10 tips que debo saber antes de que nazca mi bebé
No sabemos cómo es de verdad la maternidad hasta que entramos en ella.
Conocer esta información te ayudará a llevar los primeros momentos y saber reaccionar ante ciertas situaciones normales, pero de las que no se suele hablar.
¿Cómo es la lactancia esas primeras horas? ¿Y los primeros días en casa? ¿Cómo y cuánto va a dormir?
¿Y yo, cómo me encuentro después de parir? Mente y cuerpo sufren cambios...
Cuando tienes a tu disposición información veraz y contrastada, con base científica, las cosas se ven de otro modo.
Y ahora que aún no ha nacido tu bebé, es cuando puedes informarte bien, estás a tiempo. Luego será más difícil y estarás más expuesta, por el bajón hormonal y el cansancio, a los comentarios de todo el mundo, que sin ser especialistas en la materia, te darán todo tipo de consejos contradictorios e incluso perjudiciales para tu bebé...
Las plazas son limitadas.
Tendrá lugar en la Consulta. Si fuera necesario disponemos de salas con capacidad mayor.
Lo ideal es que vengas acompañada, de tu pareja, tu madre, o la persona que vaya a ser tu bastón de apoyo en esta etapa.
Inscripciones por riguroso orden de inscripción rellenando el formulario de la web o en el 606 99 57 28 en horario de tarde. También en Facebook.
Se proporcionará material a los asistentes.
Viernes 11 de noviembre, a las 18h00. En el despacho de la consulta, Galerías Isilla, primera planta.
Entrevista en Revista 15 días
Esta entrevista fue publicada en octubre de 2012, cuando estaba en plena preparación del examen IBCLC, y aún no habían fallecido mis padres...
Han pasado varios años y han cambiado muchas cosas, a nivel personal y a nivel profesional. Aprobé el examen, abrí la consulta, la asociación ha desaparecido... Y mi vida personal también ha dado un vuelco. Pero la ilusión y la pasión puesta en el tema lactancia sigue igual o incluso creciendo.
Huelga de lactancia
La entrada original, publicada en agosto de 2016, llevaba una foto en la que se veía una teta y un bebé que la rechaza. Foto que ha sido censurada en julio 2022. Comentarios aquí
Llevas una lactancia ya de unos meses y de pronto tu bebé,
de un día para otro, no quiere mamar y aparentemente no hay un motivo que lo justifique.
Esto es una huelga de lactancia.
No tenemos que confundirlo con el destete. Es muy raro que
en condiciones normales un bebé menor de 6 meses se destete solo y de repente
si está con lactancia a demanda. Otra cosa es que hayamos por ejemplo empezado
a darle alimentación complementaria y/o que estés haciendo una lactancia mixta
con biberones. Esos destetes tempranos se deben a interferencias como biberones,
chupetes o exceso de alimentación complementaria.
Pero si haces lactancia exclusiva a demanda, antes de los 6
meses ningún bebé se desteta solo. Cuando una madre comenta que el bebé se destetó
a los 3 meses o que dejó de querer teta a los 4, ya sabemos lo que estaba
ocurriendo: que la madre ofrecía esa terrible "ayudita" en forma de
biberón y al final el bebé ha preferido lo otro. Si está sólo a pecho es
imposible que deje de pedir de repente porque se moriría de hambre. Si ocurriese
sería por una grave enfermedad.
Si es mayor de 6 meses y ya estás con sólidos, se recomienda
dar la teta siempre antes de la alimentación complementaria hasta el año de
edad, porque es la leche lo que le alimenta verdaderamente.
Si haces demanda, y la alimentación complementaria después
del pecho, el bebé no se desteta. Pero si un día de pronto deja de mamar de
forma repentina, ahí es lo que llamamos la huelga.
¿Qué es lo que ocurre?
Pueden ser varias causas, tanto de la madre como del bebé.
Un cambio en las cremas, desodorantes, jabones, etc. de la madre. O
un cambio en la alimentación de la madre, que haga que la leche tome un sabor
que le es extraño al bebé. Esto es poco frecuente. Otitis, una tortícolis, la
dentición… puede ser muy doloroso para el bebé, y a veces cursan sin otros
síntomas y tardamos en darnos cuenta de su molestar.
Es lo que más veo en la consulta, cuando el bebé está pasando
por algún proceso vírico y mamar le molesta. Dolor de garganta, puede tener
dolor de oídos y le molesta al tragar. Puede tener aftas en la boca, o estar
molesto por algún diente que va a salir…
Una vez confirmada la enfermedad por tu pediatra y tratada
si es necesario, el bebé va a mejorar. No dudes en darle paracetamol en la
dosis pautada según peso para aliviar el dolor. Igual que tú te tomas algo si
te duele la cabeza. Dándole la dosis adecuada su peso/edad le aliviará un montón
y podréis volver a la normalidad. También existen productos para las llagas de
la boca, inocuos, que se le pueden dar al bebé desde muy pequeño y producen un
alivio inmediato del dolor en la boca.
Así el bebé ya no tendrá "miedo" del pecho. Al pobre le apetece mucho
pero se siente tan mal al tragar…
Esto ocurre también cuando tiene virus del tipo mano-boca-pie
o herpangina, y demás que cursan con dolor de garganta y aparentemente no son
procesos graves, pero sí pueden hacerles muy molesta la toma. Es más frecuente
si están en guardería o en contacto con otros niños, y ocurre más en primavera-verano.
Pero todo tiene solución.
Otras causas de que el bebé entre en huelga pueden ser una
mastitis incipiente en la madre que hace la leche temporalmente más salada y desagrada
al bebé. O quizá la salida de los dientes, algunos salen y no nos enteramos,
pero otros dientecillos dan mucha guerra y son una lata al salir. Si el bebé
muerde y mamá ha dado un grito de dolor, puede asustar al niño y provocar el
inicio de la huelga.
El estrés de la madre,
de la familia en la casa, los cambios de rutina del tipo mudanza, reincorporación
al trabajo remunerado, enfermedad o muerte de un ser querido… a veces también
puede provocar la incomodidad del pequeño.
Pensando un poco seguro que das con la causa y es más fácil
poner remedio.
¿Qué puedes hacer?
Cuando el bebé dice que no, es que no, y hay que respetarlo.
Igual que hay que respetar a un adulto si dice que no. Eso está claro, y hay
que enseñarlo desde pequeño.
No se trata de ir detrás e insistir porque se va a sentir
presionado pero sí hacerle ver que lo tiene disponible, a su disposición, a mano,
a cualquier hora. Y nada mejor que desnudarte de cintura para arriba y jugar
con él, bañaros juntos, hacer actividades juntos… Ver la tele juntos, leer un
cuento... El agua caliente del baño relaja a ambos y además contribuye a
liberar oxitocina. Cualquier actividad juntitos en la que el bebé vea el pecho
ahí, a su disposición, pero sin decirle nada, sin insistirle a que lo tome. Ya
lo hará si no le presionamos.
Darle cuando está adormilado es también una buena idea porque
suelen mamar muy bien.
Recomendable también bajar los estímulos: menos luz, menos
ruido, que no haya distracciones.
Y no esperar a que tenga demasiada hambre.
Muchos brazos y mimos, mucho cariño, portearlo más…
Los cambios de postura pueden venir bien. Un bebé de 10-12
meses que ya tiene fuerza en las piernas y se quiere poner de pie, se va a
sentir muy agobiado en la postura tradicional de cuna. Quizá si le damos en
posturas diferentes que no se sienta tan aprisionado, mamará con más ganas. Hay
niños que sin andar aún maman muy bien apoyados en sus piernitas, de pie.
Y saber que a estas alturas, una toma puede durar muy poco
tiempo. En un par de minutos ha podido sacar lo que necesita. Así que no insistir.
Ofrecer, sin insistir. La paciencia siempre funciona tratándose de niños.
El bebé tiene que saber que está a su disposición cuando él
quiera, pero no sentirse nunca presionado.
A veces sí puede ocurrir que tras una huelga de lactancia
llega el destete real. Es cuando ellos nos destetan a nosotras y por lo general
no estamos preparadas para ello. Es duro para mamá.
Proteger la producción de leche.
Tanto en la huelga de lactancia, o en el destete abrupto, los
primeros días de la huelga hay que proteger la producción. Haremos extracciones
frecuentes (mejor si es con un extractor doble para ahorrar tiempo) para evitar
problemas en el pecho y le podemos ir dando la leche de otro modo, evitandosiempre las tetinas. Si no sacamos la leche podemos tener algún problema de retención,
mastitis… es mejor evitarlo. Y además la leche cambia un poco de sabor, se
vuelve más salada. Esto puede molestar mucho al bebé cuando por fin se decida a
volver a mamar y quizá vuelva a pensárselo…
Pero si vemos que la huelga va a acabar realmente en
destete, ya no tiene sentido proteger la producción. En ese caso iremos sacando
leche cuando esté el pecho muy lleno, pero sólo un poco, lo justo para sentir
alivio. Si vaciamos el pecho estaremos mandando la señal al cerebro de nuevo de
volver a producir para la siguiente toma como si estuviera el bebé mamando.
Si tu deseo es destetar, pregunta a tu IBCLC la mejor manera
para hacerlo evitando problemas para ti y para el bebé.
En cualquier caso tu especialista en lactancia podría hacer
un adecuado seguimiento para reconducir la lactancia y evitar problemas.
Recuerda:
la huelga es una situación transitoria y
con calma
y paciencia todo volverá a la normalidad.
Entrevista Cadena Ser
Hipogalactia
Hipogalactia quiere decir baja producción de leche.
Hay
muchísimas mujeres que dicen que no pudieron dar el pecho porque no tenían
leche o porque tenían poca leche, o que se quedaron sin leche. Estas “falsas hipogalactias”
son debidas a las creencias anticuadas y mitos que están aún muy arraigados en
la sociedad: hacer lactancia con horarios, hacer pocas tomas, ofrecer biberones
pensando que ayudan… Recuerda que la producción depende de la succión: a más succión,
más leche produces para la siguiente toma. Si la succión es débil o si te
saltas tomas por horarios o por distracción, el cuerpo entiende que no tiene
que producir esa leche que no has dado y así para la siguiente tienes menos
leche. Y se suele entrar en un círculo vicioso muy peligroso en el que ante la
creencia de que no se tiene leche suficiente se ofrece un biberón, y así a la
siguiente hay menos leche, y entonces…
En la mayoría de los casos lo que ocurre es sólo una
percepción de que se tiene poca leche pero no es real. Lo que hay que hacer es
consultar con la especialista, se interviene buscando la causa, se corrige postura,
horarios o lo que sea pertinente y entonces la producción aumenta y la
lactancia fluye normal.
Afortunadamente de ese círculo vicioso se puede salir, muy
bien y en poco tiempo si cuentas con la ayuda e información adecuadas. Esa
falsa hipogalactia es reversible, tiene solución.
Si una mujer está sana para quedarse embarazada y gestar, lo
lógico es que pueda amamantar sin problemas.
Pero puede haber hipogalactias verdaderas, que según los
estudios son entre un 1% y un 5% de las mujeres recién paridas.
Cuáles serían las causas reales de una insuficiente
producción:
- por problemas posturales,
- puede ser consecuencia como hemos dicho antes de un mal comienzo, por separación prolongada al nacer, falta de estímulo, tomas con reloj, interferencias de biberones y chupetes…
- retención de placenta tras el parto,
- pueden estar relacionadas directamente con algún tema hormonal como problemas de tiroides...
- ovarios poliquísticos,
- por problemas de succión del bebé, por causas físicas o neurológicas (anquiloglosia, Down, parálisis facial, labio leporino, prematuridad, hipotonía, hipertonía, retrognatia…)
- las madres obesas o diabéticas pueden tener un retraso en la subida de la leche, pero aquí la hipogalactia es temporal,
- puede ser por una cirugía previa de la mama, algún golpe u operación que haya afectado a los nervios de la zona,
- por una hipoplasia (ITG insuficiencia de tejido glandular)
Asistí hace tiempo una mamá que en su juventud competía en
karate y había recibido muchos golpes. Consiguió lactancia exclusiva pero de un
solo pecho. El otro era de apariencia normal, pero había recibido un golpe
especialmente fuerte en las costillas, bajo ese pecho. Lo intentamos todo pero
ese pecho no produjo apenas leche. La inervación de la mama procede de las
ramas cutáneas anterior y lateral de los nervios intercostales cuarto, quinto y
sexto. Se vieron afectados en el golpe alguno de esos nervios.
En todas esas causas hay solución. Las primeras mencionadas
tienen una solución bien postural o/y médica. Lo que se hace en la consulta es
buscar la causa de esa hipogalactia, para valorar si es real o sólo es una
apreciación dela madre con fácil solución. Se corrige la causa, y se da solución.
Detectando a tiempo el problema se inicia el tratamiento adecuado cuanto antes.
Las dos últimas mencionadas, sobre todo la hipoplasia, sí pueden
suponer un verdadero problema. Pero abordémoslo, y a ver. Puede que se no se consiga
una lactancia exclusiva, pero en ese caso siempre será mejor una lactancia
mixta que sólo artificial, ¿no te parece?
El problema viene cuando se trata de una verdadera
falta de producción, cuando ya se ha descartado todo, la postura es correcta,
no hay problemas de succión, las tomas son realmente a demanda, se ha trabajado
para aumento de producción… y el bebé no gana peso o pierde peso.
Aquí quiero hacer un inciso porque lo veo a diario: madres
que acuden al pediatra/matrona con la sensación de poca leche y/o niños que no
están cogiendo peso. El pediatra o la matrona miran y dicen que la postura está
bien y que no hay nada. ¡¡Cuidado!! Hay muchos frenillos linguales, sobre todo
tipos 3 y 4 que la inmensa mayoría de los pediatras no ven, no saben que
existen, o no saben de su importancia para la lactancia. De verdad, si tu
sensación es que algo no va bien, consulta a tu IBCLC porque a lo mejor no es
nada, pero a lo peor es algo que se puede solucionar con los conocimientos
adecuados. La solución no es la lactancia artificial…
Hipoplasia glandular
Los pechos pequeños son tan capaces como los grandes de
producir leche. Ya sabes que la producción no depende del tamaño del pecho,
sino no de una adecuada estimulación y correcto vaciado del pecho.
La mama está formada por tejido glandular (alveolos y conductos),
tejido conectivo (ligamentos de Cooper) y tejido adiposo (intraglandular,
subcutáneo y retromamario). El tamaño y forma de la mama depende de la cantidad
de tejido adiposo.
Pero sí puede ocurrir que el pecho tenga poco tejido glandular,
por un mal desarrollo en la etapa embrionaria o en el desarrollo puberal. Esto sí puede causar hipogalactia y darnos problemas con la lactancia.
Ojo, tener el pecho pequeño no significa que sea hipoplásico.
Y se pueden tener pechos grandes pero no tener tejido glandular.
Normalmente podemos identificar pechos con poco tejido
glandular cuando estos están muy separados entre sí, o cuando tienen forma
tubular, o son de distinto tamaño. También suelen verse la areola y pezón como más engrosados que el
resto del pecho, desproporcionadamente grandes.
Algunas pistas son cuando en el embarazo no notas que tus
pechos cambien o cambian muy poco, o si cuando das a luz no notas cambios en los
primeros días. Mujeres con hipoplasia dicen que notaban las tetas flojas, o
fofas, que no han notado ninguna subida ni nada especial, que no han aumentado
de tamaño.
Aun así en estos casos sí es posible la lactancia pero se necesitará
un poco más de apoyo, y desde el principio.
Hay veces que se quiere poner solución cuando ya han pasado semanas, y cuanto
más tarde más difícil. Ten en cuenta que la calibración de la lactancia se
produce en las primeras semanas. Cuanto antes se ponga solución, mejor,
evidentemente.
Si ves que tus pechos podrían coincidir con lo descrito,
sería estupendo que te pongas en contacto desde el mismo embarazo con tu IBCLC
para hacer el seguimiento desde el principio.
Así cuando nazca el bebé ya estás familiarizada con la
extracción y suplementación o con métodos necesarios para ayudar a un buen comienzo,
como la extracción prenatal de calostro por ejemplo.
Si tienes cirugía mamaria, también es importante que
consultes con la IBCLC antes de dar a luz. Algunas veces la cirugía sí puede interferir
en la consecución de la lactancia. Habría que ver cómo ha sido la incisión, si
se han seccionado conductos y/o nervios… Los conductos suelen recanalizarse,
pero hay que saber que suele ser un proceso largo y que a veces hasta las
segundas gestaciones no están recanalizados del todo. La consulta previa y
seguimiento de tu IBCLC puede ser la diferencia entre conseguirlo y no
conseguirlo.
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| Pechos asimétricos |
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| Pecho tuberoso o tubular |
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| Tipos de pecho |
"Cuando digo que sí, pero quiero decir que no"
Las madres vienen a mi consulta con problemas en la
lactancia, en sus primeros días o semanas. A veces más tarde también.
Hasta aquí, lo normal. Y lo deseable cuando hay alguna
molestia o dificultad en la alimentación del bebé y en la lactancia materna.
Para eso estamos los profesionales.
Pero me llama mucho la atención cuando llega alguna familia
diciendo que quiere lactar a pesar de los problemas que se hayan encontrado,
pero ves que hay un trasfondo detrás que te dice que no quieren…
Una vez analizada la situación, valorada la toma, sopesadas
las circunstancias de la pareja/familia, realizada una buena anamnesis, como profesional
se sugieren pautas a seguir para solventar o aliviar los problemas encontrados.
Se sugiere a la madre las distintas posibilidades que hay para dar fin al
problema.
Lo normal en este punto es que la madre elija lo que a ella
le va mejor y empiece a ponerlo en práctica.
Normalmente en la consulta de seguimiento, que suele ser a
los pocos días, ya vienen encantadas con todo bien encauzado. Algunas veces se
necesita una tercera consulta, o incluso una cuarta o una quinta. Y siempre un seguimiento
vía teléfono, Skype y WhatsApp, que hay aprovechar las ventajas que nos ofrecen
las nuevas tecnologías.
Pero ¿qué ocurre esas veces que la madre dice que quiere
pero no pone en práctica ninguna de las sugerencias?
¿Por qué algunas familias dicen que sí cuando quieren decir
que no?
La psicología de la madre, el cómo se encuentre ella, el porqué
de sus decisiones… yo no sé más allá de lo que ella me cuenta y de lo que puedo deducir. Pero yo no lo juzgo. Y sobre todo me pregunto cuál es ese extraño
mecanismo que las hace desistir sin haberlo intentado siquiera.
Luego hay familias que no quieren, pero lo dicen desde el
principio. O lo dicen cuando lo deciden, por ejemplo después de un comienzo
complicado. Toman esa decisión. Y desde luego, se respeta. Las IBCLC no vamos
detrás de nadie ni perseguimos madres. No. Pero ese no es el caso del que
quiero hablar. Yo me refiero a la que dice que sí, acude a consulta, una o más
veces, pero luego no pone en práctica nada de lo que le sugieres como experta y que sabes que funciona.
Por ejemplo, he tenido casos en los que ante una hipoplasia evidente
y su hipogalactia consecuente era necesario el uso de galactogogos. Recetados y
supervisados por un médico, como debe ser. Pero a los pocos días la madre me
dice que no confía en ello y que en su lugar se ha tomado homeopatía. Y claro,
me dice que no ha notado nada, ningún aumento en la producción. (Lógico, la homeopatía no funciona, no hay evidencia científica).
O en otros casos en lugar de homeopatía es fitoterapia (ojo,
suelen confundirse ambas cosas), y peor aún porque en la mayoría de los casos
la madre está tomando algo que no sólo no hace nada, sino que además puede ser perjudicial.
(Por ejemplo, el hinojo que se usa mucho, es un producto con alto riesgo. Mira aquí.)
Para evitar gastos innecesarios a las madres, cuando hacen
falta suelo ofrecer materiales en préstamo en la consulta. Para que los prueben
y valoren si les va bien o no. En este mismo caso que comento, ofrezco a la
madre un relactador, después de haberlo probado y después de haberme dicho que
sí. Y ocurre lo mismo, al volver a consulta me dice que no lo ha usado. Ofrezco
alguna otra alternativa, y ocurre lo mismo.
Presto un extractor hospitalario para ayudar a la
producción, y sucede de nuevo igual, que a la vuelta de unos días me dice que no
lo ha usado.
Además el bebé tiene algunos problemas que son tratables. Reitero: tratables. Pero la madre no quiere intervenir de ninguna de las maneras. Resumiendo, no
lleva a la práctica ni una sola de las recomendaciones o sugerencias.
¿O quizá en su exterior, en su entono? También he visto
casos en que el enemigo estaba en casa: la pareja, o a veces la abuela…
Quizá la sociedad presiona tanto, que todo el mundo sabe que
dar el pecho es lo lógico. Reconoce los perjuicios de dar biberones y los riesgos de las leches artificiales. Pero no se quiere lactancia. Entonces, se paga la consulta de un
profesional, o varias consultas, o a varios profesionales… y así tengo la excusa: “lo he intentado porque
he ido a la profesional y como no puedo, lo dejo”. Así la madre no se siente
tan culpable. ¿Es eso quizá lo que ocurre?
“Lo he intentado, así que ya no me siento culpable”. Pero, ¿de
verdad lo has intentado? ¿Has tenido el apoyo y la información adecuados?
Sabemos que la maternidad es dura, y la lactancia, cuando es
así de dificultosa a los inicios, más aún… ¿Qué ocurre en el fuero interno de esa
madre para preferir no intentarlo pero sin reconocerlo? Y sin embargo hay otros
casos muy difíciles en los que la madre lo intenta y lo intenta y lo intenta a
pesar de los pesares, y al fin lo consigue. ¿Qué hay distinto entre esas dos
madres? ¿Y en aquellas que lo tienen todo a su favor, sin problemas, con buena
producción, con un bebé que coge peso bien, sin dolores… pero que no quieren amamantar?
Creo que ahí hay un campo abierto para la investigación…
Yo aquí sigo, haciéndome preguntas.
Y ayudando a quien lo
pide, haciendo todo lo posible, incluso en casos así de “raros”.
Colaboración con Revista Ser Padres
En el número 497 de abril 2016 de la Revista Ser Padres, hago una pequeña colaboración hablando de lactancia en cesáreas.
Así mismo puse en contacto a la periodista con tres mamás de la asociación Lactaranda a quienes atendí en su momento y que han conseguido lactancias satisfactorias después de cesáreas.
En este artículo también colabora mi colega Inma Marcos, también IBCLC, de la asociación Alba Lactancia Materna.
Tanto mi aportación como la de las mamás que cuentan su experiencia ha sido algo recortada para poder ser maquetada en la revista, supongo que al igual que la de Inma. Son las cosas del periodismo. Pero nos encanta que las revistas nos enseñen casos reales, no sólo fotos posadas, y que apuesten cada vez más por la lactancia. ¡Bravo!
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Día Internacional de las IBCLC
Se celebra el importante trabajo de las IBCLC en favor de las madres que desean amamantar.
Fue desarrollado para reconocer el importante papel de las IBCLC y el conocimiento especializado que tienen y que marca la diferencia en las vidas de las familias que atienden.
Problemas en la lactancia
Las mujeres tenemos la capacidad y el poder de alimentar a nuestros
hijos. Tenemos dos mamas preparadas para lactar. Somos mamíferos. Si hemos llegado
hasta aquí como especie es gracias al amamantamiento. ¿Crees que hace dos mil
años había leches artificiales?
Otra cosa es que hay empresas, muy poderosas y con muchas
influencias, que fabrican leche artificial y como es lógico quieren vender su
producto. Y lo publicitan haciéndonos creer que es más moderno y libera a la
mujer de sus obligaciones…
No quiero meterme en camisas de once varas con el
neofeminismo, neomachismo, feminazismo… y disertaciones varias.
Sólo quiero contarte que dar el pecho es lo normal en
nuestra especie. No es que sea lo mejor,
o lo recomendado, o lo más beneficioso. NO. Simplemente es lo normal, lo
lógico. No hay más explicaciones.
Y los que defienden la leche artificial serán los que tengan
que demostrar por qué. Yo no hablo de ventajas de amamantar, hablo de riesgos de no hacerlo. Los efectos secundarios de no dar lo lógico a tu bebé, leche
materna, son el problema. Y muy grave.
Si no quieres hacerlo, no quieres: problema tuyo. Pero si sí
que quieres y hay problemas… ummm, ¡¡qué papeleta!!
¿Problemas con la
lactancia?
Amamantar no debe doler, nada, nunca.
Así de sencillo.
Lo normal es que todo vaya bien. No te asustes antes de tiempo. No tiene por qué haber problemas. Pero en ocasiones los hay. Por desgracia a veces hay dolor y/u otros problemas.
Podemos encontrarnos con ingurgitación o plétora, grietas,
baja producción de leche (hipogalactia), pezones planos y/o invertidos, mastitis, mastalgias, perlas de leche, niños que cogen poco peso, bebés con problemas de succión, madres con
problemas médicos, madres con poco tejido glandular, huelgas de lactancia...
¿Qué pasa si hay dolor?
Primero: recuerda que todo, todo, tiene remedio. Todo se
puede arreglar.
Segundo. Disponer de información veraz y contrastada,
ofrecida por un profesional de la lactancia (es decir, un IBCLC), ya desde
antes del inicio. (Es recomendable una consulta pre-parto.)
Tercero. Si hay un problema buscamos la causa y la abordamos.
NO cogemos atajos.
Cuarto. Hay que saber delegar. ¡¡Si no sabes qué pasa, pregunta!!
Y esto lo digo por el personal de salud que atiende en primera instancia a la
pareja madre / bebé. Un pediatra o enfermera, matrona, o ginecólogo que no se
ha actualizado en lactancia es muy probable que ante un problema te dé un mal consejo
en forma de biberón. Estaría bien reconocer que no sabes, y derivar a quien
sepa, en lugar de fastidiar una lactancia que con la ayuda adecuada podría
haber continuado sin más pegas.
Invertir en salud no sale caro.
Una consulta a tiempo con tu profesional de lactancia puede ahorrarte problemas futuros.
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