El frenillo labial

El frenillo labial también existe y se habla poco de él.

En algunos casos puede hacer que la lactancia no vaya bien porque el labio superior no puede hacer correctamente el sello con el pecho. Tener el frenillo labial más o menos grande puede interferir con la movilidad y la función normal del labio. Para cualquier acto en que se utilicen los labios: alimentación y habla. En nuestro caso nos compete por la lactancia, obviamente, alimentación primera y más importante del ser humano.


Al igual que clasificamos los frenillos linguales, este frenillo también puede ser catalogado en distintos tipos según su punto de inserción. El doctor Kotlow, dentista pediátrico (odontopediatra)  los ordena así:

Clasificación del doctor  Kotlow

Es frecuente que si hay frenillo lingual veamos también uno labial.

Estéticamente se produce un gran diastema que suele arreglarse luego con ortodoncia dado que se considera, digamos, "feo". Aunque hay quien sabe sacar partido de ello, como las modelos Lara Stone o Georgia May Jagger.  

Diastema incisivos superiores

Pero volvamos a lo nuestro, ¿por qué a veces influye en la lactancia y otras no?

Porque cada diada madre/bebé es un mundo. Hay pechos más dúctiles y maleables, pezones que se estiran más o menos y madres que tienen el umbral del dolor más o menos alto/bajo. Bebés con más o con menos peso y tamaño al nacer, bocas más grades o más pequeñas, bebés más hábiles o menos hábiles. Y por lo tanto puede haber muchos casos distintos.

De hecho a veces veo lenguas totalmente ancladas al paladar inferior pero en pechos tan dúctiles, que se estiran tanto, y madres con umbral tan alto de dolor, que no causan ningún problema. Y otras veces un sólo intento de tironear del pezón en otras madres puede ocasionar una gran herida.

La buena noticia es que hay solución, para todo, siempre hay solución. La solución no es darle un biberón siempre que tu deseo sea amamantar. De ahí la importancia de consultar con un verdadero especialista enlactancia.