sábado, 26 de septiembre de 2015

Tengo la sana costumbre de cobrar por mi trabajo

Como dice mi amiga Verónica, es triste que sea necesaria la aclaración.

A veces pasa. Y más en profesiones como la mía. Los autónomos parece como si por sólo el mero hecho de serlo no tuviéramos obligaciones y pudiéramos faltar al trabajo porque sí y como no tenemos que dar explicaciones a nadie…

Una consulta profesional de lactancia, como ya he comentado, puede llegar a durar hasta dos horas o más. Normalmente nunca estamos menos de una hora. Cuando viene una mamá con problemas son muchos los puntos que hay que ver, hay muchos factores que pueden influir y hay que verlos todos. No puede venir una madre a decirme que le atienda en sólo 5 minutos y así no me paga, porque en 5 minutos yo no puedo valorar todo. Para hacer un proyecto de ingeniería necesitas un tiempo porque el profesional debe estudiar y tocar muchos puntos. Seguro que no se te ocurre decirle que te cobre menos y que te lo haga en solo 5 minutos.

Si lo quieres rápido y bueno, ha de ser más caro.

Luego, cuando esto ocurre y me dicen que no quieren pagar mi tarifa, al principio me quedo un poco mal, no por el hecho de no tener esa clienta, sino por el hecho de saber que si le hubiera atendido esa lactancia iría a mejor, salvaría su lactancia, curaría su herida, aclararía sus dudas…  Pero ahora me debo a mi trabajo. La época de voluntariado ya terminó. El estado me obliga a pagar una cuota de autónomos, no precisamente baja, y he de pagar un alquiler del local, unos materiales, pero sobre todo mi tiempo, mi preciado y valioso tiempo. Y desde luego mis conocimientos. Creo que ya tengo una edad en la que ya puedo saber qué es lo que importa en mi vida, ¿no?

Y sí,  a veces sigo atendiendo de forma voluntaria y altruista, pero cuando la ocasión lo merece, cuando es verdaderamente necesario. No porque no quieras pagar. Sino porque realmente no puedes pagar.





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