"El marido incrédulo"
A veces te encuentras en situaciones que se salen de lo
corriente o te llaman la atención por lo extrañas. Surrealistas, extravagantes,
curiosas, singulares, atípicas o cuando menos raras…
Pasa de vez en cuando pero no por ello dejan de
sorprenderte.
Este es el caso del "marido incrédulo", y quien
dice marido dice pareja, o puedes decir abuela, hermana, cuñada, amiga… Pero yo
me he encontrado más a menudo maridos. Maridos incrédulos. Que vienen a la
consulta acompañando a su señora esposa y desde antes de empezar a hablar (yo)
ya están diciendo que no se creen nada de lo que les voy a contar.
¿Cómo? ¿Para qué vienes entonces?
El marido incrédulo viene ya con actitud cansada,
derrotista. Se acomoda en el sofá de la consulta quitando incluso sitio a su
sufrida mujer que lucha consigo misma para conseguir que su recién nacido se
enganche bien. Se repanchinga en el sofá, a veces rebatiendo cada cosa que
digo, o cada frase de su mujer. A veces con el móvil en la mano y soltando
suspiritos de aburrimiento absoluto. A veces reclinando la cabeza como quien no
quiere la cosa, cada vez un poquito más atrás… hasta que ¡¡anda, se ha
dormido!! Y la esposa, avergonzada, le
despierta y me pide disculpas…
Yo siempre les disculpo, entiendo que los pobres están muy muy
cansados…
El marido incrédulo va minando poco a poco la escasa confianza
que le queda a su mujer, que ha venido a mí buscando ayuda casi a la
desesperada y como último recurso después de haber intentado ayuda en pediatras
o matronas un poco desfasados.
A veces no mina la confianza de la mujer sino que simplemente
pone palabras a lo que probablemente también anda ella pensando. Que sí, a
veces pasa. Ya os lo conté aquí, cuando dicen que sí pero quieren decir no.
Yo hago mi trabajo, lo mejor que puedo y sé, como siempre intento
que sea. Intentado que sus comentarios suenen absurdos por sí mismos…
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| El marido incrédulo |
Y entones vuelvo a casa hecha polvo, y hablo con el sabio
que vive conmigo y me aguanta desde hace años. Y me da una respuesta clara
cuando pienso y me pregunto en voz alta: "¿para qué vendrán…?"
-"Pues hija, igual que el que paga para dejar de fumar,
y no lo deja. Igual que el que paga para bajar de peso y se salta la dieta."
¿Por qué no hay que dejar llorar al bebé para dormir?
No hay que dejarles llorar ni para dormir, ni para otra cosa, ni por otro motivo. Cuando veo / oigo llorar a un bebé me pongo mala. Y mi instinto me dice que vaya corriendo a cogerlo y salvarlo y mimarlo. Pero si el bebé no es mío, (y precisamente ahora bebés, lo que se dice bebés, no tengo) no puedo hacerlo…
Pienso en mí como adulta, que soy bastante llorona la verdad. ¿Qué pasa cuando lloro? Que me gusta que mis seres queridos traten de consolarme, me mimen, intenten calmarme o averiguar qué me ocurre. Y si lloro porque necesito llorar, ("a veces pasa"), se queden conmigo para que llore en su hombro, para llorar acompañada. O secarme las lágrimas. U ofrecerme un pañuelo. Y para acabar sacándome una sonrisa.
Y entonces sigo pensando, ¿por qué ese bebé llora solo? ¡Y no lo soporto! ¡Me da una pena inmensa!
En consulta veo llantos, por supuesto. Normalmente son bebés con hambre o desespero porque no saben o no pueden sacar leche debido a problemas de la mamá o problemas propios (por una grieta, una anquiloglosia, una hipoplasia…) Yo trato de ayudarlos y buscar el problema, es mi trabajo. Y dejan de llorar.
Pero en la vida, en general, fuera de la consulta, veo llorar también a muchos niños, algunos más cercanos que otros obviamente. ¡Y cómo duele ese llanto!
Los peores creo que son los llantos debidos al adiestramiento del sueño. ¡Qué horror! Esa típica frase de "tiene que dormir porque le toca", o "tiene que dormir X horas", o "tiene que dormirse ahora porque es la hora de la siesta", o "se tiene que dormir ahora porque luego no va a haber quien le aguante"…
Los métodos de adiestramiento del sueño son esos métodos que, por desgracia siempre hay alguien que te recomienda y te dirá que a ellos les ha ido bien, que consisten en dejar llorar al bebé para que aprenda a dormirse solo. Dejan llorar al bebé un determinado número de minutos, con unas pautas temporales determinadas.
Seguro que el que conoces es el famoso método acabado en VIL. Es que no quiero ni decir su nombre… Que ni siquiera es suyo, es una copia de otros, todos conductistas.
Lo peor que he oído hasta ahora fue una mamá que aplicaba dicho método, que me comentó que su hijo estuvo llorando 54 minutos. ¿¿¡¡54 minutos oyendo llorar a tu hijo!!?? ¿Pero no se te rompen las entrañas? De verdad que no puedo…
¿Qué le pasa a esta sociedad que le parece normal que un hijo llore en soledad durante 54 minutos?
Físicamente, cuando se produce una situación estresante, nos sube la adrenalina y el cortisol (que son hormonas del estrés). Un niño que se siente solo, a oscuras, sin papá ni mamá, fijo que siente estrés. En ese caso le suben el cortisol y la adrenalina, suben tanto que van a parar al sistema límbico, que es la parte que regula nuestras emociones en el cerebro. Y entonces la amígdala cerebral queda completamente colapsada, porque con tanto cortisol y adrenalina entra en estado de shock. Conforme se colapsa la amígdala, se va colapsando también el área de Broca (que es el área del lenguaje) que se queda totalmente afectada (lo vemos en adultos en estado de shock, un accidente por ejemplo, que les cuesta mucho entender lo que se les dice y les cuesta mucho responder).
Con los niños pasa lo mismo. En esos momentos no pueden entender lo que se les dice porque tienen el área de Broca anestesiada, por lo tanto en ese momento frases del tipo “cariño, tranquilo que papá y mamá te están enseñando a dormir" no valen para nada porque no las entienden.
Además, el cortisol es tóxico a nivel neuronal, o sea, que mata neuronas. Y por tanto, nuestro cerebro, con una adrenalina elevada y un cortisol muy alto sufrirá mucho. Y como la naturaleza es sabia, para parar ese proceso tan terrible lo que hace es secretar opiáceos, que en los humanos son otras hormonas, las endorfinas (la serotonina es la más conocida).
Entonces si tenemos un niño cansado, que además ha estado llorando, y que tiene un subidón de opiáceos, claro que al final se duerme, pero no porque haya aprendido a dormir, sino porque está auto-drogado. Si cada día se repite el mismo proceso, al final llega un momento en que entiende que por mucho que llore nadie le va a hacer caso… ¡qué triste! Eso es lo que hacen esos métodos de adiestramiento del sueño.
Cuando se han acostumbrado a esto, no lloran (por eso alguno padres dicen que sí funciona, pero no saben lo que está pasando en su cerebro). Pero que no lloren no quiere decir que no tengan miedo.
Por otra parte, cuando tenemos el cortisol alto y la serotonina alta, se produce el vómito con facilidad. En ese tipo de métodos nos dicen que los niños vomitan para llamar la atención. O que nos manipulan. No es así, es la prueba física de que están en estado de shock. Esto en adultos lo vemos por ejemplo cuando tenemos un shock fuerte que nos dan arcadas y ganas de vomitar. No lo haces porque quieres. El niño tampoco, no vomita porque quiere, vomita porque ya ha entrado en shock. No te está manipulando.
Estos métodos además tienen graves secuelas como trastornos de la conducta afectiva, se vuelven más fríos o agresivos; les cuesta más aprender; algunos sufren estrés post-traumático o tiene aversión a su cuna o cama; a veces tienen depresiones; muchas otras veces cursan con hiperactividad; ansiedad… Si queréis profundizar hay muchos estudios al respecto.
En cualquier caso, pienso firmemente que nunca hay que dejar llorar gratuitamente a un niño (ni a un adulto). Sea a la hora de dormir, o en cualquier otra circunstancia. Si un bebé llora, es que algo le pasa, y aún no sabe hablar, es la única manera que tiene de decírnoslo. Las lágrimas de un bebé por sí mismas ya son suficiente motivo para cogerlo en brazos.
Además es que acabas antes cogiéndole y dándole un mimo, (que se va a calmar en cuanto lo cojas porque es lo que necesita), que esperando minutos y minutos a que calle.
Todos los bebés necesitan sentir a su madre cerca, su calor, el sonido de su corazón, su olor, su abrazo durante los primeros meses.
No hay que enseñar a dormir, como no hay que enseñar a andar, como no hay que enseñar a hablar... porque cuando esté preparado lo hará según su propio proceso evolutivo normal. Todos acaban durmiendo, hablando, andando, controlando esfínteres... A nadie se le ocurre enseñar a hablar a un bebé a los 3 meses, porque sabe que no es el momento. Pues igual con el sueño, no fuerces, que también llegará el momento.
Anna Freud decía: “Mantener un contacto íntimo con el cuerpo de otra persona mientras se concilia el sueño es una necesidad primigenia y connatural a todo niño… La necesidad biológica del lactante de la presencia constante del adulto que lo cuida, ha sido completamente ignorada en la cultura occidental donde se expone a los bebés a largas horas de soledad, debido a la idea errónea de que es más saludable que los pequeños duerman … solos”.
Y para terminar os dejo con una respuesta del pediatra Carlos González a una mamá preocupada porque su bebé no dormía sola y decía así:
" -...Finalmente, la situación ha degenerado y prácticamente dormimos juntos los tres durante toda la noche (ella, mi marido y yo)."
"- Hola. Eso no es degenerar, eso es normalizarse. Los niños pequeños necesitan dormir con su madre. Eso es lo normal. Hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos si se les pide educadamente (aunque, por supuesto, ellos preferirían seguir durmiendo con su madre hasta los 10 o 12). Es muy importante que aprendan desde pequeñitos a dormir acompañados, porque así es como solemos dormir los adultos. Imagínate que no aprende a dormir con otras personas, y que cuando sea mayor no se quiere acostar con su marido. ¡Sería terrible! ¡No la conseguirías casar! ¡Tendríais que aguantarla en casa toda la vida! (o meterla monja...) De todos modos, si encuentras que tres en la cama es demasiado incómodo, habrá que sacar a alguien. Se puede usar un criterio de antigüedad (que se vaya quien más tiempo lleve durmiendo en tu cama), un criterio de maduración (que se vaya el más maduro), un criterio de espacio (que se vaya el que haga más bulto), un criterio de contaminación sonora (que se vaya el que ronque más fuerte), o un criterio operativo (que se vaya el que menos llore al sacarle de la cama). Me temo que todos los criterios apuntan hacia tu marido... :-)
Saludos, Carlos González"
Bibliografía:
- Dormir sin lágrimas. Rosa Jové.
- Bésame mucho. Carlos González
- Felices sueños. Elisabeth Pantley
- Tu hijo dormirá y tú también. W. Sears
- Dormir con tu bebé, guía para padres sobre el colecho. McKenna Crianza Natural
- El sueño del niño de 2 a 6 años. Elisabeth Pantley
- La siesta hasta los 6 años sin lágrimas. Elisabeth Pantley
Abierto por vacaciones
A veces parece que en agosto el mundo se para. Da la impresión de que todo el mundo estuviera de vacaciones.
Pero las mastitis no entienden de vacaciones. Ni los partos, ni las grietas en los pezones, ni los dolores del pecho, ni un bebé hambriento, ni un bebé que coge poco peso...
Por eso en la consulta abrimos todo el año, abrimos por vacaciones. También los sábados y domingos. Y los festivos.
No te preocupes: si quieres salvar tu lactancia, da igual que sea agosto, puedes venir a la consulta de lactancia que te atenderé encantada, o puede ser online si no puedes acercarte hasta aquí. ¡No te quedes con las dudas!
Consultas ONLINE todo el año, elige el modo: por WhatsApp o Telegram, por Skype, por mail... Consultas sobre lactancia, sobre medicamentos, sobre alimentación, sobre el sueño del bebé, sobre las deposiciones, sobre el dolor de pecho, cólicos del bebé, sobre el BLW, sobre el porteo...
Abierto por vacaciones, y estoy de guardia 7 días / 24 horas
Como pasa cada año, abrimos por vacaciones.
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SMLM 2017
Información en español, pincha aquí.
Podéis leer más y bajaros documentos aquí.
El sillón gris, el sillón del hospital
(Esta entrada es un poco más personal. Espero que os guste.)
Hace unas semanas tuvimos que pasar por el hospital. Mi hija
pequeña tuvo que ser ingresada. Pensábamos que serían un par de horas en
urgencias, quizá una inyección y listo. Pero fueron 4 días y sus tres noches,
claro.
¡Qué largas son las noches en los hospitales! ¿Verdad?
Pude pensar mucho.
Una vez que la niña estaba estabilizada, y dormía casi plácidamente
en esa cama de hospital, mi cabeza tuvo tiempo de pensar, mucho, ya lo creo. No
se me da bien dormir en un hospital, así que ni lo intenté.
Lo primero que vino a la cabeza fueron las noches de hospital
posteriores a mi primer parto. Las del ingreso por parto también, pero esas
eran esperadas, las daba por lógicas, al menos entonces. (Ahora habría intentado
a toda costa un parto en casa…) las daba por buenas. NO. Esas noches había
ilusión y realismo y dureza a partes iguales.
Me acordé más bien de las otras noches, las noches del
re-ingreso cuando a mi pequeña bebé de 5 días algo le ocurría y no sabían qué. Acababa
de irme a casa estrenando mi condición de madre, y mi marido la de padre, totalmente
alelados si me permitís la palabra. Y sólo un día después tuvieron que
ingresarla. Hoy aquello es historia y no quiero dar detalles, pero el susto fue
tan grande... Hablaban de trasplante… y como en mi hospital no se podía hacer
nada nos mandaban a La Paz, a Madrid. "Haz las maletas para muchos días
porque no sabemos cuánto tiempo será" me dijo el médico. (Por cierto, recién
parida sólo había una falda y una camiseta que me servían. No pude ir a comprarme
nada de ropa en esas circunstancias. Y así lo pasé, en pleno verano, con la
misma ropa… Una camiseta que marcaba mi tripa de recién parida y mis pechos
llenos, en los que se notaban los discos absorbentes pero si me quitaba
manchaba… Una falda que apretaba la tripa pero al menos me entraba… Aquellas
trazas que ahora veo desde fuera tampoco me ayudaron a verme bien. Ahora lo veo
claro también.)
La mañana del re-ingreso fue terrible. Llegamos a una
revisión rutinaria, de peso en teoría, pues mi hija perdía peso y como yo tenía
unas grietas terribles… (¡¡ay, que no sabía lo que sé ahora ni había IBCLC en
Aranda- ni cerca- a quien pedir su
ayuda!!). Y acabamos ingresados. Bueno, ella, la niña. Ingresamos en la planta
de pediatría, que en mi hospital está en el pasillo perpendicular al de partos.
Pocas habitaciones, es un hospital comarcal, en una ciudad pequeña. El ingreso
era de ella, así que en una cuna de esas altas, muy altas, grandes, de
metacrilato. Yo, la mamá, con mis pezones colgando de grietas, una episiotomía
considerable que aún estaba fresca, y unas hemorroides del copón que me hacían tan
difícil sentarme… yo, esa vulnerable mamá, al sillón incómodo de la habitación.
El sillón gris de hospital. Y mi marido, sin sitio. No hay sitio para los padres. Apenas
habíamos estado en casa 20 horas desde el alta del parto. Estábamos
absolutamente agotados, reventados, y superados por la situación. Sin dormir,
con sueño atrasado y cansancio acumulado. Y con mucho miedo. Así, casi de
pronto, éramos padres. Nos habíamos convertido en unos padres, por supuesto
como todos los padres primerizos totalmente inexpertos, inseguros. Y ahora veo
tan clara la situación que nos superó. Lo veo reclinada en el sillón gris de la
misma habitación de aquella vez, la del fondo del pasillo. Sí, la misma.
Ahora está mi niña en una cama, y al lado hay una cuna
vacía, otro sillón y otra mesita. Con un cartel bien grande que dice que se
mantengan libres porque puede haber otro ingreso en cualquier momento.
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| Éramos frágiles |
La enfermera que entra y nos ve de esa guisa, me vio tan
mal, que me ofreció una cama. Yo no estaba ingresada, pero el detalle de
ofrecerme cama teniendo en cuenta cómo estaba, fue para agradecer. Así mi
marido pasó de dormitar en el armario a dormitar en el sillón, sí, el sillón
gris.
¿Y por qué cuento esto?
Porque yo tenía familia, entonces tenía dos padres loquitos
de amor por su primera nieta, y tres hermanos y muchos cuñados y cuñadas que
nos querían. Y amigos y amigas. Pero estábamos solos. Sobre todo la sensación
que recuerdo es de ser frágil, vulnerable. Y con mucha responsabilidad.
Nadie te prepara para el después. Me había preparado mucho
para el parto, que asustaba. Pero realmente nadie me había contado lo de
después, y no llegas a imaginarlo, creo, hasta que no estás en ello. Por eso
ahora preparo a las mamás para la crianza, porque no me gusta ver a mamás y
papás tan perdidos como lo estuvimos nosotros. Y peor aún si además hay algún
problema extra como fue el caso.
Esa sensación de soledad y de impotencia fue terrible. El
peso que sentí sobre mí fue tan grande que me hundió. Y caí en una verdadera
depresión post-parto, que me duró 11 meses. Fue duro.
Pero de todo se sale. Y mi hija también salió de aquello. Y
crecí. Y maduré. Y aprendí.
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| El sillón gris de hospital |
Después, estuve pensando, qué otras veces había estado en un
sillón gris de hospital. Pocas, en realidad. Una suerte bien mirado. Sé que hay
gente que ha sufrido mucho más. Pero cada sillón gris te deja marca, al menos a
mí.
He tenido la suerte de no haber pasado por hospital más que
en los dos partos, un episodio de vómitos cuando era joven que estuve una
semana ingresada, y la operación del pie, que no hice ni noche. Por mi parte,
bien. Pero cuando son tus personas queridas creo que duele mucho más. Una
apendicitis y una neumonía de mi marido me hicieron dormitar también. Pero pasó
bien y rápido.
Y ya. Ya porque los procesos de mis padres no fui yo la que
dormí cuando estuvieron en hospital. Vivir en otra ciudad me evitó muchos malos
ratos, aunque me hizo perder también muchísimos más de los buenos ratos… Y
cuando estaban muriéndose los cuidados paliativos fueron en casa, así que
aunque no durmiera muchas noches, no era un hospital.
Y me acordé entonces de la última noche de mi madre. Me
quedé a dormir en su casa porque mi padre también estaba ya mal (su muerte se
distanció sólo 5 meses) y no podía con ella. Ella estaba muy débil y quería
levantarse, pero no podía. Y mi labor era evitar que se cayera. Toda la noche
con una silla con respaldo, sentada a horcajadas, (para apoyar la cabeza en el
respaldo e intentar dormir) haciendo de barrera frente a su cama para que no se
cayera, y aliviándole el malestar cada 5 minutos. No fue una noche de
hospital. Pero fue una noche cuidando enfermos. Esas noches difíciles y largas
que te dejan huella para siempre.
Ser cuidadora... Cuidando a mi hija el otro día, recordé
otros momentos de cuidados. No de los de cada día, no. Cuidados de esos más
especiales porque algo le ocurre al cuerpo…
En el sillón gris pude ver esas escenas de nuevo como si
estuviera viviéndolas. Una experiencia casi extra-corpórea porque volví a esos
días y me vi allí, impotente con mi hija, luego impotente con mis padres. Y te
sientes con tanta presión y responsabilidad que parece que te ahogas y que
nunca vas a salir. Y que el dolor no se va a acabar nunca. Pero ¿sabes qué? Que
sí se acaba.
Y hoy, aunque no tenga nada que ver con la temática general
del blog, que es la lactancia, he querido contároslo porque a veces sacarlo
fuera también hace bien. Y al fin y al cabo todos somos hijos, y los que leen
mi blog, casi todos, padres.
¿Cuándo te has sentido como yo en un sillón gris?
¿Cuándo te has sentado en un sillón gris? Comentarios
bienvenidos.
¿Compartes?
NOTA:
Por
cierto, todas las veces nos han tratado de maravilla. Siempre me he sentido
cuidada en los hospitales por el personal médico que me atendió, a mí o a mi
familia, en cada una de las circunstancias que he contado. Siempre he
encontrado profesionales que hacían bien su trabajo. Y muchos además con una
sonrisa o una palabra cariñosa. Tanto en el Hospital Santos Reyes de Aranda como en el
Yagüe, el Divino Vallés, el Hospital Militar, y luego en el HUBU en Burgos. Y en
La Paz en Madrid. Mi aplauso a todos esos profesionales, tan poco valorados a
veces y qué tanto bien hacen. Y especialmente a los facultativos de Cuidados
Paliativos, que fueron excepcionales. Gracias.
e-lactancia
Como sabéis desde hace años las madres lactantes y los profesionales que
trabajamos con ellas, disponemos de una magnífica página web para resolver
todas las dudas que surjan respecto a lactancia materna y compatibilidad de
medicamentos, plantas, tratamientos...
La web www.e-lactancia.org es un referente a nivel nacional e internacional para acceder a información científica de calidad, elaborada por los especialistas de APILAM (Asociación para la promoción e investigación científica y cultural de la Lactancia Materna).
La asociación fue creada por el doctor José María Paricio Talayero, excelente pediatra y mejor persona, creador en el año 2000 de la página de compatibilidad de medicamentos y otros productos con la lactancia www.e-lactancia.org y en 2003 de la página sobre arte y cultura de la lactancia www.telasmos.org. Dentro de APILAM ocupa el cargo de presidente y se encarga de coordinar las actividades de la misma.
La web e-lactancia es una página, de manejo sencillo e intuitivo, donde sólo tienes que escribir el medicamento prescrito para conocer el nivel de riesgo en tu lactancia. Y donde también responden a tus dudas en cuanto a medicación. Mantenerla activa y actualizada genera unos gastos. Puedes contribuir de muchas maneras a su mantenimiento como hacemos muchos profesionales, muchas madres y grupos de apoyo. Mira aquí distintas maneras de contribuir.
Recientemente se puede colaborar también con micro-donaciones de una forma muy sencilla con Teaming, herramienta online para recaudar fondos para causas sociales a través de donaciones de 1€ al mes. La filosofía de Teaming se basa en la idea de que con 1€, nosotros solos no podemos hacer mucho pero si nos unimos, podemos conseguir grandes cosas.
Yo ya soy teamer de e-lactancia. ¿Y tú?
Crisis de crecimiento y huelgas de lactancia
Hace unas semanas la periodista Amparo Luque, de www.webconsultas.com se puso en contacto conmigo para preguntarme sobre las crisis de crecimiento y las huelgas de lactancia.
Son dos temas que preocupan mucho a las madres, y de los que ya os he hablado. Podéis ver sobre las crisis aquí, y sobre las huelgas de lactancia en esta otra entrada.
Os dejo en enlace a la página web: crisis y huelgas
Compartid, porque la información es poder.
Otras entradas relacionadas: ¡Socorro! No tengo leche
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Entrevista Radio Aranda Cadena Ser
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Entrevista
Otras entrevistas realizadas, aquí
Baby Led Weaning
Empezar con la alimentación complementaria de los bebés es más sencillo de lo que pueda parecer. Aunque sí es cierto que a todas las mamás nos impone un poco el tema cuando se acerca el momento de empezar.
Por desgracia en los centros de salud nos dan unas normas de introducción de los sólidos totalmente obsoletas. La misma fotocopia año tras año a todas las madres. Hoy he podido comprobar, ¡otra vez!, que siguen dando la misma que me dieron a mí hace 14 años... ¡¡La misma!!
¿Antes de que existiera la batidora cómo crees que se introducían los alimentos en la dieta del bebé? ¿Antes de que la industria inventara esos potingues (léase papillas de x cereales, léase potitos) qué comían los bebés?
El Baby Led Weaning no es más que seguir la lógica y respetar la fisiología del bebé. Ahora se le pone nombre a todo, si es en inglés mejor. Pero es lo que se ha hecho antes de que la industria alimentaria nos atiborrara de productos para bebés. ¡¡Si no podemos vender leche porque toman teta, hagámosles creer que necesitan papillas y leches de continuación!! Eso dice la industria alimentaria o/y farmacéutica. A ellos no les importa la salud de tu bebé, a ellos les importa vender. ¿O qué creías?
También hay "talibanes de BLW", que los he visto. Sí sí. No se trata de defender a capa y espada un método u otro, sino de hacer las cosas con lógica, con naturalidad, siguiendo las recomendaciones de los organismos oficiales expertos en nutrición y salud, que se van actualizando con el tiempo. Y dejar ya de usar esas obsoletas y anticuadas recomendaciones de la madre, la abuela... y que aún nos dan algunos de nuestros pediatras, a veces en forma de fotocopia descolorida, torcida, gastada...
ENTONCES, CÓMO HACERLO
Pues muy fácil, con unas sencillas normas teniendo en cuenta el desarrollo del bebé, los alimentos prohibidos al principio, y unas normas básicas de seguridad.
Todo eso os lo explico en esta charla, que repito el tercer jueves de cada mes.
Es importante reservar tu plaza con tiempo porque hay mucha demanda y el espacio es reducido.
PRÓXIMA SESIÓN EL JUEVES 20 DE JULIO
Comparte con las mamás que puedan estar interesadas.
Consulta Prenatal
Para todas las futuras madres y futuros padres que deseen informarse sobre la lactancia materna para empezar con buen pie esa nueva etapa.
Acudir al momento del parto con información veraz y sabiendo cómo va a ser, te hará estar más segura.
RESERVAS DE PLAZA POR RIGUROSO ORDEN DE INSCRIPCIÓN EN
606 99 57 28
Plazas limitadas
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