sábado, 7 de enero de 2017

Cesárea y lactancia

Una cesárea es una operación quirúrgica que consiste en extraer el feto del vientre de la madre mediante una incisión en la pared abdominal y uterina. 

La cesárea puede estar justificada muchas veces. Pero muchas más no lo está. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda situar la tasa de cesáreas en un 10-15% para reducir los datos de mortalidad de las madres y de los bebés en el parto.

En España se supera con creces. Según datos del ministerio de Sanidad de 2012 la tasa es de 25,25%, y es mayor aún en la sanidad privada. Castilla y León, nuestra comunidad, nada menos que un 27%.  (Puedes leer también este artículo sobre por qué ya los niños no nacen en día festivo).

Puede hacerse si hay complicaciones en el momento del parto como prolapso de cordón, problemas con la frecuencia cardíaca del bebé, desprendimiento prematuro de placenta, herpes genital en el momento del parto…. Pero también en ocasiones se programa con antelación, a veces por causas justificadas como placenta previa, macrosomía, mala colocación del feto, operaciones en el vientre previas, embarazos múltiples… A veces se programa sin necesidad, por comodidad de la madre (!!!), o por comodidad del personal (!!!).

Lo más frecuente es aplicar anestesia epidural o espinal así que la mujer es consciente del proceso.

Se trata de una cirugía abdominal importante, y por eso tiene más riesgos que un parto vaginal: más riesgo de infección, de hemorragia interna, de coágulos, de lesiones de vejiga o en el intestino, mayor dolor, más tiempo ingresada y recuperación más lenta que en el parto vaginal. Una cesárea incrementa el riesgo de otra cesárea en siguientes embarazos. La cesárea es una operación mayor, con riesgos para la madre. Pero hacer nacer al niño antes de tiempo también es malo para él, es un bebé no maduro que aún no iba a nacer.

Foto cesárea


Sea cual sea tu caso, lo importante es saber que con cesárea se puede amamantar sin problemas.
Aunque aún circula un falso mito por ahí que dice que en cesárea no sube la leche o que tarda más en subir. Ahora ya sabes que eso es falso. El comienzo de la lactancia no depende del tipo de parto, sino del momento en que sale la placenta. Una vez que sale (o te extraen) la placenta, la progesterona que ha estado alta todo el embarazo empieza a bajar para dar paso a la prolactina, encargada de producir la leche. Esto va ocurriendo de forma paulatina hasta que alrededor de las 50-72 horas ya se tiene leche. Mientras está el calostro, muy importante. Si se pone al bebé al pecho para que extraiga el calostro, poco a poco, muchas veces a ratitos cortos, cada poco, continuamente,  la subida de la leche no se nota de repente, ni con dolor o ingurgitación. Eso es buena señal. Si no notas ingurgitación es que lo estás haciendo muy bien.

Antes eran mucho más frecuentes que ahora las dolorosas ingurgitaciones porque no se ponía al pecho al niño nada más nacer ni con tanta frecuencia. Sin ir más lejos en mi primer parto tuve una ingurgitación de aúpa, por desconocimiento y poca ayuda en el hospital. Cuando ocurre es doloroso y cuesta un montón que el bebé se enganche. Puedes leer aquí cómo solucionarlo.

O sea, que fisiológicamente no hay ninguna razón por la cual el hecho de tener cesárea haga que la leche tarde más en subir.

Aún hay muchas mujeres que así lo creen firmemente y lo peor es que sus médicos así se lo hicieron creer… y a día de hoy siguen convencidas de que no dieron el pecho porque no podían al ser cesárea.

Pero…
Lo que sí puede ocurrir es que los obsoletos protocolos de separación influyan. Son las rutinas del hospital las que pueden hacer que todo este proceso natural se vea dificultado, empezando por esa innecesaria separación la primera hora de vida. Y siguiendo porque al haber dolor te lo pones al pecho menos veces, y porque necesitas que te echen una mano al principio para colocarte al bebé.

Vale, pero he tenido cesárea, justificada o no, ¿ahora qué hago?

Has tenido una cesárea. No era el parto que esperabas pero las circunstancias te han llevado a cesárea, quizá porque el bebé estaba de nalgas y en tu hospital no se atreven con un parto podálico. Quizá porque había sufrimiento fetal. Quizá porque es un parto múltiple y uno de los bebés, o los dos, no está colocado. Quizá porque sales de cuentas en festivo y el personal que te va a atender no quiere trabajar en la guardia, o simplemente porque no va a haber personal esos días festivos.

Sea la razón que sea, no ha sido parto vaginal. Y eso tiene una implicación: la separación de la madre y el bebé.

Algunos hospitales, creyéndose muy modernos o actualizados, dejan al bebé con el padre en una sala, solos, mientras la madre, sola, aislada, se recupera en otra. ¿No podrían ponerles juntos? ¡¡No!! No vaya a ser que a la madre le dé por querer tocar a su hijo… ("modo irónico on")

¿Qué ocurre pues? La separación suele durar entre 3 y 4 horas. Quizá algún hospital hace "sólo" 2 horas. Otros hacen muchas más horas y mientras llevan al bebé a incubadora o al nido. Eso es más triste aún. Si tu hospital al menos le deja con el padre, ni tan mal. Pero no debería ser así. El bebé tiene que estar con su madre. Y si ésta está bien, así como el bebé, si no ha habido complicaciones, si sólo tienen que controlar que recupere la movilidad tras la anestesia, no hay ningún impedimento para que el bebé esté en el pecho de su mamá, que es donde debe estar. Y con el papá acompañando y usando sus manos si mamá aún no se puede mover bien.

Por fortuna hay ya algunos hospitales que usan la lógica y han adaptado o modificado los protocolos. Y en un tiempo (¿cuántos años tendrán que pasar?) será lo normal en todos. No se pueden evitar todas las cesáreas, y de hecho las que son necesarias salvan vidas. Pero sí podemos luchar para que la cesárea sea respetada.

El primer día.

Como sabes, los bebés al nacer están despiertos y activos, en estado de alerta. Este estado dura entre una hora y hora y media, incluso dos horas. La OMS recomienda hacer piel con piel en esa primera hora, colocar al bebé en el pecho de mamá en contacto directo, para facilitar la primera toma y aprovechar todos los instintos activos. Una vez pasada esa primera hora el bebé cae en un letargo fisiológico, el letargo de los recién nacidos, que puede durar hasta 16-24 horas. Es un tiempo en que duermen y duermen y si no han mamado bien en esa primera hora luego adormilados va a ser más difícil.

Pero volvamos a ese momento de separación mamá-bebé. En la cesárea esa hora se la saltan. ¿Qué hacemos entonces? Cuando por fin "te dan" a tu bebé, es muy importante que te lo pongas encima inmediatamente, sin ropa de por medio, pero tapados por una sábana o toalla caliente. En ese momento mágico conoces de verdad, por fin, a tu bebé. Aprovecha para conocerlo y soltar todas las emociones. Es un momento mágico a pesar de todo. Una vez que mamá y bebé os habéis conocido y estáis por fin juntos, con papá al lado, es interesante contar con el apoyo de un especialista para explicaros todas las señales y posibles pasos a dar o ayudar en la colocación. Lo más normal es que el bebé no esté muy activo, pues se le pasó el estado de alerta. Pero en ese período de sueño también hacen movimientos y gestos y en cuanto se muevan un poco hay que aprovechar para ofrecerles el pecho. Al estar adormilados no van a estar buscando. Si le colocamos muy cerca del pezón, con la boca casi pegando, cuando haga algún movimiento lo tendrá cerca. Si hace ademán de abrir la boca, le ayudamos. El primer agarre al pecho será más difícil, costará más tiempo que se enganche. Pero sí puede hacerlo a pesar del letargo. El especialista te puede ayudar a colocar bien la boca o darte indicaciones concretas para que tú lo hagas. Te en cuenta que hablamos de cesárea y es posible que tengas dolor, que aún sigas sondada, que tengas malestar y que apenas te puedas mover.

Durante todo el letargo es mejor que el bebé no se separe de mamá, y si mamá también se duerme, eso que se lleva por delante. A medida que pasen las horas el bebé se irá activando y despertando.

Importante estar atento a sus señales para no saltarse nada. Las señales son el movimiento de la cabeza, de los brazos, y apertura de la boca. No le dejes llorar, ponle al pecho antes.

Al principio le va a costar mucho agarrarse bien. Puedes mientras irte familiarizando con el pecho. Si ya has hecho extracción prenatal de calostro, te será muy fácil ahora. Si no lo has hecho, es el momento de empezar a extraer. La cara de una mamá que ve su primera gota de leche (calostro) en el pecho es de satisfacción absoluta. Hablamos de gotas, pequeñas gotas amarillas, nada más. ¡¡Y nada menos!! Ver que hay leche tranquiliza. Si hay varias gotas puedes recogerlas con una mini-jeringuilla para dárselo después. Si ya traías el calostro extraído, y ves que el letargo hace que no se agarre, es el momento de darle un poco. Y tú continúas buscando esas gotas mágicas en tu pecho.

Foto de la primera gota


El segundo día de vida ya estará mucho más activo y buscará. Aunque no te hayan dejado hacer piel con piel en la cesárea, o hayas tardado mucho en poder hacerlo, la estancia en el hospital es estupenda para hacerlo, pues no tienes que hacer nada más. Todo el rato que puedas.

Verifica siempre la posición de la boca.  En las cientos de mujeres que he atendido en esos primeros momentos, es curioso que aunque conozcan la teoría o hayan leído sobre cómo poner al bebé, el momento en sí no tiene nada que ver con la teoría. Siempre hay algo mejorable. Si tienes una especialista, tira de ella en los primeros días. Empezar bien allana el camino para el después. Sírvete de los conocimientos de quien sabe, déjate guiar.

Y entiende la demanda.

Porque es muy frecuente oír a las mamás decir que en cuanto le deja en la cuna el bebé llora. O empezar con buen pie pero al 4º día ir pidiendo una chupeta porque el cansancio va haciendo mella… Todo lo que sepas que es normal, no lo interpretarás como un problema. Y si no hay problemas estarás más relajada. Y si estás más relajada la oxitocina fluye por tu cuerpo (hormona que hace posible la eyección de la leche, que salga del pecho).

El tercer día es posible que te manden a casa. Aunque en cesáreas suelen ser 4 días en muchos hospitales, incluso alguno más. Es el tercer día el momento de la subida de la leche. No tiene que doler ni tiene por qué ser molesta si lo has hecho bien desde el principio, es decir, poniéndole al pecho todo el rato.

Si la subida te pilla en el hospital, será el momento en que el bebé empezará a coger peso. Allí les pesan a diario. Y en cuanto vean que la curva es ascendente os darán el alta y te irás tranquila. Puede que te hagan ir a pesarlo en unos días para comprobar que es así. Y en ocasiones aunque os mandan a casa, te harán seguir yendo cada día o cada dos-tres días para verificar que coge peso. Y si no coge lo esperado puede ser un martirio porque intranquiliza muchísimo a la madre, lo cual no ayuda a que todo vaya bien.

Si por el contrario os mandan a casa y no te vuelven a mandar pesar en el hospital, la siguiente vez que pesarán al bebé será en la revisión de los 15 días ya con el pediatra de tu centro de salud, el que te toque o elijas según casos. Las básculas serán distintas y puede que estén calibradas diferente. Lo importante es que a partir de ahora todas las referencias de peso serán en la misma báscula.

Pero yo siempre recomiendo no esperar hasta ese día 15 para hacer la comprobación, porque, ¿y si no ha cogido el peso esperado? Si no ha recuperado al menos el peso del nacimiento has perdido la oportunidad de alimentarlo bien esos días. Quizá el bebé dormía mucho, pedía poco, o no te duele y aparentemente parece que todo fuera bien. Puede ocurrir que un bebé esté tan débil que apenas pida… Y no podemos esperar 15 días para darnos cuenta de que algo no va, hay que remediarlo antes.

Si la subida te pilla en casa y es dolorosa o te da problemas, mira aquí. Y en cuanto al peso del bebé, lo ya mencionado.

En la consulta pesamos al bebé y hacemos un seguimiento pormenorizado para que todo vaya más que bien.

Amamantar en cesárea es perfectamente posible.


Si tienes una cesárea programada por el motivo que sea, asesórate bien antes para evitar las dificultades asociadas a las rutinas de separación del hospital. Y acompáñate durante.

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