy poco, o si cuando das a luz no notas cambios en los primeros días. Mujeres con hipoplasia dicen que notaban las tetas flojas, o fofas, que no han notado ninguna subida ni nada especial, que no han aumentado de tamaño.

Aun así en estos casos sí es posible la lactancia pero se necesitará un poco más de apoyo, y desde el principio. Hay veces que se quiere poner solución cuando ya han pasado semanas, y cuanto más tarde más difícil. Ten en cuenta que la calibración de la lactancia se produce en las primeras semanas. Cuanto antes se ponga solución, mejor, evidentemente.

Si ves que tus pechos podrían coincidir con lo descrito, sería estupendo que te pongas en contacto desde el mismo embarazo con tu IBCLC para hacer el seguimiento desde el principio.

Así cuando nazca el bebé ya estás familiarizada con la extracción y suplementación o con métodos necesarios para ayudar a un buen comienzo, como la extracción prenatal de calostro por ejemplo.

Si tienes cirugía mamaria, también es importante que consultes con la IBCLC antes de dar a luz. Algunas veces la cirugía sí puede interferir en la consecución de la lactancia. Habría que ver cómo ha sido la incisión, si se han seccionado conductos y/o nervios… Los conductos suelen recanalizarse, pero hay que saber que suele ser un proceso largo y que a veces hasta las segundas gestaciones no están recanalizados del todo. La consulta previa y seguimiento de tu IBCLC puede ser la diferencia entre conseguirlo y no conseguirlo.
Pechos asimétricos

Pecho tuberoso o tubular

Tipos de pecho

"Cuando digo que sí, pero quiero decir que no"

Las madres vienen a mi consulta con problemas en la lactancia, en sus primeros días o semanas. A veces más tarde también.

Hasta aquí, lo normal. Y lo deseable cuando hay alguna molestia o dificultad en la alimentación del bebé y en la lactancia materna. Para eso estamos los profesionales.

Pero me llama mucho la atención cuando llega alguna familia diciendo que quiere lactar a pesar de los problemas que se hayan encontrado, pero ves que hay un trasfondo detrás que te dice que no quieren…

Una vez analizada la situación, valorada la toma, sopesadas las circunstancias de la pareja/familia, realizada una buena anamnesis, como profesional se sugieren pautas a seguir para solventar o aliviar los problemas encontrados. Se sugiere a la madre las distintas posibilidades que hay para dar fin al problema.

Lo normal en este punto es que la madre elija lo que a ella le va mejor y empiece a ponerlo en práctica.

Normalmente en la consulta de seguimiento, que suele ser a los pocos días, ya vienen encantadas con todo bien encauzado. Algunas veces se necesita una tercera consulta, o incluso una cuarta o una quinta. Y siempre un seguimiento vía teléfono, Skype y WhatsApp, que hay aprovechar las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

Pero ¿qué ocurre esas veces que la madre dice que quiere pero no pone en práctica ninguna de las sugerencias?

¿Por qué algunas familias dicen que sí cuando quieren decir que no?

La psicología de la madre, el cómo se encuentre ella, el porqué de sus decisiones… yo no sé más allá de lo que ella me cuenta y de lo que puedo deducir. Pero yo no lo juzgo. Y sobre todo me pregunto cuál es ese extraño mecanismo que las hace desistir sin haberlo intentado siquiera.

Luego hay familias que no quieren, pero lo dicen desde el principio. O lo dicen cuando lo deciden, por ejemplo después de un comienzo complicado. Toman esa decisión. Y desde luego, se respeta. Las IBCLC no vamos detrás de nadie ni perseguimos madres. No. Pero ese no es el caso del que quiero hablar. Yo me refiero a la que dice que sí, acude a consulta, una o más veces, pero luego no pone en práctica nada de lo que le sugieres como experta y que sabes que funciona.

Por ejemplo, he tenido casos en los que ante una hipoplasia evidente y su hipogalactia consecuente era necesario el uso de galactogogos. Recetados y supervisados por un médico, como debe ser. Pero a los pocos días la madre me dice que no confía en ello y que en su lugar se ha tomado homeopatía. Y claro, me dice que no ha notado nada, ningún aumento en la producción. (Lógico, la homeopatía no funciona, no hay evidencia científica).

O en otros casos en lugar de homeopatía es fitoterapia (ojo, suelen confundirse ambas cosas), y peor aún porque en la mayoría de los casos la madre está tomando algo que no sólo no hace nada, sino que además puede ser perjudicial. (Por ejemplo, el hinojo que se usa mucho, es un producto con alto riesgo. Mira aquí.)

Para evitar gastos innecesarios a las madres, cuando hacen falta suelo ofrecer materiales en préstamo en la consulta. Para que los prueben y valoren si les va bien o no. En este mismo caso que comento, ofrezco a la madre un relactador, después de haberlo probado y después de haberme dicho que sí. Y ocurre lo mismo, al volver a consulta me dice que no lo ha usado. Ofrezco alguna otra alternativa, y ocurre lo mismo.

Presto un extractor hospitalario para ayudar a la producción, y sucede de nuevo igual, que a la vuelta de unos días me dice que no lo ha usado.

Además el bebé tiene algunos problemas que son tratables. Reitero: tratables. Pero la madre no quiere intervenir de ninguna de las maneras. Resumiendo, no lleva a la práctica ni una sola de las recomendaciones o sugerencias.

¿Qué es lo que ocurre en su interior?

¿O quizá en su exterior, en su entono? También he visto casos en que el enemigo estaba en casa: la pareja, o a veces la abuela…

Quizá la sociedad presiona tanto, que todo el mundo sabe que dar el pecho es lo lógico. Reconoce los perjuicios de dar biberones y los riesgos de las leches artificiales. Pero no se quiere lactancia. Entonces, se paga la consulta de un profesional, o varias consultas, o a varios profesionales…  y así tengo la excusa: “lo he intentado porque he ido a la profesional y como no puedo, lo dejo”. Así la madre no se siente tan culpable. ¿Es eso quizá lo que ocurre?

Lo he intentado, así que ya no me siento culpable”. Pero, ¿de verdad lo has intentado? ¿Has tenido el apoyo y la información adecuados?  

Sabemos que la maternidad es dura, y la lactancia, cuando es así de dificultosa a los inicios, más aún… ¿Qué ocurre en el fuero interno de esa madre para preferir no intentarlo pero sin reconocerlo? Y sin embargo hay otros casos muy difíciles en los que la madre lo intenta y lo intenta y lo intenta a pesar de los pesares, y al fin lo consigue. ¿Qué hay distinto entre esas dos madres? ¿Y en aquellas que lo tienen todo a su favor, sin problemas, con buena producción, con un bebé que coge peso bien, sin dolores… pero que no quieren amamantar?

Creo que ahí hay un campo abierto para la investigación…


Yo aquí sigo, haciéndome preguntas. 
Y ayudando a quien lo pide, haciendo todo lo posible, incluso en casos así de “raros”.